El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva anunció el lunes que adelantará pagos de un programa emblemático de asistencia social, de forma que sus 50 millones de beneficiarios lo cobrarán antes del balotaje del domingo en Brasil. Creado en 2003 por el izquierdista Lula en su primer mandato, el Bolsa Familia garantiza un ingreso mensual transferido por el Estado a familias pobres, bajo requisitos como escolarización y vacunas al día de los hijos.
Tras su derrota en la primera vuelta por 47 % a 45 % de los votos, las encuestas muestran a Lula en empate técnico con el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente de extrema derecha Jair Bolsonaro (2019-2022). El gobierno modificó el calendario de pagos del Bolsa Familia hasta fin de año “para mitigación de riesgos excepcionales” ligados al fenómeno climático El Niño, según una ordenanza del ministro de Desarrollo.
El calendario original preveía que cerca de la mitad de las familias cobraran el monto de octubre después de las elecciones, pero ahora todas lo harán antes. Jair Bolsonaro tomó una medida similar antes del balotaje de 2022. Poco antes de la primera vuelta del 4 de octubre, Lula aumentó un 15 % el Bolsa Familia, cuyo piso mínimo alcanzó los 691 reales mensuales (unos 137 dólares).
Dijo luego en una entrevista que “no sabía” que el programa llevaba tres años sin ajustes. Lula tiene su principal base electoral en regiones pobres del país como el noreste. En los últimos días también prometió un perdón a deudas de microemprendedores, un fondo de becas universitarias y un pase libre de transporte. Y obtuvo un triunfo clave en el Congreso con la aprobación de una reforma constitucional que garantiza dos días de descanso a los trabajadores. “No voy a dejar de dar un beneficio que puedo dar porque hay elecciones”, dijo el mandatario el lunes a la cadena televisiva SBT.
El senador Camilo Santana, coordinador de campaña de Lula, afirmó a periodistas que el equipo económico de Bolsonaro dio señales de que planea “acabar con el Bolsa Familia en este país”. El derechista aseguró en redes que el programa está “garantizado” en su eventual gobierno y acusó a Lula de usar una “estrategia para meter miedo”. Bolsonaro promete un “tijerazo” al gasto público, sin detalles sobre los sectores que lo sufrirían, en un contexto de deterioro fiscal.
Fuente: AFP.
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Lula y Flávio Bolsonaro se cruzan con duros ataques en el primer debate cara a cara
Con más agravios personales que propuestas, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y su rival Flávio Bolsonaro debatieron este domingo por primera vez en TV, a una semana del balotaje electoral en Brasil, mientras empatan en encuestas. Bolsonaro, de 45 años e hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro (2019-2022), venció en la primera vuelta por 47 % contra 45 % de los votos al veterano Lula, de 80 años.
El debate en los estudios de TV Band en Sao Paulo, el primero tras la negativa de Lula a participar antes de la primera vuelta, no tardó en encenderse. Con una corbata con los colores de Brasil, el izquierdista se alejó en un momento de Bolsonaro para marcar “distancia con miliciano”, según dijo, en alusión a supuestos vínculos del senador derechista con grupos parapoliciales que controlan barrios populares en Rio de Janeiro.
Bolsonaro respondió que era mejor tenerlo lejos porque la “billetera puede ser robada”, y mostró una anotación en la palma de su mano: “Corrupto”. Lula, que busca su cuarto mandato no consecutivo, estuvo preso por corrupción antes de que su condena fuera anulada por defectos de forma.
“Mentiroso contumaz, malandro”, lo llamó el izquierdista luego de que su adversario mencionara a la primera dama Janja da Silva como un gasto público dispensable. “Brasil te va a jubilar”, le dijo Bolsonaro. Vestido de traje aunque menos formal que Lula, Bolsonaro se paró varias veces detrás de su rival mientras hablaba a cámara, haciendo gestos de negación.
El voto del preso Bolsonaro
Lula reclamó varias veces explicaciones por una investigación por posible corrupción sobre Bolsonaro, que su adversario evitó responder, y le dijo “payaso”. El derechista atacó por su parte con menciones a un caso por posible corrupción sobre “Lulinha”, un hijo de Lula. Jair Bolsonaro salió a colación varias veces, incluso cuando su hijo le preguntó a Lula por qué tantos presos lo habían apoyado en las elecciones.
Lula dijo que quería todos los votos, incluido el de su padre, preso por golpismo. El debate prevé réplicas y contrarréplicas, aunque los candidatos entablaron poco diálogo y optaron por intervenciones aptas para cortes en redes sociales. Detrás de cámara se escucharon gritos y aplausos de las plateas de ambos, y Bolsonaro fue incluso abucheado por interrumpir a Lula fuera de su turno.
La motosierra de Milei
Bolsonaro machacó sobre las principales preocupaciones de los brasileños, como el costo de vida y la inseguridad, y acusó a Lula de “gastar locamente para reelegirse” con anuncios de beneficios sociales.
El presidente contraatacó acusando a Bolsonaro de prever un “tijerazo” al gasto público y le preguntó si “tomó prestada la motosierra” del ultraliberal Javier Milei, presidente de Argentina, donde el desempleo ha aumentado.
Lula aseguró además que “la familia Bolsonaro está subordinada a los intereses estadounidenses”, en relación al presidente Donald Trump, aliado de su padre Jair Bolsonaro. Sondeos de las firmas Datafolha y Quaest publicados esta semana dan al senador 51 % de intención de voto frente a 49 % del presidente.
Por la “vuelta”
El debate culminó una jornada de manifestaciones en Brasil de ambos bandos. Ataviados con los colores verde y amarillo de la bandera brasileña, decenas de miles de derechistas se reunieron en un acto encabezado por Flávio Bolsonaro en la avenida Paulista de Sao Paulo.
Los asistentes pedían la “vuelta” de Bolsonaro, en alusión al expresidente, pese a que cumple una condena de 27 años bajo arresto domiciliario por un intento de golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022.
“El país está en una situación catastrófica. Para llegar a fin de mes o comprar cualquier cosa, hay que tener dos o tres trabajos”, dijo a la AFP Sara Machado, de 36 años, una de las alrededor de 70.000 asistentes a esta marcha, según un conteo de la Universidad de Sao Paulo (USP).
Bañistas en Rio
En Rio de Janeiro, los bañistas de Praia Vermelha se colocaron en el agua formando el nombre de Lula. Más tarde, un “acto por la democracia” en la playa de Copacabana convocado por el legendario músico Caetano Veloso reunió a unos 56.000 izquierdistas, según la USP.
“Puedes tener el deseo de luchar y de crecer, pero sin medios, sin programas sociales, simplemente no es posible. Por eso estoy aquí, continuando la lucha”, dijo a la AFP Fabiana Leite, una enfermera y trabajadora social de 51 años, en relación a las ayudas del gobierno de Lula.
Fuente: AFP.
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Brasil cerró la votación presidencial y aguarda resultados de la primera vuelta
Los brasileños están a la espera de conocer los resultados de la primera vuelta de las presidenciales, entre el mandatario izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva y el senador conservador Flávio Bolsonaro, quienes pretenden dirigir el país hacia rumbos opuestos. De 80 años, Lula busca un cuarto mandato y este domingo pidió defender la democracia contra la “barbarie” y el “negacionismo” que a su entender representa su rival e hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro.
El izquierdista ha hecho de la soberanía su bandera electoral y advierte contra la presión del presidente estadounidense, Donald Trump, quien extiende su área de influencia en la región con gobiernos de derecha en Argentina, Chile o Colombia. Para Flávio Bolsonaro, de 45 años, Brasil “no puede soportar más sufrimiento, tantos impuestos altos, tantas mujeres muertas”, dijo al votar en Rio de Janeiro.
El senador, poco conocido hace unos meses a nivel nacional y que se define más moderado que su padre, ha basado su campaña en la promesa de “rescatar” a Brasil en asuntos como la inseguridad rampante. La última encuesta del instituto Datafolha prevé que ninguno de los candidatos alcance la mitad más uno de los votos necesaria para vencer el domingo. Una segunda vuelta se celebraría el 25 de octubre.
Polarización
Lula cuenta con su base electoral en el empobrecido noreste, entre los votantes de bajos ingresos, los católicos y las mujeres. “Quiero un Brasil con muchos derechos, derechos para la población, derechos humanos”, dijo a la AFP Thifany Simoes, de 23 años, una cantante que votó por Lula. Bolsonaro lidera en el sur, entre los más acomodados y los evangélicos.
“Voté por Flávio para no votar al Partido de los Trabajadores” de Lula, que “ya estuvo 20 años en el gobierno y no hizo nada”, dijo en Brasilia Raphael Machado, un abogado de 45 años. Unos 160 millones de ciudadanos estaban convocados a sufragar. El voto es obligatorio en Brasil salvo justificación. Su conteo suele ser rápido debido a que los brasileños votan con un sistema de urnas electrónicas.
Continuidad o cambio
Trump no ha respaldado explícitamente hasta ahora a Flávio Bolsonaro, pero ha dicho que sigue “muy de cerca” las elecciones. El republicano ha utilizado aranceles y sanciones para presionar a Brasilia, desde que su aliado Jair Bolsonaro fue juzgado por golpismo y condenado a 27 años de cárcel. En los mitines de Flávio Bolsonaro, sus simpatizantes agitaron banderas estadounidenses e imágenes de Trump, mientras que muchos izquierdistas rechazan vehementemente toda influencia.
Victor Jorge Martins, un organizador de eventos de 25 años que votó a Lula en Brasilia, dijo a la AFP estar convencido de que “Flávio venderá Brasil a los extranjeros”. En pocos meses, Flávio Bolsonaro logró pisar los talones a Lula en las encuestas, incluso después de que se supiera que era investigado por corrupción en la financiación de un filme biográfico sobre su padre.
Ha prometido una férrea política contra la inseguridad, así como austeridad fiscal en medio del aumento de la deuda pública. “Necesitamos un cambio. En el lugar donde trabajo ocurren muchos asaltos. Lo más importante es nuestra seguridad”, dijo en Rio la bolsonarista Babiliana Figueira, una bombera de 40 años.
“Que defienda la naturaleza”
Lula, reconocido por los programas sociales que sacaron de la pobreza a millones de personas a principios de siglo, regresó al poder en 2023, después de ir preso por un enorme escándalo de corrupción y de que sus condenas fueran anuladas por motivos de forma. Hace cuatro años derrotó a Jair Bolsonaro por apenas 1,8 puntos porcentuales en unas elecciones tumultuosas, que degeneraron en el asalto a las sedes de poder en Brasilia por parte de simpatizantes de Bolsonaro semanas después.
Durante el tercer mandato de Lula, la inflación se mantuvo a raya y el desempleo cayó, pero los brasileños se quejan del alto costo de vida y se muestran hastiados con la delincuencia. También se redujo drásticamente la deforestación en la Amazonía, aunque el cambio climático estuvo ausente de la campaña, pese a la multiplicación de eventos extremos como sequías e inundaciones en el país.
“Los indígenas sufrimos mucho con los impactos ambientales. Por eso es importante elegir a un candidato que defienda nuestro territorio, que defienda la naturaleza”, dijo a la AFP Tainara da Costa Cruz, una indígena de 22 años de la etnia Kambeba que vive en la ribera del Rio Negro, en el estado de Amazonas.
Fuente: AFP.
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Flávio Bolsonaro cancela debate electoral con Lula tras denuncia de censura
El senador derechista Flávio Bolsonaro, principal rival del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones brasileñas, canceló a última hora su participación el jueves en un debate televisivo y acusó a la corte electoral de “censura”. El hijo del expresidente Jair Bolsonaro hizo el anuncio dos horas antes del inicio previsto del debate en TV Globo, la mayor cadena del país.
El izquierdista Lula ya había declinado la invitación al tradicional debate. Flávio debatiría con otros tres candidatos sin posibilidades de ganar el domingo. “Acabo de tomar la decisión de no ir al debate de Globo debido a la censura impuesta al evento por el Tribunal Superior Electoral”, escribió Flávio Bolsonaro en la red social X.
Poco antes, la corte electoral había dictaminado que TV Globo no podía dejar, como planeaba, una silla vacía en el plató para representar la ausencia de Lula, según una resolución a la que tuvo acceso la AFP. Esta decisión también prohíbe a los participantes usar su tiempo de intervención para dirigirse a la silla vacía e interrogar a un ausente Lula.
Lula mantiene una ligera ventaja en las encuestas en la primera vuelta, pero los dos favoritos están prácticamente empatados en un eventual balotaje el 25 de octubre. Según una encuesta de Datafolha publicada el jueves por la noche, el izquierdista lidera con el 48% de los votos, frente al 45% de su rival en una segunda vuelta.
Fuente: AFP.
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A sus casi 81 años, Lula busca un cuarto mandato al frente de Brasil
Sin camisa y sudando sobre su cinta de correr, Lula se ejercita. A sus casi 81 años, quiere demostrar que tiene la energía suficiente para seguir al frente de Brasil. “No se puede impedir la rotación de la Tierra para evitar que pasen los años”, filosofa con su voz ronca Luiz Inácio Lula da Silva en uno de los videos que publica en redes sociales para mostrar sus rutinas de ejercicio.
Tras acumular 12 años en el poder, el hombre del pueblo convertido en estadista busca un cuarto y último mandato. Ha sobrevivido a derrotas electorales, a la cárcel (580 días entre 2018 y 2019) y a una condena por corrupción. Anulada por fallos de procedimiento y parcialidad del juez, está aún da pie a la derecha para llamarle “ladrón”.
El líder de la izquierda sobrevivió también a problemas de salud. Según su médico, escapó a “lo peor” a fines de 2024 tras una hemorragia cerca del cerebro, consecuencia de una caída. Tras un cáncer de piel, usa desde hace meses un sombrero panamá sobre su cabello, antes negro y abundante, hoy gris y ralo, al igual que su característica barba. Pero él insiste: se siente en mejor forma que nunca. Y quiere “vivir hasta los 120 años”.
“Épica”
Lanzado a su última batalla, no pierde ocasión para repasar su biografía, su “trayectoria épica”, en palabras de su amigo y exministro Fernando Haddad. Lula nació el 27 de octubre de 1945 en el seno de una familia pobre campesina de Pernambuco, en el nordeste del país. Para huir del hambre, su familia se instaló en la región de Sao Paulo. Obrero desde los 14 años -perdió un dedo en la fábrica-, se convirtió en líder sindicalista y encabezó las grandes huelgas de la década de 1970, en plena dictadura militar.
Después de tres candidaturas infructuosas, este exmetalúrgico entró en 2003 al palacio presidencial de Planalto en Brasilia. Reelecto en 2006, dejó el poder con una popularidad récord, impulsada por programas sociales financiados gracias al boom de las materias primas. Y en el plano internacional, envuelto en un aura de líder del Sur Global y defensor del multilateralismo. Pero los enormes escándalos de corrupción que salpicaron a su campo político dejaron marcas profundas, y alimentaron la polarización del escenario político.
Sin celular
En 2022, Lula derrotó por un estrecho margen al entonces presidente Jair Bolsonaro. El líder de extrema derecha fue posteriormente condenado a prisión por intentar un golpe de Estado contra su sucesor. De vuelta en el gobierno, el eterno líder del Partido de los Trabajadores pareció al principio desfasado de un Brasil que parecía estar redescubriendo: ultrapolarizado y saturado de desinformación.
Símbolo de ese desfase, él insiste en vivir sin celular, mientras que sus 213 millones de compatriotas están masivamente conectados. Se jacta de haber recuperado las políticas sociales debilitadas por su antecesor y de frenar la destrucción de la Amazonía. Su tercer mandato, sin embargo, tiene aires de ‘remake’, con pocas ideas nuevas, al igual que su campaña para un cuarto mandato.
Como si lo admitiera, este padre de cinco hijos declaró recientemente que no quiere “ser solo el presidente de Bolsa Familia”. Este programa de asistencia social para los hogares más pobres sigue siendo su legado más significativo, pero tiene más de 20 años.
¿Una batalla de más?
¿Por qué el ícono de la izquierda se arriesga a librar una batalla de más? Lula, que se cuidó de impulsar a un heredero político, sostiene que quiere impedir que la extrema derecha vuelva a “destruir” la principal potencia de América Latina. El hijo de su archienemigo, su rival Flávio Bolsonaro, está ansioso por pasar página: “Cuando ves a Lula, no ves futuro”.
“Está en plena forma”, declaró sin embargo un diplomático a la AFP bajo condición de anonimato, impresionado por la vitalidad del mandatario. Según el propio Lula, su tercera esposa, Rosángela da Silva, “Janja”, tiene mucho que ver con ello. Esta feminista de 60 años es omnipresente y tiene una gran resonancia en el sector progresista.
Si pierde en octubre, Lula saldrá del cargo por la puerta pequeña. Pero su lugar en la historia está asegurado: ningún otro presidente elegido democráticamente ha gobernado Brasil durante tanto tiempo. Lo dijo con tranquila seguridad en 2024 ante medios de comunicación extranjeros, entre ellos la AFP, en su residencia de Alvorada: “No hay nadie en este país con más experiencia como presidente que yo”.
Los momentos que marcaron la vida de Lula
La carrera política del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva ha sido tan intensa como su vida personal. Estos son algunos momentos que marcaron la trayectoria del presidente brasileño.
Infancia pobre: Nació el 27 de octubre de 1945 en el estado de Pernambuco (noreste). Fue el séptimo de ocho hijos de una familia pobre de agricultores.
Éxodo rural: En 1952, abandonada por su marido, la madre de Lula se mudó con sus hijos a la región de Sao Paulo para huir del hambre.
Nueve dedos: En 1964, Lula perdió un meñique cuando manipulaba una máquina en la fábrica en la que trabajaba como tornero industrial.
Líder sindical: Tras ser elegido presidente de un sindicato metalúrgico, en 1979 lideró una histórica huelga contra la dictadura militar apoyada por 170.000 obreros.
Un partido de trabajadores: El 10 de febrero de 1980, cofundó el Partido de los Trabajadores, que lidera hasta ahora.
Electo: Tras varias derrotas electorales, Lula se convirtió en 2002 en el primer presidente brasileño surgido de la clase obrera. Fue reelecto triunfalmente en 2006.
Cáncer: Tras su salida del poder, en 2011 le diagnosticaron un cáncer de laringe. Un tratamiento intensivo le permitió superarlo en algunos meses.
Duelo: En 2017, falleció Marisa Letícia, su esposa durante 43 años y madre de cuatro de sus cinco hijos.
Cárcel: Una condena por corrupción lo envió a la cárcel en 2018. Su prisión le impidió ser candidato presidencial para enfrentar al ultraderechista Jair Bolsonaro.
Resurrección política: Lula recuperó la libertad, después de 580 días tras las rejas. En 2021, la corte suprema anuló sus condenas por errores de procedimiento y rehabilitó sus derechos políticos.
Tercer mandato: En 2022, Lula ganó un tercer mandato tras imponerse al presidente Jair Bolsonaro en una ajustada segunda vuelta.
Caída: En diciembre de 2024, Lula fue operado de urgencia por una hemorragia cerca del cerebro, provocada por una caída.
Reunión con Trump: En octubre de 2025, Lula se reunió con el presidente estadounidense Donald Trump en Malasia. La reunión permitió reducir las tensiones comerciales y diplomáticas entre ambos países, aunque solo por unos meses.
Última batalla: Desde Sao Paulo, el 2 de agosto de 2026, Lula anunció oficialmente que aspiraba a un cuarto mandato. Declaró sentirse “en plena forma”.
Fuente: AFP.