París, Francia. AFP

En plena polémica por el uso policial de proyectiles de goma, los “chalecos amarillos” volvieron por miles a las calles este sábado en Francia, en su 12ª jornada de protestas antigubernamentales, marcada de nuevo por incidentes en París.

La capital francesa fue el marco de un desfile diferente, una “gran marcha de los heridos”, con víctimas de la violencia durante protestas anteriores y manifestantes que acudieron con parches, vendas y los rostros pintados de rojo para simbolizar su protesta.

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A las 14:00 (13:00 GMT) el ministerio del Interior francés había contabilizado 17.400 personas en toda Francia, una movilización inferior a los 22.000 del sábado anterior, aunque los “chalecos amarillos” contestan en cada ocasión esas cifras oficiales.

El Consejo de Estado, la máxima jurisdicción administrativa francesa, dictaminó el viernes que el uso de armas que lanzan proyectiles de goma (LBD, en francés) para dispersar a los manifestantes es legal.

En respuesta se organizó un llamamiento en las redes sociales para que la nueva protesta de los “chalecos amarillos”, un movimiento heterogéneo contra la política económica y social del gobierno de Emmanuel Macron, se basara esta vez en la “violencia policial”.

“Para acabar con la fuerza desmesurada que impone el gobierno para hacer callar la protesta”, se instó a los manifestantes a acudir con “parches en un ojo, vendas, pintar de rojo los chalecos amarillos como si fuera sangre”, según mensajes lanzados en Facebook.

Según un grupo autodenominado “Desarmémosles”, 20 personas han sufrido heridas oculares desde el 17 de noviembre por el uso de las LBD. Los “chalecos amarillos” también protestan por el uso de granadas ensordecedoras.

“Es intolerable, inaceptable. Son heridas que mutilan, que destruyen vidas, a pesar de que somos pacifistas”, explicó Antonio, uno de los convocantes de la marcha de París, que se presentó también como víctima de una granada ensordecedora.

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