Tras 10 horas de vota­ciones, en las que el 75% de los 34 millo­nes de argentinos acudió a las urnas, ayer a las 18:00 se cerraron las mesas en las elecciones primarias. Pero apenas era el comienzo de la jornada que terminaría de forma muy tensa debido a la polarización de los ban­dos y a que los resultados pro­metidos a partir de las 21:00 no fueron difundidos como había prometido el gobierno.

Mientras la espera se hacía agobiante, desde una y otra facción se atribuían la victo­ria; sin embargo, el retraso hacía intuir que algo no estaba del todo bien para el oficialismo, que tras más de una hora reconoció la amarga derrota.

Según el ministro del Inte­rior, Rogelio Frigerio, res­ponsable de la difusión de los resultados electorales, “con el 58,7% de las mesas com­putadas, tenemos resulta­dos de 47,01% para el Frente de Todos y 32,66% para el Frente por el Cambio”.

Un holgado triunfo de casi 15 puntos del kirchnerismo supone que Alberto Fernán­dez supera el 45% que necesi­taría en octubre para ganar en primera vuelta.

Por su parte, el presidente Macri reconoció que tuvie­ron “una mala elección”, pero prometió que redobla­rían esfuerzos para comi­cios previstos para el mes de octubre.

En rueda de prensa, el titu­lar del Ejecutivo argentino expresó que revisa cada noche lo hecho hasta ahora y sigue convencido de que hicieron lo correcto; sin embargo, “le duele en el alma que muchos hayan decidido que había que volver al pasado”.

También afirmó que todas las encuestas habían fallado.

Con el paso de los minutos, la brecha cada vez se hacía más evidente y los siguien­tes números reflejaban que escrutado el 58,62%, Alberto Fernández alcan­zaba el 47,01%, mientras que Mauricio Macri bajaba a 32,66%.

RETRASO GENERÓ NERVIOSISMO

Tras una jornada eleccionaria con alta participación de votan­tes, la promesa del gobierno era que para las 21:00 entregarían los primeros resultados, luego de que se escrutaran al menos 10% de los votos de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

El nervio­sismo del polarizado escenario hizo que ante el incumplimiento de la entrega de los datos oficiales por parte de la Cámara Nacio­nal Electoral a la hora indicada, surgieran desavenencias desde ambos bandos en disputa, al punto que el kirchnerismo amenazó con difundir su propio conteo de votos ante la demora, ya que la oposición aseguraba que las cifras les eran favorables.

Mientras que unos trataban de calmar los ánimos, desde otros sectores también afirmaban que el conteo provisorio de votos montado por la empresa Smarmatic había caído. A pesar de la indignación entre los partidarios de Alberto Fernández, estos anunciaron que su candidato hablaría a las 22:00.