Siempre todo puede ser peor. O, como dice el conocido refrán, no hay mal que por bien no venga. Pero para el actor y director teatral argentino Hugo Kogan, el terremoto que sacudió Colombia tuvo un ingrediente adicional que difícilmente figuraba entre sus planes de viaje: un feroz ataque de abejas.

Kogan había llegado el domingo a Manizales, procedente de Bogotá, por motivos laborales. Al día siguiente, mientras se encontraba en el restaurante de su hotel, comenzó a sentirse el movimiento provocado por el terremoto que afectó a distintas zonas del territorio colombiano.

Ante la situación, le recomendaron dirigirse hasta el atrio de la Catedral Basílica Metropolitana de Nuestra Señora del Rosario, ubicada a pocos metros del establecimiento, para ponerse a salvo. Parecía una buena idea. Hasta que la naturaleza decidió agregar un nuevo capítulo a la historia.

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Mientras caminaba hacia el templo, otro movimiento sísmico habría provocado que un grupo de abejas instaladas en una de las cúpulas saliera de su escondite y se lanzara directamente contra quienes se encontraban en las inmediaciones. El argentino terminó convertido en el blanco principal del inesperado ejército volador.

“Me picotearon por todos lados”, contó posteriormente al relatar el episodio. El ataque fue tan intenso que recibió alrededor de 50 picaduras y tuvo que ser trasladado de urgencia a un centro asistencial, donde además presentó vómitos y náuseas.

Los médicos debieron retirarle más de medio centenar de aguijones. Allí recibió una explicación que seguramente no contribuyó demasiado a tranquilizarlo: sobrevivió, entre otras razones, porque no era alérgico al veneno de las abejas. De haberlo sido, la historia podría haber terminado de una manera mucho más grave.

Por fortuna, Kogan logró recuperarse y fue dado de alta esa misma noche. Actualmente continúa con tratamiento a base de antibióticos y corticoides.

Pero todavía le quedaba una última sorpresa. Al abandonar el hospital pudo observar las consecuencias que había dejado el terremoto, en medio de un escenario marcado por daños materiales, cortes de electricidad y restricciones de circulación.

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Después de semejante experiencia, su próximo objetivo parece bastante sencillo: volver a Argentina a finales de agosto. Probablemente, por ahora, con una regla de oro para sus próximos viajes: si la tierra tiembla, primero mirar el techo... y después buscar dónde están las abejas.

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