El Congreso de Brasil aprobó el miércoles un proyecto de ley que amplía los poderes del Ejecutivo sobre las tierras raras y ofrece incentivos al sector privado para explotar las vastas reservas del país. El gigante sudamericano posee las segundas mayores reservas mundiales de tierras raras solo de China por detrás, pero carece de capacidad para explotarlas.
“No tenemos la tecnología. Necesitamos asociarnos y garantizar la transferencia de tecnología para la nación brasileña”, dijo durante el debate el senador Eduardo Braga, relator del proyecto de ley. En vísperas de una elección polarizada entre las candidaturas del presidente izquierdista, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, la ley fue aprobada con apoyo de mayorías del oficialismo y la oposición. El texto deberá ser sancionado por Lula.
Aunque estos 17 elementos están presentes en numerosos puntos del planeta, su separación es un proceso complejo dominado por empresas chinas, que Estados Unidos busca replicar. Su valor estratégico radica en que son necesarios para fabricar turbinas eólicas, motores eléctricos y armamento, entre otros productos.
Empresas estadounidenses y el gobierno de Donald Trump han expresado interés en Brasil como fuente de estos elementos. Pero la relación entre ambos países se ha visto afectada por los aranceles impuestos por Washington a las exportaciones brasileñas. Lula ve con buenos ojos la inversión extranjera, sin embargo ha insistido en que las tierras raras sean procesadas en el país y no exportadas como materia prima.
El texto aprobado le otorga al Ejecutivo el poder de vetar acuerdos con empresas extranjeras “que puedan afectar la seguridad económica o geopolítica” de Brasil, y se reserva el derecho a aprobar “la modificación del control societario” de las compañías del sector.
Estas decisiones quedarán a cargo de un nuevo Consejo Nacional para la Industrialización de Minerales Críticos y Estratégicos. Inversionistas del sector minero se oponían a estas atribuciones, según el director del Instituto Brasileño de Minería, Pablo Cesário.
La ley también contempla incentivos fiscales para las empresas mineras, proporcionales al valor agregado que aporten en Brasil, elaborando, por ejemplo, imanes o baterías.
“Brasil no puede ser un mero exportador de commodities minerales. Debe tener una estrategia política, la determinación de agregarles valor, procesarlos, transformarlos y utilizar este atributo geológico como un claro instrumento para el desarrollo”, dijo el diputado Arnaldo Jardim, relator de la propuesta.
A finales de abril, la brasileña Serra Verde, especializada en la minería de tierras raras, fue vendida a la estadounidense USA Rare Earth por unos 2.800 millones de dólares. La operación fue criticada durante el trámite de la nueva ley.
Fuente: AFP.