La Generación Z puede ser hasta 50% más rica en términos de ingresos que generaciones anteriores a la misma edad, pero paradójicamente se siente más pobre. Esa contradicción es una de las principales conclusiones de un informe del Centro BCG para Macroeconomía, cuyos resultados fueron difundidos este miércoles por RT.

  • Baby Boomers (1946 – 1964)
  • Generación X (1965 – 1980)
  • Millennials o Generación Y (1981 – 1996)
  • Generación Z o Centennials (1997 – 2012)

El estudio muestra que, a los 28 años, los integrantes de la llamada Generación Z reciben ingresos 25 % superiores a los Millennials (1981/1996) y 50% mayores que los Baby Boomers (1946/1964) cuando estos tenían la misma edad.

Sin embargo, el mayor nivel de ingresos no se traduce necesariamente en una mayor sensación de bienestar económico. El informe identifica varios factores que ayudan a explicar esta percepción, entre ellos:

  • el peso de las deudas estudiantiles
  • el encarecimiento de la vivienda
  • y una exposición permanente a imágenes de estilos de vida asociados con la riqueza.

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La Generación Z combina ingresos superiores a los de sus antecesores con mayores dificultades para acceder a una vivienda, pagar deudas y construir patrimonio. Foto: Archivo

Más ingresos, pero más presión

Los economistas Philipp Carlsson-Szlezak, Paul Swartz y Henry Rubin, responsables del análisis, sostienen que tanto la Generación Z como los Millennials afrontan dificultades particulares para construir sus carreras, incrementar sus ingresos y acumular patrimonio.

Aun así, el estudio plantea que existe un fenómeno de progreso generacional más amplio. Desde 2020, el crecimiento salarial del 25 % de trabajadores con menores ingresos ha superado al registrado por el segmento de mayores ingresos en casi todos los años, lo que muestra una mejora relativa entre los trabajadores situados en la parte inferior de la distribución salarial.

El problema aparece cuando esos ingresos se enfrentan con el costo de vida actual.

La vivienda aparece como uno de los principales obstáculos para los jóvenes estadounidenses. Actualmente se necesitan casi seis años de ingresos medianos para adquirir una casa de precio medio, mientras que en 1975 eran necesarios alrededor de tres años y medio.

Por otro lado, las deudas estudiantiles pueden limitar la capacidad de los jóvenes para ahorrar, comprar una vivienda o construir patrimonio, incluso cuando sus salarios son más elevados que los de generaciones anteriores a la misma edad.

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Redes sociales vs realidad

La exposición constante a imágenes de viajes, viviendas de lujo, vehículos costosos y estilos de vida asociados con altos niveles de riqueza puede modificar las expectativas financieras de los jóvenes. De esta manera, tener mayores ingresos que sus antecesores no necesariamente significa sentirse económicamente exitosos.

La paradoja que plantea el estudio es clara: la Generación Z está obteniendo mejores ingresos al comienzo de su vida laboral que quienes la precedieron, pero enfrenta un entorno en el que comprar una vivienda, cancelar deudas y acumular patrimonio resulta considerablemente más difícil.

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