Miami, Estados Unidos. AFP

El Senado de Alabama aprobó esta semana la ley contra el aborto más estricta y severa de todo Estados Unidos, en una ofen­siva antiaborto en el que la legislación de varios estados está en revisión o ha cambiado.

El texto de la ley, que no con­templa excepciones en casos de violación o incesto, irá al escritorio de la goberna­dora republicana Kay Ivey, quien no ha confirmado si la firmará. La ley convierte el aborto en un delito puni­ble con penas de entre 10 y 99 años de prisión para el médico que lo practique. Solo puede practicarse en caso de peligro de muerte para la madre o el feto.

El objetivo de sus promoto­res es provocar una batalla judicial que llegue a la Corte Suprema de Justicia. El vice­gobernador y presidente republicano del Senado, Will Ainsworth, saludó la decisión diciendo que los legisladores “han dado un gran paso en la defensa de los derechos de los no nacidos”. La mayor organi­zación de defensa de derechos humanos en Estados Unidos, ACLU, prometió entablar una demanda para bloquear su implementación y aseguró que la medida no entrará en vigor.

“Esta ley castiga a las vícti­mas de violación e incesto al tomar control de sus propios cuerpos y forzarlas a dar a luz”, escribió ACLU de Ala­bama en un comunicado.

El líder de la minoría demó­crata en el Senado, Bobby Sin­gleton, dijo que a los legisla­dores que eliminaron la excepción de la violación o incesto: “Acaban de violar el propio estado de Alabama”. “Le están diciendo a mi hija que ella no importa (…). Que está bien que los hombres la violen y que tendrá que tener un hijo si sale embarazada”, argumentó, con la voz a veces quebrada de emoción.

Varios estados conservado­res están considerando duras leyes antiaborto con la inten­ción que alguna de ellas llegue a la Corte Suprema. A cambio, estados liberales están ase­gurándose de salvaguardar el derecho al aborto en sus cons­tituciones.