El presidente argentino Javier Milei reiteró las acusaciones contra su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, el 3 de agosto de 2026, calificándolo de "ladrón" y "corrupto". Foto: AFP
Se agravan crisis diplomáticas de Brasil con EE. UU. y Argentina
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En sólo 24 horas, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva vio agravarse sus crisis diplomáticas con Estados Unidos y su aliado argentino Javier Milei, a dos meses de los comicios en los que el mandatario izquierdista buscará la reelección.
El gobierno de Trump revocó el martes la visa de la embajadora brasileña en Washington, tras haber aplicado en julio dos rondas de aranceles a productos brasileños que Lula denunció como intentos de interferencia política.
Brasil también rebajó el martes su representación diplomática en Argentina al nivel de encargado de negocios, luego de que el ultraliberal presidente argentino llamara por segunda vez “ladrón” a Lula en pocos días.
Milei es un aliado de Trump, quien ha apoyado a varios candidatos de derecha victoriosos en recientes campañas electorales en países de América Latina, como Honduras o Colombia.
“Nadie puede pensar que va a entrometerse desde fuera” en las elecciones de octubre, afirmó este miércoles Lula en una entrevista al canal digital Meteoro Brasil.
Al sancionar a la embajadora brasileña, el gobierno de Trump “tomó una actitud irresponsable, impensada, (...) totalmente innecesaria”, agregó.
La medida no implica la expulsión de la representante diplomática, aunque si sale de Estados Unidos no podrá regresar.
Lula arrastra tensiones con Washington desde 2025, cuando Trump impuso un primer tarifazo a Brasil -luego suspendido en buena medida- en represalia por un juicio por golpismo que terminó con el expresidente Jair Bolsonaro preso.
Bolsonaro es el padre del principal rival de Lula en los comicios, Flávio Bolsonaro.
Urnas electrónicas
Brasilia negó en julio las visas a dos funcionarios estadounidenses “que vendrían para entrometerse y fiscalizar e investigar las urnas brasileñas”, dijo Lula este miércoles.
Una fuente diplomática brasileña dijo a la AFP que “llamó la atención” que esas visas se pidieran un día antes de que Flávio Bolsonaro cuestionara la fiabilidad del sistema electrónico de votación de Brasil, con planteamientos similares a los que llevaron a la inhabilitación política de su padre.
El Departamento de Estado ha desmentido intenciones de “socavar las elecciones” brasileñas y le reclama al gobierno de Lula que apruebe la nominación de un nuevo embajador estadounidense en Brasilia, argumento usado para revocar la visa de la representante brasileña en Washington.
Problemas de vecinos
Las relaciones también se tensaron con Argentina, cuyo primer socio comercial es Brasil.
El gobierno brasileño mantendrá “rebajadas” las relaciones diplomáticas con el país vecino “mientras persistan los ataques a las instituciones democráticas brasileñas” por parte de Milei, dijo este miércoles una fuente diplomática brasileña a la AFP.
Brasil llamó en julio a consultas a su embajador en Argentina, luego de que Milei calificara de “ladrón” y “presidiario” a Lula durante el lanzamiento de la candidatura de su aliado Flávio Bolsonaro en Sao Paulo.
El presidente argentino reiteró el domingo esos calificativos en una entrevista, por lo que Brasilia decidió por ahora no volver a enviar a su embajador a Buenos Aires.
La cancillería argentina afirmó el martes que Brasil le pidió retirar a su embajador en Brasilia, aunque una fuente diplomática brasileña dijo a la AFP que esa decisión cabe al gobierno argentino.
Lula mantiene una fría relación con Milei desde que el ultraliberal asumió en Argentina en 2023. Al frente de dos países vecinos y socios estratégicos en el Mercosur, nunca tuvieron una cita bilateral.
Caso ueno bank: grupo JBB retoma control accionario de Unicanal SA
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El Grupo JBB emitió un comunicado en el que confirma que retoma el control accionario de Unicanal S.A., que había pasado a manos del Grupo Vázquez tras un acuerdo firmado este año.
El Grupo JBB está encabezado por Javier Bernardes y la empresa Unicanal SA opera las señales Trece y Unicanal, luego de resolver el contrato que había formalizado en abril con el Grupo Vázquez.
Con esta decisión, el Grupo JBB vuelve a asumir la administración de la empresa, la conducción de sus operaciones y la dirección estratégica de ambos canales.
La medida busca preservar la continuidad de las actividades, proteger los puestos de trabajo y garantizar el cumplimiento de los compromisos con clientes, proveedores y otros sectores vinculados a la firma.
Trece y Unicanal seguirán operando con normalidad, sin cambios en sus proyectos comerciales ni en las obligaciones laborales de sus colaboradores.
Con el comunicado se transmite un mensaje de tranquilidad a los trabajadores y reafirma el compromiso empresarial con la producción de contenidos y el funcionamiento de ambas señales.
Paraguay y Brasil: impacto político regional y el futuro de las negociaciones del Anexo C
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Tras las elecciones presidenciales en Brasil y el inicio del cuarto mandato de Luiz Inácio Lula da Silva en enero próximo, Paraguay debe negociar nuevamente el tema energético con el gobierno del país vecino. El programa “Fuego cruzado” del canal GEN/Nación Media evaluó con el analista político Aníbal Orué el impacto de los comicios para la región.
“Para Paraguay esto tiene consecuencias muy grandes y muy importantes también. Hay que pensar que ese espectro de la extrema derecha posibilitó que tanto el centro como la izquierda se unan con la derecha para evitar o bloquear que gane el candidato de la extrema derecha, que fue Bolsonaro”, reflexionó. Definió como una situación “bastante interesante” que las articulaciones y propuestas de la extrema derecha “llegaron inclusive a anular electoralmente a grupos de derecha”.
El analista Aníbal Orué evaluó el escenario geopolítico tras las elecciones en Brasil y el rol de Paraguay. Foto: Jorge Jara
La postura de Santiago Peña
Sobre el punto, afirmó que los partidos de derecha fueron absorbidos en “esa marea impresionante que es el padre Jair Bolsonaro y hasta ahora la de Flávio Bolsonaro, que consiguió eliminar a la derecha más tradicional o clásica como una fuerza”.
Según el experto en asuntos políticos internacionales, este resultado de las elecciones en Brasil tiene su importancia interna, pero a su vez para toda la región y particularmente para Paraguay, como socio comercial. “Y obviamente lo que pasa en Brasil repercute en Paraguay, sin ninguna duda”, sentenció.
Orué también fue consultado sobre las declaraciones del presidente Santiago Peña, quien manifestó que ahora se abren buenas perspectivas para avanzar con negociaciones bilaterales con Lula. “Yo creo que el gesto de Peña fue muy importante para calentar de nuevo las relaciones bilaterales que estaban muy enfriadas. Y ese gesto, en términos de relaciones bilaterales, es fundamental cuando un presidente reconoce la legitimidad de otro. Y en este caso Peña, al reconocer la legitimidad de la victoria de Lula, abre nuevamente ese camino para comenzar las negociaciones en torno al Anexo C que están totalmente estancadas por varias razones”, significó.
Recordó que, en los primeros años de mandato, el gobernante paraguayo ya había manifestado una similar percepción sobre su homólogo de Brasil. “En los primeros momentos, Peña consideraba al Brasil también como un gran país aliado de Paraguay y a Lula un gran presidente. Y después eso se enfría, pero yo creo que Peña de alguna manera retoma esa postura inicial de considerarlo así a Brasil como un socio estratégico y esa consideración también para las definiciones y para encarar las negociaciones del Anexo C”, remarcó.
Brasil bajo Lula: desafíos y oportunidades para Paraguay
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Fotos: Mariana Díaz
La victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil abre un nuevo escenario político y económico para Sudamérica, con implicancias directas para el Paraguay. En el programa “Expresso”, de GEN/Nación Media, Augusto dos Santos conversó con el consultor político brasileño Caio Manhanelli y el politólogo paraguayo Víctor Genes sobre los desafíos del Gobierno brasileño, la renegociación de Itaipú, las relaciones bilaterales y el impacto de este nuevo contexto en la política paraguaya de cara al 2028. También analizaron los sesgos de las encuestas, el papel de la comunicación digital, las demandas sociales insatisfechas y las tensiones ideológicas que atraviesan la región.
–¿Qué pasó ese día al respecto del resultado? ¿Fue previsible?
–CM: Te voy a decir que fue previsible en la primera vuelta y te voy a decir por qué. Las encuestas estaban claras y ahí voy a hacer una crítica tanto a los analistas como a la prensa y a las encuestadoras al mismo tiempo. La encuesta de opinión trabaja con una cosa llamada matemática y la matemática es exacta. La estadística es un campo de la matemática que te entrega las probabilidades, lo que es probable, lo que puede acontecer. Cuando nosotros difundimos los datos de las encuestas, ¿qué hacemos normalmente? Solo hablar sobre los números crudos o mismo dejar en segundo plano la información correcta que la encuesta te trae. Primero decimos Bolsonaro estaba con 51 y Lula con 49. Con un margen de error de 2 puntos, quiere decir Bolsonaro tiene entre 49 y 53. Lula tiene 49, pudiendo variar entre 47 y 51. Eso llamamos empate técnico. ¿Qué quiere decir empate técnico? Quiere decir que la encuesta, el método probabilístico no logra responder la pregunta ¿quién va a ganar?
–¿Por qué en algunos países funcionan las encuestas y en otros no?
–CM: En 2015 me llamaron para iniciar una encuestadora en Paraguay y me fui sin plata, sin inversión, sin nada. Nosotros enseñamos cómo hacer encuestas de una manera fidedigna, de una manera coherente, de una manera transparente y sin utilizar las encuestas como un arma de propaganda. ¿Por qué? El método estaba basado en experiencias internacionales que vienen desde el final de las décadas del 70, 80, cuando se empiezan a hacer observaciones electorales. El problema principal es que cuanto más tirás la encuesta trucha o una encuesta diciendo fulanito está en frente, lo que puedes hacer es que el rechazo a fulanito es tan grande que va a movilizar más gente en su contra.
–Creo que no hay nada más parecido a Bolsonaro que el oviedismo en Paraguay históricamente, ¿no?
–VG: En cierta forma sí. El oviedismo representaba un poco esa fuerza corporativa de los sectores de la seguridad y el orden, los militares, los policías, pero tenía un componente popular, social y cultural, que no sé si el bolsonarismo logró articular en cuanto a sectores populares. Creo que Lula logró articular o siempre articuló a los sectores de la zona del nordeste y compañía.
IMPLICANCIAS
–¿Cuál es tu impresión con relación a cómo impacta la victoria de Lula en Paraguay?
–VG: Primero tenemos que analizar la implicancia de dos componentes centrales, el componente político y el componente económico. Si aterrizamos nosotros al componente político, podemos dividir en tres sectores. El sector del oficialismo, el sector de la disidencia del Partido Colorado y la oposición. Entonces, ¿quiénes ganan y quiénes pierden? En ese sentido, podríamos decir que en la oposición se genera una expectativa muy importante, se genera también una posibilidad, una apertura para el oficialismo y la disidencia colorada con Mario Abdo es quien pierde. Vimos justamente el apoyo que dio Mario Abdo a Bolsonaro. Entendiendo ese contexto, tenemos que tener en cuenta tres efectos centrales. El efecto simbólico, el efecto discursivo y el efecto de gestión, que son los efectos centrales que van a incidir en la movida política para el 2028.
–¿Qué representa cada uno de estos efectos?
–VG: Cuando hablamos del efecto simbólico, ¿qué representa simbólicamente que Lula haya ganado?, principalmente para la oposición, no tanto para el oficialismo. Para el oficialismo viene el efecto de gestión. El efecto simbólico habla un poquitito de culturalmente, socialmente, cómo la oposición con su contacto, con sus redes con el Partido de los Trabajadores van a empezar a reunirse y articularse para ver cómo pueden generar un apoyo a la candidatura o la potencial candidatura de la oposición. Por otra parte, el efecto de gestión implica la oportunidad que pueda tener el oficialismo para trabajar la renegociación (del Anexo C del Tratado de Itaipú) y el éxito de esa renegociación o los términos que puedan instalar un éxito para el oficialismo, como también a la inversa si no se tiene un éxito en el diálogo y se dilata. La oposición puede utilizar como una herramienta o como un insumo para decir que la gestión de gobierno no fue útil y no aprovechó el proceso o esta reinstalación de Lula en el gobierno.
–Caio, ¿quién es el Lula que ahora va a ser presidente con relación al primer presidente Lula? ¿Y qué improntas tiene su nuevo desafío?
–CM: Lula me parece que se convenció sobre la comunicación digital. Yo estaba hablando sobre resultados previsibles, pero ahí lo primero que dije deja una idea equivocada para los políticos, de que los votos son propiedad de ellos. Hay que hacer campaña de cualquier manera, hay que probarse creíble para la gente que ya te votó anteriormente. Porque el tiempo pasa, la gente te experimentó así o asá, y van a querer escuchar qué vas a hacer adelante. La campaña de Lula falló muchísimo, porque no logró enseñar promesas, por eso es difícil decirte qué Lula vendría para este próximo gobierno, porque Lula solo pasó defendiendo su gobierno, defendiendo una continuidad, pero de un país que tiene buenos números, pero que no se siente tan bien.
–¿Qué cosa?
–CM: Él aprendió que es posible hacer una comunicación directa con la gente a través de los medios digitales, que fue posible movilizar toda su militancia y hacer que la gente salga a la calle a buscar cumplir actividades en favor de su campaña. Y él enseñó en su discurso que quiere utilizar el pueblo para gobernar este nuevo mandato. Entonces, posiblemente va a haber una política pública de gobierno de comunicación para tener ese enlace con la gente por medios digitales y traer la gente para decidir y para ayudarle a gobernar. Pero ¿qué quiere decir gobernar? Es enfrentar este congreso, que mayormente es un congreso de gente que supuestamente es opositora a Lula. Y allí Lula también hace una alerta para su propio partido. Lula dijo “yo quiero gobernar por el pueblo y quiero recordarles que los diputados que están ahí fueron votados por el pueblo”. “Y si yo quiero gobernar con el pueblo, yo tengo que gobernar con esta gente, que también recibió voto del pueblo”. Así que yo voy a ser gobierno con quien tuvo voto de la misma gente que me votó. Básicamente, él dijo eso. Cuando dice eso, él está dando una alerta a su partido a decir “no me boicoten los acuerdos políticos que voy a hacer”, porque eso fue lo que pasó durante 4 años.
DESAFÍOS PARA PARAGUAY
–Víctor, ¿qué desafíos representa para Paraguay todo lo que se viene?
–VG: Hay tres elementos centrales. La inmediatez, lo que nos va a marcar la agenda 2028, la inmediatez, la cercanía y la espontaneidad. Pero es una espontaneidad que quizás puede ser un poco trabajada también previamente. Y en el marco de lo que indiqué anteriormente, la construcción de un discurso, la construcción de una narrativa, la articulación de las demandas insatisfechas son las que van a marcar la agenda. Y, en ese sentido, yo creería que lo de Lula en Brasil, por lo menos trabajaron mucho la construcción de una narrativa, un discurso independientemente a ser gobierno, porque es difícil siendo gobierno construir un discurso, pero en Paraguay lo que va a dar posibilidad a una continuidad del actual símbolo político va a ser cómo se va a comunicar la gestión y cómo se va a transferir eso en la cotidianidad de la gente. Ahora, por otra parte, la oposición tiene mayores posibilidades de poder articular y de generar una cercanía y una cotidianidad con el discurso, un discurso más potente.
–¿Cuáles son los grandes temas que tenemos en agenda con Brasil?
VG: La primera palabra es Itaipú y lo otro van a ser los empresarios que están en Alto Paraná. O sea, dos temas centrales. Cómo va a transferirse el empresariado aquí a Paraguay y después la renegociación y los procesos que se ven en torno a Itaipú.
–Caio, ¿qué dificultades va a tener el gobierno de Lula de aquí en adelante y qué esperanza genera al respecto del futuro?
–CM: A mí me gustaría traerte un análisis que tuve contacto y bastante crítico sobre ese espacio digital. Las redes sociales alcanzan su protagonismo en cuanto las democracias están perdiendo fuerza en cuanto a métodos de construir sociedades. Las redes sociales construyeron una manera de interactuar que es irrespetuosa, que explota justamente los radicalismos. Teniendo eso, estamos mirando gobernantes que están bastante acoplados en esa lógica de la opresión, de la violencia y del descrédito. Y el mejor ícono de eso después de Trump, pero incluso más icónico aún, es (Javier) Milei, que desde su primer día de mandato pasa más el día odiando a Lula, ofendiendo a Lula en niveles personales. Lula fue bastante pragmático, pero ya llegó a un punto cuando, obviamente, Milei falta el respeto a su función en cuanto a presidente, entra en el país sin saludar al presidente del país y va a apoyar como presente en un acto de campaña del rival del actual presidente. Lula tiene una cosa muy clara. Él no apoya el intervencionismo porque él se convenció de la teoría de la soberanía y de la autodeterminación de cada pueblo.
PRAGMATISMO
–¿Quién es el nuevo Lula en medio de esta coyuntura internacional?
–CM: Sigue siendo el Lula pragmático. Creo que Lula es el único político brasileño que tiene la concepción de la gran patria, porque los brasileños no la tienen, los brasileños no saben quién son los libertadores de América. Lula tiene esa idea como Bolívar tuvo de hacer un gran bloque. Y Brasil es gigante y hoy Brasil incluso es competencia de Estados Unidos, porque provee bienes industrializados como coches por ejemplo. Entonces, Lula enfrenta las cuestiones diplomáticas sin intervenir en la autodeterminación de los pueblos. Lula nunca va a apoyar una intervención, de la misma manera que no apoyó en Venezuela. Lula estuvo en favor de que se abriera el conteo de los votos en Venezuela. Él dio esa declaración, pero para él los pueblos tienen de autodeterminarse. Si los venezolanos no están satisfechos, tienen que arreglar una manera de lograr construir su país.
–Víctor, ¿alguna reflexión global pero al mismo tiempo sintética sobre esto?
–VG: Hay que entender que Lula es una institución. En estos períodos en que estuvo Lula en el gobierno, Brasil pudo expandirse y pudo generar una economía de proyección global. Entonces, eso incide, porque es un jugador muy importante, incide en Paraguay y la incidencia que tenga en Paraguay va a proyectar nuestro país también en parte de aquí a 5 o 10 años.
–¿Cuál es la urgencia del día siguiente de Lula al asumir?
–CM: El día siguiente es primero reorganizar su casa. Lo que pasó en los 4 años no debería haber pasado. Había una cobranza muy importante hacia el partido y Lula no intervino. Lula dijo “el partido es el partido, el gobierno es el gobierno”, pero dijo muy claramente al partido “¿ustedes quieren que sus agendas sean cumplidas en mi gobierno? No esperen de mí, hagan ustedes”. Entonces, se esperó que el PT tuviera un mejor desempeño en 2024 en las elecciones municipales y no tuvo. Eso fue una alerta importante, el PT tiene que tener un mejor desempeño en las elecciones para diputados en todo el país. El PT realmente creció, la derecha realmente creció y quien pierde fue el medio. Entonces, el día siguiente va a ser organizar la casa, revisitar lo que se equivocó en estos 4 años, elegir sobre la estrategia para bajar la tasa de interés base. Si va a intentar caer en esta lógica discursiva occidental de bajar los gastos públicos. No debería tener esa relación. Entonces, él va a tener que elegir si va a buscar bajar los costos del Estado o si va intentar presionar con lobby de alguna manera a los agentes del Banco Central. Debe mejorar el flujo de plata, que es básicamente lograr hacer crecer la capacidad de endeudamiento de la población y para eso hay que bajar la tasa de interés para que la gente pueda poner plata en el mercado y hacer compras de bienes de consumo más grandes.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sopla las velas durante la celebración de su cumpleaños en el Palacio de la Alvorada, la residencia presidencial oficial, en Brasilia, el 27 de octubre de 2026. Foto: Pablo Porciuncula/AFP
Venía ganando elección tras elección. Parecía una fuerza imbatible, tanto por su sostenida expansión en Europa como por las victorias sistemáticas en todos los comicios efectuados en América del Sur, bajo el liderazgo y “escudo protector” del gran país del norte. ¿Y qué pasó? Le tocó el turno a Brasil, donde colocaron todas sus fichas y… perdieron. Ganó Lula, “el zurdo de 9 dedos”, quien rompió el invicto del que se ufanaba hasta ese momento la ultraderecha.
En una remontada sin precedentes, el líder del Partido de los Trabajadores y candidato a la reelección se impuso en el balotaje o segunda vuelta a Flavio Bolsonaro por una diferencia de 3,5 %, equivalente a 4,5 millones de votos, que no dejan dudas sobre la legitimidad de los resultados, reconocidos incluso por el partido del ahora prófugo de la Justicia brasileña.
Lo acontecido en Brasil, nuestro vecino y principal socio comercial (tema que corresponde tratar por separado), significa una ratificación de la democracia y de principios básicos de justicia social, severamente amenazados por esta vertiente esencialmente autoritaria e impopular. En cualquier parte que esto sucediera sería importante, pero lo es más tratándose de un país que reúne al 48,6 % de la población de Sudamérica, representa el 50,8 % del PIB de toda la región, es la octava economía mundial y uno de los grandes promotores de los BRICS; la alternativa global al bloque de los G7 que encabeza Estados Unidos.
El triunfo de Lula tiene múltiples componentes. Desde la gestión, con fuerte énfasis en lo social, hasta el temor de los brasileños a un retroceso democrático en caso de ganar Bolsonaro. Desde la defensa de la soberanía, avasallada por gobiernos extranjeros y grandes tecnológicas como Meta, hasta la correcta utilización de herramientas digitales en la campaña.
Pero lo que destaca sobre estos aspectos, para la histórica remontada, fue la irrupción masiva de la juventud que, junto a otros sectores de la población, protagonizó movilizaciones multitudinarias, hasta entonces nunca vistas.
Y así, con base en la militancia y la movilización, lo que parecía imposible se hizo realidad, haciendo que los dos puntos negativos en primera vuelta se transformaran en 3,5 % positivos en la segunda, obteniendo alrededor de 10 millones de votos más.
Estos hechos también desmienten una teoría muy divulgada en los últimos años, según la cual, los jóvenes son la principal base política de las corrientes de extrema derecha. Y si fue así en años anteriores, está dejando de serlo en el presente, tal como se demostró en Brasil.
El fenómeno, sin embargo, no se limita al vecino país. En Argentina está en marcha un proceso de fuerte resistencia al desfinanciamiento de la educación pública que ejecuta el gobierno de Milei. Y si miramos más lejos, hacia Europa, veremos que la juventud es la gran protagonista, como consta en las más de 180 manifestaciones realizadas a lo largo y ancho de dicho continente, en el último mes y medio, con demandas que van desde aspectos relativos a la educación, hasta viviendas y empleos dignos.
Estamos ante el inicio de algo nuevo, que no sabemos cómo se va a desarrollar ni si se desarrollará, pero que, por lo pronto, mantiene a Brasil –junto con México– como contrapesos de la política exterior estadounidense, a la cual están alineados la totalidad de los gobiernos de América Latina, con el enorme poderío que eso supone. Es apenas el primer capítulo de una historia por escribirse, que está incorporando a los jóvenes como sus grandes actores.