Brasil y Estados Unidos mantuvieron este miércoles una “constructiva” reunión presencial en medio de la crisis de aranceles impuestos por Washington, informó el gobierno brasileño, a días de las presidenciales en el país sudamericano.
El gobierno de Donald Trump aplicó en julio dos rondas de tarifas a varios productos brasileños por supuestas prácticas comerciales desleales y otras infracciones, que Brasilia niega.
El presidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva ha acusado a Estados Unidos de intentar interferir en los comicios del domingo, en los que busca la reelección contra el derechista Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), aliado de Trump.
Los ministros brasileños de Relaciones Exteriores y Comercio, Mauro Vieira y Márcio Elias Rosa, se reunieron con el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, al margen del encuentro de ministros de Comercio del G20 en Milwaukee, Estados Unidos.
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Fue una reunión “constructiva, con discusión de los principales temas de la agenda comercial bilateral”, según una nota de la cancillería brasileña.
Ambas partes “manifestaron disposición a trabajar con celeridad en la búsqueda de un entendimiento mutuamente satisfactorio”.
Según Brasilia, el gobierno estadounidense enviará en las próximas semanas una propuesta de trabajo para las negociaciones “contemplando cuestiones tarifarias y no tarifarias”. Se trata del primer encuentro presencial entre ambas partes desde los aranceles aplicados en julio.
Lula, de 80 años, habló en agosto durante más de una hora con Trump por teléfono en un tono “amistoso” y “cordial”, según el gobierno brasileño.
Las tensiones entre Brasilia y Washington se arrastran desde 2025, cuando Estados Unidos impuso un primer tarifazo a productos brasileños en represalia por un juicio a Jair Bolsonaro, condenado por un intento de golpe de Estado.
Hasta ahora Trump no apoyó explícitamente al hijo de su aliado para los comicios, si bien recibió a Flávio Bolsonaro este año en un encuentro privado en la Casa Blanca.
- Fuente: AFP
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Paraguay expone infraestructura, energía y logística ante inversionistas en EE. UU.
El presidente de la Cámara Vial Paraguaya (Cavialpa), Paul Sarubbi, en entrevista con Nación Media, destacó durante una serie de reuniones en Estados Unidos las oportunidades que presenta Paraguay para atraer capital privado hacia proyectos de infraestructura, energía y logística. Según Sarubbi, existe un “enorme interés por parte de estos inversionistas en poder invertir en Paraguay”.
El empresario señaló que el país cuenta con un potencial importante de crecimiento y que la inversión en infraestructura será clave para acompañar ese proceso. En este contexto, planteó la necesidad de combinar inversión pública y privada para reducir la brecha existente y aprovechar herramientas como la Ley de Concesiones, las alianzas público-privadas y otros mecanismos de financiamiento. “Tenemos una riqueza enorme en infraestructura y ese déficit hay que seguir achicando”, sostuvo Sarubbi.
Entre los proyectos que ya presentan oportunidades para el sector privado mencionó la Ruta 1 y la Ruta 10, además de otros corredores viales que podrían incorporarse progresivamente. También señaló el potencial de la Hidrovía Paraguay-Paraná y del aeropuerto, junto con las rutas 6 y 3. Para Sarubbi, la concreción de proyectos exitosos puede contribuir a generar confianza entre los inversores internacionales y abrir nuevas oportunidades de financiamiento para el país.
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El titular de Cavialpa estimó que Paraguay enfrenta actualmente una brecha de infraestructura de unos USD 30.000 millones, mientras que las necesidades de inversión para los próximos 20 años, incluyendo nuevas obras y mantenimiento, alcanzarían unos USD 70.000 millones. El monto abarca no solo carreteras y puentes, sino también aeropuertos, hospitales, centros educativos, energía, agua y saneamiento. “Al ritmo que estamos invirtiendo, no llegamos nunca a ese tipo de inversiones”, advirtió.
Ante este escenario, Sarubbi consideró fundamental mejorar la capacidad de las instituciones encargadas de llevar adelante los proyectos y agilizar los procesos para generar un entorno más previsible para el capital privado. A su criterio, las leyes existentes ofrecen herramientas suficientes, pero el desafío está en lograr que los procesos sean más dinámicos y eficientes. “Lo importante es gobernar y trabajar bien en esta asociación público-privada”, afirmó, al señalar que los casos de éxito pueden convertirse en una referencia para atraer nuevos inversores.
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A sus casi 81 años, Lula busca un cuarto mandato al frente de Brasil
Sin camisa y sudando sobre su cinta de correr, Lula se ejercita. A sus casi 81 años, quiere demostrar que tiene la energía suficiente para seguir al frente de Brasil. “No se puede impedir la rotación de la Tierra para evitar que pasen los años”, filosofa con su voz ronca Luiz Inácio Lula da Silva en uno de los videos que publica en redes sociales para mostrar sus rutinas de ejercicio.
Tras acumular 12 años en el poder, el hombre del pueblo convertido en estadista busca un cuarto y último mandato. Ha sobrevivido a derrotas electorales, a la cárcel (580 días entre 2018 y 2019) y a una condena por corrupción. Anulada por fallos de procedimiento y parcialidad del juez, está aún da pie a la derecha para llamarle “ladrón”.
El líder de la izquierda sobrevivió también a problemas de salud. Según su médico, escapó a “lo peor” a fines de 2024 tras una hemorragia cerca del cerebro, consecuencia de una caída. Tras un cáncer de piel, usa desde hace meses un sombrero panamá sobre su cabello, antes negro y abundante, hoy gris y ralo, al igual que su característica barba. Pero él insiste: se siente en mejor forma que nunca. Y quiere “vivir hasta los 120 años”.
“Épica”
Lanzado a su última batalla, no pierde ocasión para repasar su biografía, su “trayectoria épica”, en palabras de su amigo y exministro Fernando Haddad. Lula nació el 27 de octubre de 1945 en el seno de una familia pobre campesina de Pernambuco, en el nordeste del país. Para huir del hambre, su familia se instaló en la región de Sao Paulo. Obrero desde los 14 años -perdió un dedo en la fábrica-, se convirtió en líder sindicalista y encabezó las grandes huelgas de la década de 1970, en plena dictadura militar.
Después de tres candidaturas infructuosas, este exmetalúrgico entró en 2003 al palacio presidencial de Planalto en Brasilia. Reelecto en 2006, dejó el poder con una popularidad récord, impulsada por programas sociales financiados gracias al boom de las materias primas. Y en el plano internacional, envuelto en un aura de líder del Sur Global y defensor del multilateralismo. Pero los enormes escándalos de corrupción que salpicaron a su campo político dejaron marcas profundas, y alimentaron la polarización del escenario político.
Sin celular
En 2022, Lula derrotó por un estrecho margen al entonces presidente Jair Bolsonaro. El líder de extrema derecha fue posteriormente condenado a prisión por intentar un golpe de Estado contra su sucesor. De vuelta en el gobierno, el eterno líder del Partido de los Trabajadores pareció al principio desfasado de un Brasil que parecía estar redescubriendo: ultrapolarizado y saturado de desinformación.
Símbolo de ese desfase, él insiste en vivir sin celular, mientras que sus 213 millones de compatriotas están masivamente conectados. Se jacta de haber recuperado las políticas sociales debilitadas por su antecesor y de frenar la destrucción de la Amazonía. Su tercer mandato, sin embargo, tiene aires de ‘remake’, con pocas ideas nuevas, al igual que su campaña para un cuarto mandato.
Como si lo admitiera, este padre de cinco hijos declaró recientemente que no quiere “ser solo el presidente de Bolsa Familia”. Este programa de asistencia social para los hogares más pobres sigue siendo su legado más significativo, pero tiene más de 20 años.
¿Una batalla de más?
¿Por qué el ícono de la izquierda se arriesga a librar una batalla de más? Lula, que se cuidó de impulsar a un heredero político, sostiene que quiere impedir que la extrema derecha vuelva a “destruir” la principal potencia de América Latina. El hijo de su archienemigo, su rival Flávio Bolsonaro, está ansioso por pasar página: “Cuando ves a Lula, no ves futuro”.
“Está en plena forma”, declaró sin embargo un diplomático a la AFP bajo condición de anonimato, impresionado por la vitalidad del mandatario. Según el propio Lula, su tercera esposa, Rosángela da Silva, “Janja”, tiene mucho que ver con ello. Esta feminista de 60 años es omnipresente y tiene una gran resonancia en el sector progresista.
Si pierde en octubre, Lula saldrá del cargo por la puerta pequeña. Pero su lugar en la historia está asegurado: ningún otro presidente elegido democráticamente ha gobernado Brasil durante tanto tiempo. Lo dijo con tranquila seguridad en 2024 ante medios de comunicación extranjeros, entre ellos la AFP, en su residencia de Alvorada: “No hay nadie en este país con más experiencia como presidente que yo”.
Los momentos que marcaron la vida de Lula
La carrera política del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva ha sido tan intensa como su vida personal. Estos son algunos momentos que marcaron la trayectoria del presidente brasileño.
Infancia pobre: Nació el 27 de octubre de 1945 en el estado de Pernambuco (noreste). Fue el séptimo de ocho hijos de una familia pobre de agricultores.
Éxodo rural: En 1952, abandonada por su marido, la madre de Lula se mudó con sus hijos a la región de Sao Paulo para huir del hambre.
Nueve dedos: En 1964, Lula perdió un meñique cuando manipulaba una máquina en la fábrica en la que trabajaba como tornero industrial.
Líder sindical: Tras ser elegido presidente de un sindicato metalúrgico, en 1979 lideró una histórica huelga contra la dictadura militar apoyada por 170.000 obreros.
Un partido de trabajadores: El 10 de febrero de 1980, cofundó el Partido de los Trabajadores, que lidera hasta ahora.
Electo: Tras varias derrotas electorales, Lula se convirtió en 2002 en el primer presidente brasileño surgido de la clase obrera. Fue reelecto triunfalmente en 2006.
Cáncer: Tras su salida del poder, en 2011 le diagnosticaron un cáncer de laringe. Un tratamiento intensivo le permitió superarlo en algunos meses.
Duelo: En 2017, falleció Marisa Letícia, su esposa durante 43 años y madre de cuatro de sus cinco hijos.
Cárcel: Una condena por corrupción lo envió a la cárcel en 2018. Su prisión le impidió ser candidato presidencial para enfrentar al ultraderechista Jair Bolsonaro.
Resurrección política: Lula recuperó la libertad, después de 580 días tras las rejas. En 2021, la corte suprema anuló sus condenas por errores de procedimiento y rehabilitó sus derechos políticos.
Tercer mandato: En 2022, Lula ganó un tercer mandato tras imponerse al presidente Jair Bolsonaro en una ajustada segunda vuelta.
Caída: En diciembre de 2024, Lula fue operado de urgencia por una hemorragia cerca del cerebro, provocada por una caída.
Reunión con Trump: En octubre de 2025, Lula se reunió con el presidente estadounidense Donald Trump en Malasia. La reunión permitió reducir las tensiones comerciales y diplomáticas entre ambos países, aunque solo por unos meses.
Última batalla: Desde Sao Paulo, el 2 de agosto de 2026, Lula anunció oficialmente que aspiraba a un cuarto mandato. Declaró sentirse “en plena forma”.
Fuente: AFP.
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De bajo perfil a rival de Lula: la carrera de Flávio Bolsonaro a la presidencia
Flávio Bolsonaro heredó el poderoso apellido y capital político de su padre, aunque no la mística que ayudó a Jair Bolsonaro a impulsar la derecha brasileña. Pero este legislador de bajo perfil desafía de tú a tú al veterano Lula en las presidenciales. El senador, de 45 años, era poco conocido a nivel nacional antes de que su padre, encarcelado por golpismo, lo designara candidato presidencial.
Antes no había mostrado ninguna ambición de seguir sus pasos. Aunque hizo una campaña discreta e incluso salpicada por una investigación por sospechas de corrupción, la marca Bolsonaro le ha bastado para situarse en poco tiempo en empate técnico en las encuestas frente al izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva.
“Es difícil comparar al hijo de Pelé con Pelé”, reconoció en un acto en Rio de Janeiro. Dice que su padre siempre será su “brújula”, pero se describe como un Bolsonaro “más moderado”. Su aspecto sereno no solo se diferencia del talante explosivo de Jair Bolsonaro, sino también de otros líderes derechistas que ascendieron al poder en la región, como el argentino Javier Milei.
Para muchos bolsonaristas, su condición de “hijo de” justifica su voto por él. “A mí me gustaría tener a Jair en las urnas. No está Jair, voy con Flávio”, dijo a la AFP Marco Antonio da Rosa, un estudiante de derecho de 21 años en el acto de campaña de Rio.
Lágrimas y fe
Nacido en el estado de Rio de Janeiro, Flávio es el mayor de los cinco hijos del expresidente y el que más se le parece físicamente. Suele vestir chaqueta de traje y finas gafas, aunque para la campaña enfundó a menudo la camiseta de la selección de Brasil, como hacía su padre. En videos en línea, derrama lágrimas al hablar de la prisión domiciliaria de su padre y protesta enfurecido por lo que considera una persecución judicial.
El ultraderechista cumple una condena de 27 años por planear un golpe de Estado tras perder por escaso margen las elecciones en 2022 frente a Lula. Abogado de profesión, Flávio Bolsonaro se convirtió en diputado estatal en Rio de Janeiro a los 21 años y en senador a los 37. En un video grabado en su casa, su esposa Fernanda, que es dentista, se atribuye el mérito de que sea más dócil que su padre y bromea: “Lo reeduqué”. Padre de dos hijas, cultiva una imagen de hombre devoto. Uno de sus principales lemas es “ven con fe”.
El banquero y la madrastra
Durante la campaña, trascendió que era investigado por sospechas de corrupción y lavado de dinero en el caso de un biopic sobre su padre financiado en parte por un banquero detenido por estafa. Flávio negó inicialmente cualquier contacto con Vorcaro o haber volado en su jet privado, pero se vio obligado a admitir que ambas acusaciones eran ciertas.
También tuvo una disputa familiar con su madrastra, la ex primera dama Michelle Bolsonaro, quien publicó un video en Instagram diciendo que Flávio la había “humillado”. Michelle aceptó una disculpa de Flávio. Cuando era legislador en Rio, Flávio fue acusado de participar en un esquema para quedarse con una parte de los salarios de sus asesores, pero el caso fue archivado.
Fan de Bukele
Flávio se ha jactado de tener una buena relación con Donald Trump -aliado de su padre-, tras reunirse con el republicano este año en privado en la Casa Blanca. Elogia las políticas de seguridad de Nayib Bukele en El Salvador, criticadas por defensores de derechos humanos, y promete la construcción de “muchas prisiones”.
En videos de IA, se presenta como un héroe al rescate de Brasil a bordo de un caza. En uno de ellos, su avatar dispara contra narcotraficantes en una lancha. “Comparado con su padre, es más afable y accesible, pero eso no significa que no sea ideológicamente de extrema derecha”, dijo el analista político Thomas Traumann. Asegura que, si se convierte en presidente de Brasil, no se presentará a la reelección.
Fuente: AFP.
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EE. UU. canceló visas a altos funcionarios de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú
Estados Unidos canceló el lunes las visas del fiscal general boliviano, jueces, altos funcionarios y empresarios de ese país, así como de Colombia, Ecuador y Perú a los que acusa de corrupción, vínculos con el narcotráfico o de conspirar contra sus respectivos gobiernos. La retirada de visas a esos altos cargos y a sus familias forma parte de los compromisos asumidos en la alianza Escudo de las Américas, creada a iniciativa del presidente Donald Trump en marzo de este año, explicó el comunicado del Departamento de Estado.
“Bajo la administración Trump, los funcionarios extranjeros corruptos ya no pueden entrar libremente a Estados Unidos”, aseguró el texto. “Esta política restringe la expedición de visas para los ciudadanos extranjeros —y sus familiares directos— que socaven a un gobierno elegido democráticamente mediante actividades de corrupción o narcotráfico en nuestra región”, añadió.
“Socavar a un gobierno elegido democráticamente es una amenaza para la seguridad y el Estado de derecho en las Américas, y no será tolerado”, advirtió el comunicado. El gobierno conservador boliviano vivió semanas de protestas que paralizaron buena parte del país, hasta que el 20 de junio el presidente decretó el estado de excepción, que sigue vigente.
Colombia acaba de elegir a un presidente, Abelardo de la Espriella, que se presenta a su vez como aliado de Trump, tras una reñida campaña electoral y acusaciones contra la oposición de izquierda de haber intentado impedirle llegar al poder. Ecuador es otro de los países aliados de Washington, inmerso en una guerra contra el crimen organizado que cuenta con el apoyo de fuerzas militares estadounidenses, mientras que Perú también acaba de elegir a una presidenta conservadora tras otra reñida campaña.
Esos cuatro países forman parte del Escudo de las Américas, que agrupa a una quincena de países de la región. Líderes de la alianza se reunieron la semana pasada al margen de la Asamblea General de la ONU y ratificaron su disposición a tomar “medidas colectivas”, con una primera batería de sanciones contra 24 grupos criminales.
Los sancionados
El fiscal general boliviano, Roger Mariaca, asumió su cargo a finales de 2024 tras ser nombrado por la asamblea legislativa anterior. Durante su postulación a fiscal general fue cuestionado por el retraso de varios casos judiciales cuando era fiscal de Santa Cruz, entre ellos el del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset.
“Sus acciones ponen en peligro los esfuerzos del presidente Trump para combatir el narcoterrorismo, al tiempo que socavan las mismas instituciones democráticas de Bolivia”, explicó el comunicado. Mariaca aseguró en una declaración a la prensa el lunes que la decisión es un acto de “injerencia” y “presión política” a raíz de sus investigaciones. “No podemos aceptar que el trabajo que vengo desarrollando (...) sea puesto en duda por decisiones o pronunciamientos provenientes del exterior”, dijo.
También son sancionados en Bolivia el magistrado constitucional Israel Ramiro Campero y Martín Irusta, fiscal que ejerció antes de abogado del expresidente Evo Morales. Otros sancionados son el juez instructor Rodrigo Vedia, así como los fiscales Albania Chane y Alberto Zeballos, ambos de Santa Cruz, la juez Rosario Flores (Santa Cruz), el fiscal Alvaro Nava (Chuquisaca) y el empresario José Luis Iriarte.
El sancionado coronel de Policía Frans Cabrera ha sido investigado por organismos de inteligencia de la misma policía boliviana, por supuestos nexos con el narcotráfico y por ralentizar investigaciones. Otros nueve bolivianos quedaron imposibilitados de recibir la visa en caso de solicitud.
Cuatro ciudadanos ecuatorianos que el comunicado no identifica también quedaron sancionados. El Departamento de Estado tiene la potestad de anunciar o dejar en el anonimato a las personas a las que se revoca la visa de entrada al país. De Colombia, los afectados son Euclides Torres, un empresario del sector energético, relacionado con la presunta financiación ilegal de la campaña electoral del ahora expresidente Gustavo Petro, y la senadora Martha Isabel Peralta, del movimiento indígena Mais.
“La lucha apenas empieza; pronto se ampliará no solo en número, sino también en decisiones administrativas” advirtió el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, en la red X. En Perú, el sancionado es Juan Carlos Núñez, juez del primer circuito constitucional de Lima, conocido por una sentencia que favoreció a Cosco Shipping, una empresa china que opera el puerto de Chancay, al norte de la capital.
Fuente: AFP.