Seúl, Corea del Sur. AFP.

Los electores nacidos en los 30 años posteriores al advenimiento de la democracia en Corea del Sur votarán hoy en las elecciones presidenciales para exigir un cambio, preocupados por su futuro en un contexto de desaceleración económica. El "milagro" económico surcoreano permitió a un país arruinado y devastado por la guerra convertirse en la cuarta economía de Asia.

Pero los jóvenes viven circunstancias radicalmente diferentes de las de sus progenitores, a quienes bastaba trabajar mucho y duro para conocer el éxito y la riqueza, independientemente de sus orígenes sociales. Desde hace cinco años, la tasa de desempleo de los jóvenes de menos de 30 años no deja de crecer. En el 2016 fue del 9,8%, más del doble que la tasa global. Los surcoreanos de 20 a 30 años descubren que una buena educación no garantiza un buen empleo y que además, las empresas no se atreven a contratar, pues el crecimiento se ha frenado por debajo del 3%.

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Según la prensa, los gigantes grupos que dominan la economía –Samsung, SK o Hyundai– reciben centenares de miles de currículum vitae cada año, pero solamente ofrecen algunos miles de puestos de trabajo.

Las crecientes frustraciones sociales y económicas contribuyeron a las masivas manifestaciones del 2016 para exigir que dejara el poder la ahora ex presidenta Park Geun-hye, implicada en un gran escándalo de corrupción.

Su destitución provocó la elección presidencial anticipada de este martes, y ahora los jóvenes electores quieren que las cosas cambien. El favorito de la elección Moon Jae-in, del Partido demócrata de centroizquierda, promete "la creación de 810.000 nuevos puestos de trabajo, un tercio de ellos para los jóvenes. Su rival Ahn Cheol-soo promete un subsidio mensual de unos 400 euros a los jóvenes empleados por pequeñas o medianas empresas.

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