Francia estimó este domingo que entre 400 y 500 liceos suspenderán las clases total o parcialmente el lunes por motivos de seguridad, en medio de una ola de protestas estudiantiles en todo el país. Los estudiantes reclaman más medios humanos y financieros para la educación pública y se quejan de la falta de profesores, del deterioro de los edificios y de horarios lectivos demasiado cargados.

“Entre 400 y 500 suspendieron las clases” el viernes, de los 3.700 que hay en el país, y “probablemente habrá una cifra similar este lunes, pero con una reanudación parcial y progresiva de las clases”, declaró el ministro de Educación Nacional francés, Édouard Geffray, en la cadena France 2. También anunció que hasta ahora 24 centros educativos han sido “incendiados o saqueados” al margen del movimiento de protesta.

El ministro lamentó que 78 miembros del personal de la educación pública hayan resultado heridos “desde el comienzo” de las protestas. El movimiento empezó el 17 de septiembre en la región de París con el bloqueo por parte de los estudiantes de numerosos liceos. Progresivamente se extendió a todo el país y se intensificó el jueves en numerosas ciudades francesas. La jornada del viernes estuvo marcada por tensiones y más de 1.700 detenciones (unas 5.000 en total desde el lunes). Los organizadores pidieron continuar la movilización ante la falta de “medidas concretas”.

Protestas estudiantiles se propagan

Estudiantes de secundaria franceses encendieron el viernes hogueras y lanzaron proyectiles contra la policía, que respondió disparando gases lacrimógenos, en el marco de un creciente movimiento de protesta para exigir mejores condiciones en la educación. El movimiento empezó la semana pasada en la región de París y se extendió a nivel nacional entre los alumnos de liceo, en su mayoría de entre 15 y 18 años. Este viernes, 735 centros se vieron perturbados u obligados a cerrar, según las autoridades.

Además, algunas ciudades, como París y Estrasburgo, registraron choques entre jóvenes y fuerzas de seguridad en varias ciudades. Y un policía fue brutalmente golpeado en Belfort, en el noreste de Francia, por “alborotadores”, según el ministro francés del Interior, Laurent Nuñez.

A la entrada del liceo Turgot, en el centro de París, decenas de estudiantes, algunos encapuchados, bloquearon en la mañana el acceso en un ambiente distendido con pancartas donde se leía: “No pararemos hasta que seamos escuchad@s” o “¿Quién nos protege de la policía?”.

“El horario está demasiado cargado. A menudo tenemos clase de ocho de la mañana a seis de la tarde. Además, trabajamos dos horas al día en casa. No tenemos tiempo para actividades extraescolares”, explicó a AFP Simon, de 15 años.

Según Anna, también de 15 años, durante la ola de calor se alcanzaron los 37ºC y “en invierno hace frío”. “Gastan dinero en fundas para teléfonos, pero no en las cosas más importantes”, agregó en referencia al dispositivo para garantizar la prohibición del uso de celulares en liceos.

Entre las quejas de los manifestantes figuran también las ausencias excesivas de personal docente y la falta de reemplazos, en un contexto en que Francia busca reducir el gasto para sanear su deuda pública.

El ministro de Educación Nacional, Édouard Geffray, se reunió este viernes con sindicatos educativos y asociaciones estudiantiles, pero al término del encuentro estos reiteraron su llamado a mantener el movimiento y a participar en una jornada de grandes protestas el próximo martes ante la falta “de medidas concretas”.

Llamado a los padres

El gobierno del presidente centroderechista Emmanuel Macron sostiene que las protestas son legítimas, pero la violencia no, y Geffray acusó incluso al movimiento de estar “secuestrado por grupos marginales violentos”.

“La represión policial extremadamente violenta, inevitablemente, aviva la ira de los estudiantes de liceo”, aseguró James, uno de los jóvenes movilizados, en Lille, en el norte de Francia.

Más de 300 policías y gendarmes resultaron heridos, así como 65 trabajadores del Ministerio de Educación, entre ellos 40 directores de liceo, y 170 alumnos desde el inicio del movimiento, según las autoridades.

Amnistía Internacional acusó en un comunicado el “uso desproporcionado de la fuerza” policial y pidió la “suspensión” de la utilización de lanzadores de balas de defensa (LBD).

El uso de LBD, destinados a neutralizar o mantener a distancia a una persona sin recurrir a las armas de fuego, genera debate por las graves lesiones que pueden causar.

En la meridional Marsella, la segunda ciudad más poblada de Francia, numerosos centros organizaron clases de forma remota, después de que las protestas interrumpieran el jueves el servicio de buses, tranvías y autobuses.

“Los padres deben dar un paso al frente y decirles claramente a sus hijos que no vayan” a las manifestaciones, porque “corren peligro”, urgió el ministro de Educación.

Su par de Justicia, Gérald Darmanin, pidió a los fiscales que responsabilicen a los padres de los daños causados por sus hijos durante las manifestaciones y que “paguen las reparaciones”. Solo el viernes 1.747 personas fueron detenidas y más de 5.000 desde el lunes, según el Ministerio del Interior. Las primeras detenciones policiales desembocaron, en los tribunales, en condenas a trabajos en beneficio de la comunidad.

A siete meses de la elección presidencial, para la que la extrema derecha lidera actualmente la intención de voto en los sondeos, la oficina del primer ministro, Sébastien Lecornu, acusó al partido de izquierda radical La Francia Insumisa de estar detrás de las protestas. El coordinador del partido, Manuel Bompard, acusó al primer ministro de “caer en el complotismo”.

Fuente: AFP.

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