Miles de agentes de IA autónomos creados por OpenAI desobedecieron sus instrucciones y tomaron el control de una página web alemana, según una investigación publicada el viernes. Los agentes -programas de IA que pueden funcionar por sí solos- dejaron alrededor de 18.000 mensajes en DSEwiki, un sitio alemán para programadores que cualquiera puede editar, al estilo de Wikipedia.
Lo utilizaron para intercambiar respuestas a preguntas de examen y compartir trucos para eludir las barreras digitales diseñadas para contenerlos. “Mis coautores y yo descubrimos un enjambre completamente nuevo de agentes de OpenAI que están secuestrando sitios web”, escribió en X Sydney Von Arx, uno de los investigadores. “Creemos que OpenAI sabía de esto y no lo hizo público”.
En un comunicado, OpenAI dijo que no podía responder de inmediato a las acusaciones porque “los autores del informe rechazaron (su) solicitud de acceder a los hallazgos antes de su publicación”. “Estamos revisando cuidadosamente su contenido y tomaremos cualquier medida necesaria”, declaró un portavoz de OpenAI, y añadió que ya habían mencionado incidentes de este tipo en un informe reciente.
Bill Gates, cofundador de Microsoft, advirtió en un ensayo la semana pasada que la industria ha sobrepasado con creces los límites de seguridad que una vez prometió respetar y pidió una supervisión inspirada en las inspecciones nucleares y la regulación de la aviación. El gobierno de Donald Trump ha rechazado estas propuestas, y convirtió la oposición a la regulación de la IA en una piedra angular de su agenda.
Fuente: AFP.
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Cinco tendencias que marcarán los negocios en la era de la IA
Las innovaciones, los cambios geopolíticos y las nuevas tecnologías están obligando a empresas y gobiernos a replantear sus estrategias. Philipe Moura, profesor invitado de la Fundación Don Cabral, identificó cinco tendencias que serán determinantes para los negocios en los próximos años.
Las nuevas tecnologías y su impacto. La inteligencia artificial se encamina a convertirse en un factor transversal para la economía y su impacto alcanzará a las empresas, gobiernos, los empleos, las cadenas de valor y las decisiones de inversión, en un contexto marcado además por una creciente fragmentación geopolítica.
Philipe Moura, profesor invitado de la Fundación Don Cabral, compartió cinco tendencias que deberían ser consideradas por empresas y gobiernos para enfrentar los cambios que vienen.
1. La IA llegará a todas las industrias: Mientras que todavía es posible imaginar actividades que funcionen sin teléfonos inteligentes o incluso sin internet, resulta mucho más difícil pensar en una industria moderna que pueda prescindir de la energía.
En esa línea, sostuvo que ninguna actividad quedará al margen de la IA. Si una profesión, empresa, industria o proceso todavía no fue impactado por esta tecnología, será cuestión de tiempo para que ocurra.
La adopción, por tanto, dejará de ser una opción para convertirse en un componente necesario de la competitividad.
2. Menores barreras para crear nuevos negocios: La revolución digital también está modificando las condiciones para emprender. Según Moura, nunca fue tan sencillo y barato poner a prueba una idea y desarrollar una empresa con potencial de crecimiento global.
A diferencia de las revoluciones industriales anteriores, que requerían grandes cantidades de tierra, capital, infraestructura y mano de obra, la economía digital permite comenzar con recursos mucho más reducidos. Basta con una computadora, conexión a internet, herramientas tecnológicas y una buena idea.
Esto abre oportunidades especialmente para los jóvenes y para emprendedores ubicados fuera de los grandes centros tecnológicos. La próxima empresa con una valuación de miles de millones de dólares podría surgir desde una ciudad pequeña y no necesariamente desde Silicon Valley, Londres o Shanghái, señaló.
3. La IA producirá concentración, pero también nuevas oportunidades: El avance tecnológico tendrá dos efectos aparentemente contrapuestos. Por un lado, Moura señaló una creciente concentración en determinados mercados digitales, especialmente en aquellos vinculados con infraestructura tecnológica y servicios en la nube.
Pero, al mismo tiempo, la reducción de las barreras de entrada genera una oportunidad inédita para nuevos competidores. La tecnología permite que más personas experimenten con ideas, desarrollen productos y busquen nuevos modelos de negocio con una inversión inicial mucho menor.
Para el especialista, esta combinación puede acelerar tanto la concentración de determinados mercados como el surgimiento de nuevas compañías capaces de disputar espacios a los grandes actores.
4. La resiliencia dependerá de identificar las cadenas críticas: En un escenario de mayor fragmentación geopolítica, las empresas no pueden pretender controlar completamente todas sus cadenas de valor. El secreto estará en identificar cuáles son realmente estratégicas y decidir dónde es necesario reducir la exposición al riesgo.
Moura planteó que gobiernos y empresas deben determinar qué insumos, proveedores y procesos son críticos para sus operaciones y cuáles pueden quedar sujetos a mayores niveles de dependencia. La estrategia no pasa por buscar una soberanía absoluta, sino por administrar de manera consciente los riesgos.
Esto implica diversificar proveedores, alianzas y mercados cuando sea necesario, especialmente en sectores considerados estratégicos para la economía.
5. La economía digital también necesita activos físicos: La última tendencia apunta a una aparente contradicción, ya que mientras el mundo avanza hacia una economía cada vez más digital, aumenta la importancia de los recursos físicos que permiten sostenerla.
Moura destacó la necesidad de invertir en los llamados hard assets, como energía, agua, agricultura y minerales estratégicos. Estos recursos serán cada vez más relevantes para sostener el crecimiento de centros de datos, inteligencia artificial, industrias tecnológicas y nuevas cadenas de valor.
Para Paraguay, esta tendencia representa una oportunidad particular. El especialista identificó a la energía como una de las principales fortalezas que el país puede potenciar, no solo para cubrir la demanda actual, sino también para atraer nuevas inversiones vinculadas con la economía digital.
En un mundo donde tecnología y geopolítica avanzan de manera cada vez más conectada, la competitividad ya no dependerá únicamente de quién tenga la mejor tecnología, sino también de quién sea capaz de garantizar los recursos y las condiciones necesarias para sostenerla.
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El negocio detrás de la experiencia
El 7 y 8 de septiembre, el Customer Experience & Innovation Congress reunirá en Paseo La Galería a líderes y empresas para debatir cómo la IA está transformando la experiencia del cliente.
La inteligencia artificial puede responder en segundos, anticipar necesidades, automatizar cobranzas y hasta conversar con un cliente por voz, pero todavía no puede hacer que una persona confíe, elija y quiera volver. Con esa mirada llega la 16ª edición del Customer Experience & Innovation Congress, que se realizará el 7 y 8 de septiembre en el Centro de Eventos del Paseo La Galería.
Bajo el lema The New Human Edge, la propuesta pone en el centro una paradoja que atraviesa a las empresas de todo el mundo y es que la tecnología acelera, pero el factor humano transforma.
El cambio ya está ocurriendo afuera y lo vemos en las compañías más avanzadas que están integrando inteligencia artificial, CRM, ERP, canales conversacionales y automatización para construir experiencias cada vez más rápidas y personalizadas. El desafío ya no es simplemente contestar un mensaje, sino entender qué necesita el cliente, anticiparse y resolverlo con la menor fricción posible.
En ese escenario aparece el llamado CX agéntico: sistemas capaces de ejecutar tareas, tomar decisiones dentro de determinados parámetros y acompañar al cliente a través de distintos momentos del proceso. La IA también llega a la voz, las ventas, las cobranzas y los procesos internos.
Sin embargo, cuanto más tecnología entra en la relación, más valor adquiere aquello que la máquina no puede replicar fácilmente: empatía, criterio, confianza y capacidad de interpretar contextos.
Para Paraguay, esta transformación abre una oportunidad particularmente interesante. El país busca posicionarse como plataforma de servicios y exportación de talento, y una industria capaz de combinar tecnología, atención, conocimiento y talento humano puede convertirse en una ventaja competitiva.
El Congreso pondrá estos desafíos sobre la mesa con casos de empresas como Naranja X, ueno bank, Tupi, Grupo Riquelme y AWS, además de especialistas internacionales y líderes empresariales.
La pregunta de fondo ya no es si las empresas deben incorporar IA. Eso parece inevitable. La verdadera discusión es qué harán con el tiempo que la tecnología les devuelve y cómo lo convertirán en confianza, mejores decisiones y relaciones más valiosas con sus clientes.
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La investigadora paraguaya que estudia cómo enseñar a convivir con la IA
- Fotos: Gentileza
Desde Madrid y actualmente en una estancia doctoral en Colombia, la docente paraguaya Marina Raquel Báez Domínguez investiga el desarrollo de competencias digitales y el uso responsable de la inteligencia artificial en la educación inicial y primaria. Su trabajo busca poner a los niños y docentes en el centro de la transformación tecnológica.
La inteligencia artificial dejó de ser una tecnología asociada exclusivamente al futuro. Hoy forma parte de la vida cotidiana y también de la infancia: aparece en plataformas educativas, videojuegos, aplicaciones, asistentes virtuales y sistemas que recomiendan contenidos.
Frente a este escenario, Báez Domínguez centra su trabajo en una pregunta cada vez más acuciante: ¿cómo preparar a docentes y niños para convivir de manera responsable con la IA?
La docente paraguaya se encuentra cursando un doctorado en Educación en la Universidad Autónoma de Madrid, donde integra el grupo de investigación EDI. Además, actualmente está realizando una estancia doctoral en la Universidad Simón Bolívar de Barranquilla, Colombia, donde permanecerá durante dos meses antes de regresar a Madrid.
Su investigación se enfoca en las competencias digitales y el uso responsable de la inteligencia artificial en docentes de nivel inicial y primaria, un campo que considera fundamental ante la velocidad con la que estas herramientas están ingresando en los espacios educativos y familiares.
La paraguaya lleva tres años en Madrid y su trayectoria académica incluye el profesorado y la licenciatura en Educación Inicial, dos maestrías en Gestión y Dirección Educacional –una de ellas cursada en Chile– y un máster en Tecnologías Educativas realizado en España. Su formación doctoral cuenta además con el respaldo de las Becas Carlos Antonio López (Becal), programa mediante el cual desarrolla sus estudios en el exterior.
LA IA YA FORMA PARTE DE LA INFANCIA
Uno de los trabajos desarrollados por Marina aborda precisamente la relación entre inteligencia artificial y niños. Junto con la periodista española Macarena Cruz Navarro, reflexionó sobre los desafíos que enfrentan las familias ante una tecnología que ya está presente en los hogares.
Para la investigadora, el debate no debería reducirse a prohibir o alejar a los niños de la tecnología, sino enseñarles a utilizarla con criterio. “La inteligencia artificial llegó para quedarse. La discusión ya no debería centrarse en si nuestros hijos deben usarla o no, sino en cómo podemos acompañarlos para que crezcan siendo ciudadanos críticos, creativos y éticos en un mundo cada vez más digital”, sostiene.
La especialista plantea que los niños ya interactúan con sistemas de IA incluso cuando los adultos no los identifican como tales. Desde las recomendaciones automáticas de plataformas digitales hasta los videojuegos que adaptan su funcionamiento al comportamiento del usuario, la tecnología forma parte de sus experiencias cotidianas.
El desafío, entonces, pasa por acompañar ese proceso y preservar aquellas capacidades que no deberían quedar desplazadas por las respuestas inmediatas de una máquina: la creatividad, la curiosidad, el pensamiento crítico y la capacidad de cuestionar la información recibida.
UNA HERRAMIENTA, NO UN SUSTITUTO
En su análisis, Báez Domínguez advierte sobre la necesidad de que la IA sea utilizada para potenciar el aprendizaje y no para reemplazar el pensamiento propio. La investigadora sostiene que una herramienta puede responder rápidamente una pregunta o generar un contenido, pero que la educación implica mucho más que obtener información.
El acompañamiento de padres y docentes permite contextualizar, generar vínculos, transmitir valores y desarrollar criterios propios. Esta mirada también forma parte de su trabajo académico. Sus investigaciones y presentaciones se enfocan en el desarrollo de competencias digitales y en la incorporación responsable de la IA en la educación.
DE PARAGUAY AL ESCENARIO INTERNACIONAL
El trabajo de la investigadora paraguaya ya trascendió el ámbito académico español. Como becaria de Becal, presentó avances de su investigación en un congreso en España y posteriormente participó en un congreso en Taiwán, donde expuso parte de los resultados y avances de su pesquisa.
Su recorrido refleja una línea de trabajo que combina educación, tecnología e investigación con la mirada puesta en uno de los principales desafíos de los sistemas educativos actuales: preparar a docentes y estudiantes para un mundo en el que la inteligencia artificial será cada vez más habitual.
Para Báez Domínguez, el objetivo no es elegir entre personas y tecnología, sino lograr que la segunda esté al servicio del desarrollo humano. En esa tarea, la educación aparece como una de las herramientas fundamentales para formar generaciones capaces de aprovechar las posibilidades de la IA sin renunciar al pensamiento crítico, la creatividad y los vínculos humanos.
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Paraguay desarrolla tecnología para fumigación aérea autónoma con inteligencia artificial
Paraguay busca dar un salto tecnológico en el ámbito agropecuario con el desarrollo de un sistema de fumigación aérea autónoma, basado en aeronaves no tripuladas capaces de operar mediante inteligencia artificial y cubrir grandes extensiones de cultivos sin necesidad de un piloto a bordo.
La iniciativa combina tres áreas que hasta ahora avanzaban por caminos separados: inteligencia artificial, aeronáutica y producción agropecuaria. El objetivo es desarrollar una solución diseñada específicamente para las necesidades del campo, con potencial para hacer más eficientes las aplicaciones agrícolas y reducir los costos operativos.
El proyecto es impulsado por Agro IA y se desarrolla en conjunto con estudiantes de Aeronáutica de la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
Aeronaves autónomas
Uno de los principales componentes de la propuesta es el desarrollo de aeronaves ultralivianas no tripuladas, concebidas para realizar tareas de fumigación agrícola de manera autónoma.
De acuerdo con los responsables del proyecto, la tecnología apunta a alcanzar una capacidad estimada de 300.000 litros, con una cobertura aproximada de 1.000 hectáreas por día. Estas prestaciones permitirían optimizar los tiempos de aplicación y el uso de recursos, además de disminuir determinados costos asociados a la operación convencional.
La inteligencia artificial constituye uno de los elementos centrales del sistema, al permitir avanzar hacia una operación automatizada de las aeronaves y adaptar la tecnología a las exigencias de las tareas agrícolas.
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Tecnología paraguaya
El proyecto también representa un desafío para el desarrollo tecnológico local, ya que involucra directamente a estudiantes e ingenieros paraguayos en el diseño de una solución aplicada a uno de los principales motores de la economía nacional.
Durante una entrevista en el programa Tribuna, de Paraguay TV, el ingeniero Gerardo Monzón Manzoni explicó que la iniciativa busca demostrar que Paraguay cuenta con capacidad para desarrollar tecnología avanzada vinculada al sector productivo.
El trabajo académico y tecnológico se realiza mediante un acuerdo con la Facultad Politécnica de la UNA, que permite integrar la formación de estudiantes de Aeronáutica con un proyecto de aplicación concreta. La previsión es que el desarrollo tecnológico esté concluido a mediados de 2027, para posteriormente avanzar hacia su implementación en el territorio nacional.
“Delivery” tecnológico
La propuesta apunta además a cambiar la manera en que se presta el servicio de fumigación. En lugar de trasladar al productor hacia la tecnología, el concepto plantea llevar la tecnología directamente hasta las zonas productivas.
El modelo proyectado funcionaría como una suerte de “delivery” de fumigación aérea: aeronaves autónomas podrían desplazarse hasta los establecimientos agrícolas y ejecutar las aplicaciones programadas sin tripulación a bordo. Este esquema abre la posibilidad de incorporar servicios tecnológicos más flexibles al campo y aprovechar la automatización para atender grandes superficies.
Aporte regional
El proyecto no se limita al mercado paraguayo. Una vez desarrollada y validada la tecnología, la intención es extender el modelo hacia otros mercados de Sudamérica. La apuesta, por tanto, va más allá de incorporar una nueva herramienta al agro. El desafío consiste en desarrollar en Paraguay una tecnología con capacidad de convertirse en una solución exportable, aprovechando el conocimiento local y la experiencia del país en producción agropecuaria.
La convergencia entre aeronáutica, inteligencia artificial y agricultura coloca así al país ante una nueva frontera de innovación: aeronaves que no solo vuelan, sino que pueden ejecutar de manera autónoma tareas específicas para hacer más eficiente la producción.