El gobierno del presidente de Chile, José Antonio Kast, anunció el retiro en el Congreso de su proyecto de reformas a la seguridad que generó escasos apoyos y críticas de diversos sectores políticos, incluido el oficialismo.

El paquete proponía ocho modificaciones a la Constitución, entre estas la creación de un estado crítico de excepción que podría decretarse por 240 días, sin aprobación del Parlamento, y restringir las libertades de movimiento y reunión en caso de grave amenaza para la seguridad pública.

Su retiro el martes por la noche es un duro golpe para el mandatario ultraderechista. El endurecimiento de las medidas de seguridad fue una de sus principales propuestas de campaña de mano dura contra el crimen.

Una comisión del Senado trabajó paralelamente en otra reforma para reemplazar la del oficialismo. El ejecutivo optó por respaldar este proyecto, que fue ingresado el miércoles.

“Dado ese trabajo (de los senadores) y el respeto a los acuerdos, no vamos a perseverar con la reforma que habíamos ingresado”, dijo en un mensaje televisado desde el Congreso el ministro del Interior, Claudio Alvarado.

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El nuevo proyecto busca calificar al crimen organizado como una amenaza contra los derechos fundamentales, segregar a los presos para evitar delitos desde las cárceles y establecer la duración de los estados de emergencia en 30 días, cuyas prórrogas deben tener autorización parlamentaria.

La propuesta original de Kast fue ampliamente reprobada por los legisladores, incluidos varios de sus aliados derechistas y de la propia coalición de gobierno.

La oenegé internacional Human Rights Watch expresó preocupación por el estado de excepción planteado y otras medidas relacionadas, como la posibilidad de interceptar comunicaciones y requisar bienes.

Cientos de manifestantes salieron a las calles de Santiago en setiembre para rechazar las reformas y protagonizar choques con la policía.

Chile es uno de los países más seguros de América Latina, aunque los asesinatos y secuestros aumentaron en los últimos años con la llegada de grupos criminales como el Tren de Aragua.

La tasa de homicidios de Chile fue de 5,4 por cada 100.000 habitantes en 2025, el doble que hace una década.

  • Fuente: AFP

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