Aclamado durante dos días por cientos de miles de fieles en París, el papa León XIV aborda este domingo en Lourdes la etapa más difícil de su primer viaje a Francia, con las agresiones sexuales en la Iglesia en la agenda.

El pontífice estadounidense-peruano tiene previsto reunirse en privado con siete víctimas de abusos sexuales, en este importante centro de peregrinación católica en los Pirineos que acoge cada año a tres millones de visitantes.

A su llegada a Lourdes, el sábado por la noche, León XIV ya no vio los mosaicos de Marko Rupnik en la fachada de la basílica, una obra monumental de este sacerdote esloveno acusado de agresiones sexuales.

“La presencia de estos mosaicos y lo que se iba descubriendo sobre su autor, se había vuelto para [las víctimas] un impedimento” para acudir al Santuario, dijo el obispo de Tarbes y Lourdes, Jean-Marc Micas.

La Iglesia en Francia se ve sacudida desde hace años por las revelaciones de agresiones sexuales en su seno. En 2021, un informe encargado por obispos y monjas estimó en hasta 330.000 el número de victimas menores desde 1950.

El entonces papa Francisco expresó su “inmenso dolor” y llamó a la Iglesia francesa a “emprender un camino de redención”, pero este no fue el último escándalo.

Las acusaciones salpicaron también al difunto abate Pierre, una popular figura de la lucha contra la exclusión, y se denunciaron agresiones en colegios católicos, como el de Betharram, en el suroeste de Francia.

A las 16:00 GMT, el líder de 1.400 millones de católicos en el mundo se reunirá con siete víctimas, pero este formato, que ya usó durante su visita a España donde pidió “verdad, justicia y reparación”, generó malestar.

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Los colectivos de víctimas criticaron no ser recibidos y las siete personas invitadas advirtieron incluso en un comunicado que “dialogar no significa avalar”, “ser recibidas no significa renunciar” a las “exigencias”.

“Como si llegara Dios”

Pero el programa de su penúltimo día en Francia comenzará con un encuentro con los obispos franceses, al que seguirá una misa dominical en la pradera del santuario y un nuevo baño de masas.

Un entusiasmo popular acompaña su viaje: 800.000 personas, según el Vaticano, participaron el sábado en una misa en los Campos Elíseos de París y, un día antes, 80.000 jóvenes lo acogieron como una estrella del rock en el Estadio de Francia.

León XIV es además el tercer jefe de la Iglesia católica, después de Juan Pablo II (1983 y 2004) y Benedicto XVI (2008), en visitar la gruta y el santuario... como papa. Personalmente, ya lo hizo con 19 y 29 años.

Para celebrar su presencia, esta ciudad pirenaica, de unos 13.600 habitantes, se engalanó con los colores amarillo y blanco del Vaticano, mientras que comercios y restaurantes exhiben en sus escaparates el retrato del pontífice.

Un papa en Lourdes “es el Santo Grial, es como si llegara Dios”, aseguró a AFP Anne-Marie Mazars, de 56 años, quien viajó a este centro de peregrinación junto a su amiga Jackie Belloc, de 59, que luce un tatuaje de un rosario en su hombro izquierdo.

El lunes, el pontífice concluirá su viaje en Metz, una ciudad del noreste que Francia disputó con Alemania durante las dos guerras mundiales, para lanzar un discurso sobre paz y la Unión Europea, ante mandatarios del bloque.

Fuente: AFP

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