El gobernador del Banco Central de Irán afirmó este lunes que la depreciación de la moneda nacional frente a las divisas extranjeras es “temporal”, mientras el valor del rial iraní sigue desplomándose. Los aumentos de las divisas extranjeras “son temporales, es decir, fluctúan”, declaró Abdolnaser Hemmati en un video difundido por la televisión estatal.
“Estos choques (económicos) que se están generando obedecen principalmente a la propaganda política estadounidense”, añadió, mostrándose convencido de que “la situación mejorará y los problemas se resolverán”. El rial se cotizaba el lunes en el mercado negro a más de 2 millones por un dólar estadounidense, según sitios especializados.
Washington tiene previsto anunciar este lunes una campaña de presión económica contra Irán. Oficialmente, Irán aplica tipos de cambio fijos, pero las cotizaciones recogidas por plataformas en línea suelen utilizarse como referencia para el mercado no oficial.
Justo antes de la guerra en Oriente Medio, desencadenada por una ofensiva israelí-estadounidense contra Teherán el 28 de febrero, un dólar se cambiaba por 1,65 millones de riales. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció para este lunes un “Día D económico” destinado a cortar las últimas “líneas de supervivencia” de Irán.
Paralelamente, Washington mantiene el bloqueo de los puertos iraníes frente al cierre por parte de Teherán, desde el inicio de la guerra, del estratégico estrecho de Ormuz. “Será la mayor campaña coordinada de aislamiento económico de la historia mundial”, aseguró Bessent, quien tiene previsto detallar las medidas estadounidenses en una rueda de prensa.
“Día D económico”
Irán desafió abiertamente este lunes la amenaza de Estados Unidos sobre una enorme campaña de presión económica y lanzó una severa advertencia a países que se sumen a esa iniciativa. En la víspera, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, escribió en el diario Financial Times que Washington estaba poniendo en marcha “la mayor ofensiva financiera jamás organizada contra un adversario”, calificándola de “día D económico”.
Bessent publicó en X que la medida se producía después de que Estados Unidos “desmantelara las capacidades militares de Irán, destruyera casi el 100 % de sus fábricas militares y enterrara su programa nuclear”. Está previsto que este lunes explique las nuevas sanciones estadounidenses contra Irán.
En respuesta, el vicecanciller Kazem Gharibabadi, afirmó que “el relato no encaja”. “Ustedes dicen que el poder militar de Irán ha sido ‘desmantelado’, que el 100 % de sus fábricas militares han sido ‘destruidas’ y que su programa nuclear ha sido ‘enterrado’”, señaló.
Sin embargo, agregó, la acción contra Irán requiere la movilización de “todas las instituciones y poderes” de Estados Unidos". “¿Es esto una victoria o el reconocimiento de la derrota de Estados Unidos?”, añadió. Mientras tanto, la cancillería iraní advirtió a los países que se abstuvieran de sumarse a la campaña económica de Estados Unidos. El portavoz Esmail Baqai dijo que participar “tendrá sus propias consecuencias”.
Advertencias
“Las advertencias necesarias han sido expresadas, porque cualquier complicidad con Estados Unidos en la ejecución de sus acciones agresivas contra Irán tendrá definitivamente sus propias consecuencias”, declaró Baqai en una rueda de prensa semanal. En la víspera, el jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezai, había advertido que cualquier país que se sume a la guerra económica lanzada por Washington será considerado “enemigo”.
Estados Unidos e Israel desencadenaron la guerra en Oriente Medio con una ola masiva de ataques contra Irán el 28 de febrero, lo que provocó represalias iraníes en toda la región.
Un alto el fuego iniciado el 8 de abril puso fin a casi 40 días de bombardeos intensos, pero el control del estrecho de Ormuz pronto surgió como un punto crítico clave del conflicto.
Irán ha controlado esta vía vital para el comercio de hidrocarburos desde que comenzó la guerra.
La reapertura del estrecho se ha convertido en una prioridad para Estados Unidos, pero Teherán insiste en que permanecerá cerrado hasta que Washington levante el bloqueo naval sobre los puertos iraníes, elimine las sanciones petroleras y descongele los activos iraníes en el extranjero.
Presión “sin precedentes”
La semana pasada, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que Washington incrementaría la presión económica sobre Irán “a una escala sin precedentes”. Washington ha instado a otros gobiernos, incluida China, a sumarse a los esfuerzos para aislar aún más a la economía iraní.
En un artículo publicado el lunes en el diario iraní Ettela’at, el canciller iraní, Abás Araqchi, afirmó que las relaciones con China “han adquirido dimensiones más profundas, más estructurales y más amplias”.
Irán se enfrenta a sanciones estadounidenses e internacionales desde la revolución islámica de 1979.
Trump ha perseguido reiteradamente una política de “máxima presión” mediante sanciones económicas contra Irán, retomando este enfoque tras volver a ocupar la presidencia en enero de 2025, después de una campaña similar durante su primer mandato. Irán ha tachado esa política de sanciones como un fracaso, e insiste en que la presión económica y las amenazas no lo obligarán a cambiar de rumbo.
Fuente: AFP.