El gobierno de Rusia dijo el lunes que convocó al embajador japonés en Moscú después de que Tokio condenara la reciente visita del presidente ruso Vladimir Putin a las islas Kuriles, en el Pacífico Norte, en el centro de un diferendo territorial entre ambos países. Las relaciones ruso-japonesas están afectadas desde hace décadas por un contencioso en torno a cuatro de estas islas, de las que se apoderó el ejército soviético en 1945, en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. Japón las reivindica, mientras que Rusia las considera parte de su territorio.

El presidente ruso visitó el archipiélago la semana pasada, provocando la ira de Japón, que convocó al embajador ruso en señal de protesta. Moscú llamó a su vez al embajador japonés, Akira Muto. Las autoridades japonesas “cruzaron la línea de la decencia” al criticar el viaje de Putin, declaró el lunes el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.

“Hemos convocado al embajador (japonés)”, dijo Lavrov a periodistas, y añadió que Tokio había dicho que Muto no podía acudir de inmediato. “Nos dijeron que no estaba en Moscú o que se encontraba indispuesto. No entendimos muy bien la situación”, afirmó Lavrov.

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Más tarde, la portavoz de la cancillería rusa, María Zajárova, declaró a la agencia estatal TASS que, tras los comentarios de Lavrov, el embajador “de repente se sintió mejor” y acudirá el martes.

Lavrov dijo que la convocatoria de Muto tenía por objeto abordar “el comportamiento de las autoridades japonesas” y cómo los embajadores “deben comportarse en el país anfitrión”.

Los lazos entre Japón y Rusia se deterioraron tras las sanciones de Tokio a Moscú por la invasión rusa a Ucrania en 2022, que Putin calificó el miércoles pasado de “injustificadas”.

Fuente: AFP.

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