Mosul, Irak. AFP.

Las fuerzas iraquíes prosiguieron ayer martes su avance en el oeste de Mosul, donde arrebataron importantes edificios públicos a los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) como la sede del Gobierno provincial y el museo arqueológico. Bagdad también anunció la reconquista de tres barrios en el tercer día de una nueva ofensiva para expulsar al EI de su último feudo urbano en Irak.

Las tropas gubernamentales se acercan ahora al casco antiguo de Mosul (norte), un sector muy poblado, donde se espera que los combates sean especialmente violentos.

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Este martes retomaron el barrio administrativo en el que se encuentran la sede del gobierno de la provincia de Nínive, el cuartel general de la Policía y el edificio del Banco Central, donde los yihadistas habían robado millones de dólares en el 2014 tras adueñarse de la segunda ciudad de Irak.

La reconquista del museo tiene un alto valor simbólico, ya que el EI lo había saqueado en el 2015. En un video difundido entonces por los yihadistas, se veía como destrozaban a golpes estatuas antiguas y tesoros preislámicos. Los expertos compararon aquellos actos a las destrucciones de los Budas de Bamiyan por los talibanes en Afganistán en el 2001.

"El museo está completamente devastado, han robado las antigüedades", lamentó el oficial Abdel Amir al Mohamedawi, de las Fuerzas de Intervención Rápida, una tropa de élite del Ministerio del Interior.

Desde el inicio de una gran ofensiva para reconquistar la zona oeste de Mosul el 19 de febrero, una de las prioridades de Bagdad es lograr controlar el Tigris, que divide la ciudad en dos. A finales de enero, las fuerzas iraquíes habían reconquistado la parte oriental de Mosul.

Los cinco puentes que cruzan el Tigris han sido dañados o destruidos por el EI o por los bombardeos de la coalición internacional antiyihadista liderada por Washington, que respalda al régimen de Bagdad.

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