Los rebeldes hutíes de Yemen, apoyados por Irán, atacaron varios objetivos en el suroeste de Arabia Saudita, entre ellos instalaciones del gigante petrolero Aramco, donde 73 personas resultaron heridas, informaron el martes las dos partes. Según Ansarollah, un medio cercano a los hutíes, los rebeldes golpearon con drones y misiles el aeropuerto internacional de Abha, la base aérea Rey Jalid e instalaciones del grupo petrolero saudita Aramco en Abha y Jizan.

El portavoz de los hutíes, Yahya Saree, reivindicó poco después “una operación militar de gran envergadura y de gran alcance”, con ayuda de “decenas de misiles balísticos y drones”, en respuesta a “121 bombardeos” efectuados por Riad en Yemen en los tres últimos días. El ataque de los hutíes dejó 73 personas heridas, indicó una coalición militar internacional encabezada por Arabia Saudita y aliada del gobierno de Yemen.

Los bombardeos tuvieron como objetivo “sitios civiles y económicos” y resultaron en 73 civiles heridos, afirmó en un comunicado la coalición, que anunció que tomará “todas las medidas y acciones necesarias para responder a la fuente de la amenaza y neutralizar el peligro que representa”.

Los hutíes, que en los últimos días han lanzado una ofensiva en Yemen, acusaron el lunes a Riad de haber atacado diferentes zonas del país, en una guerra cada vez más intensa. Según la agencia de noticias Saba, afiliada al movimiento rebelde, los misiles y la aviación saudita golpearon las provincias de Jawf (norte), Al Bayda y Marib (centro) y Taiz (suroeste).

Los ataques afectaron, entre otros lugares, a la prisión de Al Hazm en la provincia de Jawf, donde murieron 11 personas, entre ellas un niño que había ido a visitar a un familiar, según la misma fuente. En este país empobrecido, que volvió a sumirse en la guerra en julio en medio de un conflicto regional, los rebeldes lanzaron la semana pasada una nueva ofensiva con el objetivo, entre otros, de avanzar hacia las zonas que bordean el estratégico estrecho de Bab el Mandeb.

Estos enfrentamientos con las fuerzas progubernamentales yemeníes en el suroeste han dejado más de 300 fallecidos desde el jueves, lo que ha obligado a muchas familias a huir, según fuentes de ambos bandos entrevistadas por la AFP. Bab el Mandeb, vía comercial estratégica que conecta Asia con Europa a través del mar Rojo y el canal de Suez, cobró mayor importancia desde el inicio de la guerra en Oriente Medio y el bloqueo por parte de Irán del estrecho de Ormuz, al otro lado de la península arábiga. Yemen es el último país en verse arrastrado al conflicto regional desencadenado por la ofensiva estadounidense-israelí contra Irán a fines de febrero.

Reanudación de los combates

La guerra en Yemen entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, se ha reavivado tras varios años de calma, con más de 300 muertos en el último estallido de este conflicto. Los expertos señalan que los hutíes esperan hacerse con territorio a lo largo del estrecho de Bab al Mandab, la entrada vital al mar Rojo por donde pasa gran parte del comercio mundial y que se ha convertido en una vía estratégica para que el petróleo saudí evite Ormuz, otro paso ahora bloqueado por Irán en su guerra con Estados Unidos. A continuación, los datos clave sobre lo que está pasando en Yemen:

La importancia de Bab al Mandab

Desde el jueves, los combates en Yemen se han concentrado en el suroeste, cerca de Bab al Mandab, que en tiempos de paz permite el acceso al canal de Suez y al Mediterráneo, lo que acorta significativamente los viajes desde Asia hacia Europa y Norteamérica.

Una ofensiva exitosa de los hutíes fortalecería la capacidad de los rebeldes para amenazar la navegación en el mar Rojo y el golfo de Adén, que atacaron durante gran parte de la guerra de Gaza, lo que obligó a muchos buques mercantes a realizar largos desvíos alrededor del sur de África.

El bloqueo iraní de Ormuz, al otro lado de la Península Arábiga, ha otorgado mayor importancia a Bab al Mandab, ya que Arabia Saudita ha desviado la mayor parte de sus exportaciones de crudo hacia esas aguas.

Entre marzo y mediados de julio, las exportaciones sauditas a través de Bab al Mandab se multiplicaron por ocho. “Quien controle Bab al Mandab puede dictar sus condiciones”, afirmó el investigador yemení Ahmed Hazaa.

El papel de Irán

Aunque son independientes, los hutíes cuentan con el apoyo de Irán. En junio, los medios iraníes advirtieron que Teherán y sus aliados iban a activar “otros frentes” en su conflicto con Washington, que ha tomado dimensiones regionales, “incluido el estrecho de Bab al Mandab”.

Sin embargo, los analistas están divididos sobre hasta qué punto hay fuerzas externas detrás de los nuevos combates.

Hazaa señaló que la ofensiva hutí está “claramente dirigida a ayudar a Irán con su bloqueo de Ormuz”.

“Los yemeníes no ganan nada con esta guerra. Es una guerra regional dirigida por otros actores”, consideró.

Pero Farea Al Muslimi, del centro de estudios Chatham House con sede en Londres, no está tan convencido.

“No creo que esto esté necesariamente dirigido por los iraníes”, dijo a la AFP.

Señaló que, si bien Irán podría beneficiarse de las operaciones hutíes contra Riad, eso no significa que fuera quien toma las decisiones.

Fortalecimiento hutí, gobierno dividido

Ocho años de combates, entre 2014 y 2022, sumieron a Yemen en una de las peores crisis humanitarias del mundo.

La ONU advirtió el año pasado que 17 millones de personas tenían dificultades para alimentarse y que otro millón enfrentaba hambre extrema en Yemen, uno de los países más poblados de la región.

La guerra, que enfrenta a los hutíes contra el gobierno reconocido internacionalmente, ha llevado a los rebeldes a tomar el control de la mayoría de los principales centros poblados, incluida la capital Saná.

El gobierno y sus aliados, por su parte, se han aferrado a Adén, en el sur, así como al puerto clave de Mokha, en el estrecho de Bab al Mandab.

Una tregua a corto plazo en 2022 congeló las líneas del frente y terminó durando hasta julio, cuando los combates se reanudaron repentinamente.

Los enfrentamientos se desencadenaron por la llegada a Saná de un avión iraní sin autorización saudita, en desafío al control de Riad sobre el espacio aéreo yemení.

Hubo ataques contra el aeropuerto de Saná, atribuidos a los sauditas, seguidos de represalias hutíes, lo que provocó que las hostilidades se intensificaran y obligaran a miles de civiles a huir.

Al Muslimi apuntó que la ofensiva actual “no fue una sorpresa”.

Los hutíes aprovecharon la tregua de 2022 para entrenar a sus fuerzas, reforzar su arsenal y desarrollar nuevas tecnologías, señaló. Ante ese escenario, las fuerzas progubernamentales, una agrupación heterogénea y dividida en facciones, se han fragmentado aún más. “Simplemente no tienen el hábito de coordinarse entre sí”, explicó Al Muslimi.

Fuente: AFP.

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