El planeta podría enfrentarse a uno de los episodios climáticos más extremos de su historia. El fenómeno de El Niño, que ya ha provocado inundaciones y situaciones de emergencia en América Latina, amenaza con intensificarse aún más durante los próximos meses. Si se cumplen las proyecciones más preocupantes, su magnitud podría superar los registros de los últimos mil años. Pero ¿qué está impulsando este comportamiento inusual?

La alarma se reavivó tras la detección de una segunda expansión de aguas cálidas en el océano Pacífico. Imágenes del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología de Perú (Senamhi) muestran una nueva franja de agua caliente que se extiende desde las costas de Ecuador y Perú hacia el sureste del Pacífico, como una ramificación de la masa principal.

Este avance está elevando las temperaturas de la superficie del mar muy por encima de los valores habituales. En algunos sectores, las anomalías térmicas superan los 3 °C, una señal que aumenta la preocupación por la posible evolución del fenómeno.

El climatólogo Zeke Hausfather lanzó una advertencia contundente sobre la dimensión que podría alcanzar este episodio, indicó el medio RT este sábado, del que se hizo eco el diario Daily Mail, sostuvo que El Niño de este año podría convertirse en el más intenso en un milenio, siempre que los modelos actuales que anticipan su pico de máxima actividad se cumplan.

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Una nueva expansión de las aguas cálidas del Pacífico encendió las alarmas de los especialistas. El climatólogo Zeke Hausfather advierte que el fenómeno podría alcanzar una intensidad extraordinaria. Foto: Pexels

¿A qué se debe esta intensificación?

El principal factor señalado es el calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico tropical, que está favoreciendo el desarrollo y el fortalecimiento de El Niño. Este fenómeno altera la circulación atmosférica y modifica los patrones de lluvia y temperatura en amplias zonas del mundo.

La aparición de una segunda franja de aguas cálidas en el Pacífico oriental refuerza las señales de que el episodio podría adquirir mayor intensidad. Sin embargo, su evolución definitiva dependerá de cómo se comporten las temperaturas oceánicas y de si las proyecciones de los modelos climáticos se mantienen en las próximas semanas.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ya había advertido sobre la persistencia del fenómeno, al estimar una probabilidad cercana al 100 % de que continúe al menos hasta febrero del próximo año. La duración prevista, sumada al calentamiento del océano, mantiene en alerta a los especialistas.

Inundaciones, sequías y calor extremo

El fortalecimiento de El Niño puede alterar las precipitaciones y provocar lluvias torrenciales e inundaciones en determinadas regiones, mientras que otras zonas podrían sufrir sequías prolongadas y temperaturas extremas.

América Latina se encuentra entre las regiones bajo especial atención por los impactos que puede ocasionar este fenómeno. Las inundaciones ya registradas alimentan los temores de que nuevos episodios de lluvias intensas agraven los daños en comunidades, viviendas, infraestructura y áreas productivas.

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