El presidente Donald Trump dijo el sábado que entiende el “gran problema” que Nayib Bukele tiene con Haití y apoyó el despliegue militar dispuesto por su aliado para rescatar a cuatro soldados salvadoreños que desaparecieron cerca de Puerto Príncipe tras una emboscada armada.

Bukele envió en una semana a más de 2.000 militares y movilizó blindados y helicópteros en apoyo a la supuesta acción de rescate.

Los soldados, miembros de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF por sus siglas en inglés), misión apoyada por la ONU, desaparecieron el 18 de octubre cuando bandas armadas atacaron el vehículo blindado en el que regresaban a su base en las afueras de la capital haitiana.

Trump y Bukele hablaron sobre la situación. “Tiene un gran problema con Haití. Mataron a algunos de los suyos. Le dije: tú diriges tu país; tienes que hacer lo que tengas que hacer”, afirmó Trump a los periodistas en La Florida.

Según el mandatario estadounidense, Bukele “no necesita ayuda”.

En X, el presidente salvadoreño confirmó la conversación con Trump.

El presidente salvadoreño ha dicho que rescatará “por las buenas” o “por las malas” a los soldados salvadoreños.

El viernes, Bukele sostuvo que la operación de despliegue cuenta con “autorización de todos los niveles internacionales y nacionales”, pero no detalló las facultades de sus tropas.

La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) advirtió sobre un aumento de la violencia en Puerto Príncipe, que dejó mujeres y niños entre los heridos que llegan a sus hospitales.

Los enfrentamientos se intensificaron tras la desaparición de los soldados salvadoreños, con explosiones provocadas por drones en el noreste de la ciudad, reportó MSF. La fuerza desplegada en Haití representa por lo menos 10 % del pie de fuerza del Ejército salvadoreño, que en 2021 se estimaba en 20.000 efectivos.

¿Misión de rescate o despliegue de largo plazo?

El Salvador ha enviado en una semana al menos 2.000 militares a Haití para, según su gobierno, rescatar a cuatro soldados desaparecidos tras una emboscada de pandillas. Sin embargo, la magnitud de este despliegue parece indicar que se trata de una misión más amplia.

La llegada rápida, masiva y discreta de estos militares podría desorganizar la lucha contra la violencia armada en Haití, encomendada por la ONU a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF por sus siglas en inglés), apuntan expertos.

El 18 de octubre, cuatro soldados salvadoreños integrados en la GSF desaparecieron en un barrio de Puerto Príncipe, ampliamente controlado por bandas criminales.

“Todo lo que queremos” es que estos cuatro militares “vuelvan a casa”, afirmó el jueves por la noche en X el presidente salvadoreño Nayib Bukele, en un video donde se ve el embarque y movilización de los soldados junto a blindados y helicópteros militares.

“Esto no es una operación contra el pueblo haitiano, ni una invasión”, agregó Bukele.

Jake Johnston, experto estadounidense sobre Haití, cree que “con 2.000 soldados, cifra que podría aumentar en los próximos días, esto no tiene nada de una operación de búsqueda”.

Ve más bien “una forma de despliegue a largo plazo” para combatir a las pandillas, además de la GSF, afirma a la AFP este investigador del CEPR, un centro de investigación en Washington.

Bukele aseguró este jueves en una rueda de prensa con la presidenta de Perú, Keiko Fujimori, que la operación se mantendrá hasta recuperar a los cuatro aerotécnicos y que, una vez cumplido el objetivo, las tropas se retirarán de Haití.

El mandatario no respondió a una pregunta de la AFP sobre cuánto presupuesto ha destinado El Salvador a la operación ni qué países aportan apoyo técnico. Previamente afirmó en X que su país financia el 90 % de la misión.

“Si no nos los entregan por las buenas, los vamos a rescatar por las malas”, apuntó Bukele en la conferencia de prensa.

Vuelos chárter y nuevas estructuras

Hubo que esperar cinco días para obtener una confirmación por parte del Gobierno salvadoreño de la magnitud del despliegue y del acuerdo de las autoridades haitianas, que se refieren a una “cooperación en materia de seguridad”.

Y mientras “todos los indicios apuntan a un apoyo estadounidense”, según Johnston, Washington guarda silencio.

El Pentágono se limitó a confirmar a la AFP el envío de al menos dos aviones militares a Puerto Príncipe para apoyo logístico la semana pasada. El Departamento de Estado, por su parte, permanece sin emitir comentarios.

Sin embargo, una veintena de vuelos chárter entre San Salvador y Puerto Príncipe han sido registrados por la AFP del 22 al 29 de octubre, según los datos de las plataformas de seguimiento de vuelos FlightRadar24 y AirNav Radar.

Ninguna de las aeronaves implicadas había registrado paso por San Salvador en los doce meses anteriores.

Y en el mismo período, se han instalado diez estructuras —que podrían ser tiendas de campaña— en la base militar internacional del aeropuerto Toussaint Louverture de Puerto Príncipe, según el análisis de imágenes satelitales realizado por la AFP.

Riesgos para los civiles

¿Por qué Nayib Bukele se embarca en una operación tan compleja y costosa en Haití, donde ninguna solución en materia de seguridad ha funcionado desde hace años?

Tiene “interés en exportar y vender” su “modelo”, estima Johnston.

Con ese “modelo”, basado en un estado de excepción y encarcelamientos masivos, y que según defensores de derechos humanos implica detenciones arbitrarias y torturas, presume de haber reducido drásticamente la criminalidad en El Salvador.

Pero reproducirlo en Haití es arriesgado.

En la lucha contra las pandillas, la llegada de los soldados salvadoreños viene a sumarse a la presencia de la policía haitiana, el ejército, una fuerza compuesta por mercenarios extranjeros y de los 2.000 agentes de la GSF.

“Ahora tienen cinco fuerzas separadas sin un verdadero mando unificado”, dice Diego Da Rin, analista del Crisis Group.

Sobre el terreno, “algunas de estas fuerzas colaboran”, pero “no es muy orthodoxo”, subraya en declaraciones a la AFP.

Johnston considera que, entre la lentitud del despliegue de la GSF y la rapidez del de los salvadoreños, estos últimos van a imponerse sobre el cuerpo de la ONU, cuyo mandato expira dentro de cinco meses.

Eso le preocupa, porque los soldados salvadoreños parecen llegar sin un objetivo preciso ni conocimiento del terreno.

“Se puede matar a mucha gente, pero ¿realmente va a cambiar las dinámicas que siguen generando violencia e inseguridad en Haití?”, alerta, y señala que teme “enormes riesgos para los civiles”.

Fuente: AFP.

Etiquetas: #Haití

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