El gigantesco incendio cerca de Burdeos, en el suroeste de Francia, dejó al descubierto obuses de la Segunda Guerra Mundial en la localidad de Le Porge, donde ayer lunes todos los residentes pudieron regresar a sus hogares tras varios días de desminado. En este municipio, el más afectado por la destrucción de viviendas en el departamento de Gironda, con más de 180 casas quemadas, cuatro proyectiles de unos 30 centímetros de largo, oxidados y cubiertos de tierra, yacían en el suelo el lunes por la mañana en medio de una parcela carbonizada, constató la AFP.

En una valla, una esquirla de obús abrió un agujero del tamaño de una pelota de tenis. En total, se recuperaron unos 400 proyectiles y municiones, según la prefectura. Los habitantes de dos urbanizaciones, acordonadas durante el desminado, pudieron regresar a sus viviendas el lunes por la noche, varias horas después del retorno a sus casas de los habitantes de los demás barrios, precisó la misma fuente.

“Peligro de muerte, presencia de obuses”, se podía leer en carteles instalados en los alrededores del perímetro. Durante el incendio se oyeron detonaciones que, en un primer momento, se confundieron con la explosión de bombonas de gas, pero podrían deberse a estos proyectiles, según el comandante de bomberos Thomas Mimiague.

Los obuses serán almacenados y posteriormente destruidos en un terreno militar.

Estas municiones, tanto alemanas como francesas, son en su mayoría proyectiles de mortero, con algunos antitanques con carga explosiva. Se cree que quedaron abandonadas durante el conflicto, que se extendió desde 1939 a 1945.

Por otra parte, 375 personas, entre ellas 142 menores, fueron detenidas en relación con los incendios en Francia, según informó el lunes a la AFP el ministerio del Interior.

De estas 375 detenciones, 36 personas ya fueron encarceladas, precisó una fuente cercana a la investigación.

Francia enfrenta una intensa temporada de incendios desde comienzos del verano.

En la zona de Burdeos se produjo el fuego más grave registrado desde 1949. Las llamas arrasaron más de 40.000 hectáreas en unos diez días, aunque no llegaron a afectar las grandes áreas vitivinícolas de Médoc y Graves, dos de las regiones productoras de vino más importantes del país.

Fuente: AFP

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