Nueve países europeos registraron su agosto más seco desde que existen registros debido a un verano sofocante intensificado por el cambio climático, según un análisis de la AFP basado en cifras del Observatorio Europeo de la Sequía (EDO). Nunca desde que el EDO comenzó a recopilar estos datos en 2012 Austria, Bélgica, Bosnia, Francia, Hungría, Luxemburgo, Serbia, Eslovaquia y Suiza habían registrado un agosto tan seco, muestran las cifras del EDO.
En promedio, 58 % del territorio de la Unión Europea, es decir casi 2,5 millones de kilómetros cuadrados, se vio afectado por la falta de agua en agosto. Esto representa 25 puntos porcentuales más que el promedio para este mes entre 2012 y 2025, aunque todavía está por debajo del récord de 63 % registrado en agosto de 2022.
Europa Central fue la región más afectada. Dos tercios de Hungría y un tercio de Eslovaquia y Serbia se encontraban bajo el nivel más alto de alerta por sequía del EDO en agosto. Basada en observaciones satelitales, la alerta del Observatorio Europeo de la Sequía toma en cuenta tres parámetros: precipitaciones, humedad del suelo y estado de la vegetación.
Según un estudio del consorcio científico Climameter publicado el jueves, “un período seco de tres meses tan severo como la sequía europea de junio-agosto de 2026 es ahora aproximadamente tres veces más probable que ocurra que en el pasado (1950-1987)”.
Fuente: AFP.
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Putin advierte que una guerra con Europa puede terminar en una catástrofe sin vencedores
Una guerra entre Rusia y Europa podría terminar sin vencedores. Esa fue la advertencia lanzada por el presidente ruso, Vladímir Putin, este jueves según recoge la agencia RT y alertó sobre las consecuencias de una eventual escalada militar. Además, pidió no perder de vista los riesgos de un enfrentamiento directo entre ambas partes.
“Si la situación llega demasiado lejos, no habrá ganadores. Que nadie lo olvide”, afirmó el mandatario durante una conferencia de prensa conjunta con su homólogo burundés, Évariste Ndayishimiye, quien también preside la Unión Africana. La declaración se produjo en Moscú, durante la segunda jornada de la III Cumbre Rusia-África.
Putin sostuvo que su Gobierno está dispuesto a afrontar un eventual conflicto, aunque insistió en que no busca una confrontación con Europa. Al referirse a las versiones sobre posibles preparativos para una guerra en 2030, fue categórico: “Estamos preparados, pero no queremos ninguna guerra con Europa”.
El líder ruso agregó que cada país tiene la libertad de decidir cómo prepararse ante posibles escenarios militares, pero cuestionó que Europa avance en esa dirección. También afirmó que los intentos de infligir una derrota estratégica a Rusia no han alcanzado su objetivo y consideró sumamente improbable que ese escenario pueda concretarse para 2030.
Suben tensión y advertencias
El discurso de Moscú se produce en un contexto de persistentes tensiones con los gobiernos europeos, que mantienen sus advertencias sobre los riesgos que representa Rusia para la seguridad regional. El Kremlin, por su parte, ha rechazado reiteradamente las acusaciones de que planea atacar a países europeos.
El pasado 1 de octubre, durante una sesión plenaria del Club Valdái, Putin aseguró que Rusia no tiene intención de iniciar una ofensiva contra otras naciones, independientemente del año que se tome como referencia. “No tenemos intención de atacar a nadie”, sostuvo al mencionar 2029, 2030 y 2050.
El mandatario también atribuyó el aumento de las tensiones a problemas económicos y políticos internos de varios países europeos. En intervenciones anteriores, cuestionó lo que considera una creciente alarma entre los dirigentes del continente ante la posibilidad de una guerra con Rusia.
Sin embargo, sus declaraciones no despejan las preocupaciones sobre el deterioro de las relaciones entre Moscú y las capitales europeas. Por el contrario, dejan en evidencia la profundidad de la confrontación política y estratégica, mientras persiste el riesgo de que una escalada termine agravando un escenario de seguridad ya delicado.
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El calor causó tres millones de muertes entre 2016 y 2023, según un informe de The Lancet
El calor causó tres millones de muertos entre 2016 y 2023, afirmó un estudio de referencia que reclama declarar el cambio climático una “emergencia sanitaria mundial” y convertirlo en la prioridad de los gobiernos. Publicado por la revista médica británica The Lancet antes de la COP31 de noviembre, esta 10.ª edición del informe asocia a 146 investigadores de 30 países para evaluar las consecuencias del cambio climático en la salud de la población mundial.
“Los efectos perjudiciales del cambio climático sobre la salud avanzan más rápido que la respuesta mundial a esos efectos” y “se aceleran incluso”, estimó Marina Romanello, directora ejecutiva del Lancet Countdown al presentar el informe publicado el miércoles. “Por eso pedimos que el cambio climático sea reconocido como una emergencia sanitaria mundial”, agregó.
Esto, según ella, permitiría a los Estados crear “un dispositivo de intervención de emergencia” como el puesto en marcha por la Organización Mundial de la Salud en caso de pandemia. Esta iniciativa sería “no para reaccionar a una sucesión de emergencias, sino para implementar una respuesta coherente a largo plazo”, explicó.
710.000 decesos en 2023
El informe se centra en el período desde 2016, cuando entró en vigor el Acuerdo de París que buscaba limitar el calentamiento global a 1,5 °C respecto a la era preindustrial, y 2023, el último año con datos completos. En este tiempo, el cambio climático ha “causado cerca de 3 millones de muertes relacionadas con el calor” en el mundo.
Solo en 2023, un récord de 710.000 decesos puede asociarse al calor, lo que supera el número de muertos por malaria o VIH. Más de dos tercios de ellos son atribuibles al cambio climático de origen humano, según el estudio. Para calcular esta cifra, los investigadores calculan la diferencia entre los decesos por calor recopilados por los Estados y aquellos que se habrían producido en un escenario estimado de “ausencia de cambio climático”, precisó el profesor Ollie Jay, de la Universidad de Sídney.
“Siempre hay períodos de fuerte calor, pero su intensidad y su frecuencia se ven amplificadas por el cambio climático de origen humano, por eso observamos más muertes de las que habríamos tenido” sin este, explicó. El calentamiento también impacta en la economía mundial al reducir la productividad de los trabajadores. Según los investigadores, en los últimos tres años el coste fue de un billón de dólares al año. Las regiones más afectadas son el sureste de Asia y África, con pérdidas equivalentes al 3,9 % y al 3,2 % de su PIB respectivamente, frente al 0,2 % para Europa y el 1,5 % para el continente americano.
“Progresos reales”
Sin embargo, desde 2016 se han realizado “progresos reales”: 56 de los 194 países miembros de la OMS han adaptado su sistema de salud y se han establecido sistemas de alerta que anticipan los fenómenos extremos. Además, las inversiones en energías limpias alcanzaron los 2,1 billones de dólares en 2025, el doble de lo destinado a los combustibles fósiles.
No obstante, estos siguen representando el 80 % de la energía mundial y causando una contaminación atmosférica que provoca “2,73 millones de muertes al año”. Pero en 77 países donde se ha reducido la contaminación vinculada a las energías fósiles desde 2016, se han evitado unos 323.000 fallecimientos, destaca el informe.
“Un aire más limpio, sistemas de salud más resilientes y dispositivos de alerta (...) salvan vidas en todo el mundo”, afirman sus autores. También creció, hasta multiplicarse por siete, la financiación de la investigación médica relacionada con el clima. Pero el 84 % de los 316 millones de dólares destinados en 2024 fue para investigadores de países ricos, cuando son los países menos desarrollados los más afectados por las amenazas sanitarias vinculadas al clima.
“Demasiado lentos, demasiado modestos”, los esfuerzos realizados “no benefician a quienes más los necesitan”, afirmó Romanello. Y desde hace dos años, “la inestabilidad geopolítica mundial ha relegado a un segundo plano el calentamiento y su impacto en la salud”, justo cuando “la inacción corre el riesgo de exacerbar esa inestabilidad”, lamentó.
Fuente: AFP.
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La juventud europea se moviliza contra la clase política en una histórica ola de protestas
De las escuelas ocupadas en Roma al campamento en el centro de Madrid, pasando por las manifestaciones en Francia, los jóvenes de toda Europa expresan su ira contra una clase política que, a su juicio, no los escucha. Sus demandas son diversas, pero están unidos por la voluntad de hacer escuchar voces que a menudo son marginadas, a veces con métodos radicales ante la violenta respuesta policial.
“Nos quedaremos en la calle para arrebatar el futuro a las clases dirigentes que nos lo han quitado”, afirma Damiano Fusa, un estudiante de 18 años del Liceo Cavour de Roma, el primero en ser ocupado en la capital italiana antes de que decenas de otros centros fueran bloqueados por sus alumnos.
“Nadie nos representa”, declaró a la AFP, criticando tanto a la coalición de extrema derecha de la primera ministra italiana Giorgia Meloni como a los anteriores gobiernos de centroizquierda por sus recortes en educación y su incapacidad para tomar en cuenta las necesidades de los jóvenes.
Cientos de miles de estudiantes han manifestado en Francia, España y otros países europeos en las últimas semanas, con protestas que en ocasiones degeneraron en disturbios. Las reacciones oficiales se han concentrado principalmente en temas de orden público: Francia impuso toques de queda parciales e Italia desplegó militares, una respuesta que, para los manifestantes, oculta sus reclamos y podría empeorar la situación.
“Los políticos dan respuestas completamente desconectadas de la realidad, completamente absurdas”, opina Luis Marques, de 19 años, estudiante de Psicología en Lisboa. Los jóvenes exigen a los gobiernos tomar medidas contra el alza de los alquileres en las ciudades, reducir el gasto en defensa a favor de la educación y generar más oportunidades laborales para la juventud.
Pero los expertos señalan un problema más amplio: una parte importante de la población no se siente representada políticamente y siente cada vez más enojo por ser marginada. “Estos jóvenes no solo no se sienten integrados en la política, sino que tampoco se sienten escuchados en absoluto”, señala Geoffrey Pleyers, presidente de la Asociación Internacional de Sociología.
Para Rosario Forlenza, profesora de Historia Contemporánea en la Universidad Luiss de Roma, se trata de una “revuelta generacional europea” surgida de una crisis social y económica “a la que la política, en el fondo, no sabe dar respuesta”. “En toda Europa, los jóvenes representan la minoría de la población, una parte que disminuye cada vez más y, por tanto, su peso social, económico, cultural, político y electoral es cada vez más insignificante”, agrega.
“Inspirar a otras personas”
La ira de los jóvenes se siente especialmente en Francia e Italia, donde están previstas nuevas manifestaciones este sábado. “La gente está furiosa, ya no aguanta más. Trabajar duro todo el día para no poder llenar el carrito de compras”, contó a la AFP Eddy, un estudiante de 20 años, durante una marcha en Burdeos el pasado fin de semana.
“¿Romperlo todo va a cambiar las cosas? Creo que puede ser un sacudón para los políticos. Ya no sabemos qué hacer para que nos escuchen. ¿Las urnas? No creemos en ellas”, añadió. Los distintos movimientos de protesta nacionales en Europa se inspiran unos de otros, e incluso miran hacia movimientos juveniles en países más lejanos, como Bangladés, India o Nepal.
En Italia, un lema dirigido a los estudiantes la semana pasada los exhortaba a “hacer como en Francia” y algunos símbolos se utilizan ampliamente, como la bandera pirata de One Piece, que suele estar presente en las protestas juveniles en todo el mundo. Marcos Navarro, un madrileño de 22 años que trabaja como técnico de control de calidad en un laboratorio, explica que a la capital española están llegando manifestantes de toda Europa para compartir sus experiencias.
“Vinieron a preguntarnos: ‘¿cómo hicieron? ¿cómo se organizan?’ Ya intercambiamos ideas”, explicó el joven, quien desde finales de septiembre acampa junto a cientos de personas en la plaza de la Puerta del Sol, en el corazón de Madrid, para protestar contra el costo de la vivienda y los desalojos. Ayla Herrero, una antropóloga de 26 años que colabora en la enfermería de la acampada, considera que “es bastante motivador para nosotros saber que inspiramos a otras personas, que esto no se queda solo aquí”.
“Inaceptable”
La inquietud generada por el aumento del gasto militar en Europa desde la invasión rusa de Ucrania también es motivo de gran preocupación. Nikos Mavroudis, un estudiante de secundaria de 17 años del barrio de Exarchia en Atenas, estima que ese dinero podría destinarse más bien a renovar su escuela, donde se caen pedazos de yeso.
“No es aceptable que las aulas sean peligrosas”, sentencia el joven, quien sueña con ser cocinero y piensa irse a vivir a otro lugar de Europa, “a países donde las cosas van mejor”. En la secundaria Morgagni de Roma, donde bloquearon las puertas con pupitres, los alumnos destacan el estado de deterioro de las instalaciones.
Un joven de 18 años, que prefirió mantener el anonimato, lamenta que en Italia los medios y los responsables políticos se centren demasiado en los saqueos y los actos de vandalismo cometidos por algunos manifestantes. Y es “únicamente para dirigir el odio contra los estudiantes, que son las víctimas de este sistema”, señala.
Al ser consultada sobre la violencia, Sabrina Brizzola, de 24 años, coordinadora de la Unión de Estudiantes Universitarios Italianos, afirma que asociaciones como la suya deberían “organizar y canalizar esta ira generacional” porque “los temas son comunes”. Aunque luego cada uno se manifieste “con los métodos que considere apropiados”.
Fuente: AFP.
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La profecía de Gadafi vuelve como una pesadilla mientras Europa arde
Este martes se cumplen 15 años del asesinato de Muamar Gadafi y su profecía vuelve a resonar en una Europa sacudida por disturbios, edificios incendiados, saqueos y protestas multitudinarias. El líder libio advirtió que destruir su Gobierno podía desencadenar una crisis que desbordaría las fronteras de su país. Hoy, mientras varias ciudades europeas enfrentan episodios de violencia y una creciente tensión social, aquellas palabras adquieren una inquietante actualidad.
En una entrevista exclusiva concedida a RT en 2011, meses antes de morir, Gadafi alertó que Libia era una barrera estratégica frente a la migración africana hacia el continente europeo. “Si la situación se vuelve inestable, Libia se transformará en un segundo Afganistán: millones de inmigrantes se dirigirán a Europa”, sostuvo.
La intervención militar de la OTAN y la caída del régimen terminaron por sumir a Libia en una prolongada crisis política y de seguridad. Desde entonces, el país se convirtió en una de las principales rutas de tránsito para migrantes y refugiados que intentan cruzar el Mediterráneo, en travesías que frecuentemente terminan en naufragios y tragedias humanas.
Francia estalla
El escenario europeo vuelve a encender las alarmas. En Francia, las manifestaciones que comenzaron por el deterioro de las escuelas, el costo de vida y el aumento de los combustibles desembocaron en algunos de los episodios de violencia más graves de los últimos años.
Durante las movilizaciones del sábado 17 de octubre, cientos de miles de personas salieron a las calles. Aunque muchas marchas fueron pacíficas, grupos violentos protagonizaron enfrentamientos con la Policía, saquearon comercios, incendiaron vehículos y atacaron edificios públicos. En Limoges, un histórico ayuntamiento del siglo XIX terminó envuelto en llamas. Las autoridades respondieron con detenciones y medidas de seguridad, incluidos toques de queda localizados.
La violencia no quedó confinada a París. En Lyon, Marsella, Burdeos y otras ciudades también se registraron incidentes.
Italia tampoco quedó al margen. En Milán, una manifestación contra el encarecimiento de la vida y el deterioro de los servicios públicos derivó en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Algunos participantes arrojaron piedras y otros objetos contra los agentes, levantaron barricadas y prendieron fuego a estructuras improvisadas. Se reportaron policías heridos y decenas de detenidos.
En Bélgica se registraron disturbios y detenciones durante las protestas, mientras que en Portugal miles de personas se movilizaron contra el encarecimiento de la vivienda y los bajos salarios.
España, por su parte, también ha sido escenario de manifestaciones vinculadas a la crisis habitacional y al costo de vida. La sucesión de episodios refleja un malestar que atraviesa distintas sociedades europeas, aunque sus causas no son idénticas.
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Inmigración sin límites
En medio de este panorama, la inmigración se ha convertido nuevamente en uno de los asuntos más explosivos de la agenda política europea. Sectores de derecha sostienen que la llegada de población extranjera ha agravado los problemas de seguridad, integración y convivencia, mientras otros advierten que atribuir los disturbios a los migrantes sin pruebas alimenta la discriminación y profundiza las divisiones sociales.
Las cifras oficiales muestran la dimensión de los movimientos migratorios, aunque también obligan a ponerlos en contexto. Según Eurostat, durante 2025 se registraron 669.400 primeras solicitudes de asilo de ciudadanos de países no pertenecientes a la Unión Europea, un 27 % menos que en 2024. Los venezolanos encabezaron la lista, seguidos por afganos y sirios. España recibió el mayor número de solicitudes, por delante de Italia, Francia y Alemania.
Estos datos corresponden a solicitudes de protección internacional y no representan el total de inmigrantes ni permiten determinar cuántos son musulmanes. Tampoco demuestran que la migración sea la causa directa de los recientes disturbios. Sin embargo, la presión sobre la vivienda, los servicios públicos, la seguridad y la integración continúa alimentando un debate que divide a gobiernos y ciudadanos.
A la vez, las preocupaciones por el extremismo religioso y la presencia de organizaciones radicales forman parte de las discusiones de seguridad en distintos países. No obstante, la existencia de células religiosas concretas debe sustentarse en investigaciones o informes verificables, y no puede confundirse con la presencia de comunidades musulmanas, cuya diversidad impide tratarlas como un bloque homogéneo.
Quince años después de la muerte de Gadafi, su advertencia se mantiene como una de las controversias más incómodas sobre las consecuencias de aquella guerra. Libia continúa fracturada y Europa afronta tensiones migratorias, protestas sociales y episodios de violencia que desafían a sus gobiernos.