El director ejecutivo de Hugging Face dijo el viernes que los desarrolladores de inteligencias artificiales deberían asumir la responsabilidad si sus modelos se salen de control, después de que la startup enfrentara un ciberataque de un software autónomo de OpenAI. Dos modelos de inteligencia artificial (IA) de OpenAI salieron, por iniciativa propia, del entorno confinado en el que estaban siendo probados, para atacar el sitio Hugging Face, una biblioteca de IA.

Al parecer, OpenAI solo fue consciente del incidente después de que terminara, y Hugging Face logró contener la intrusión gracias a un modelo chino. Clement Delangue, director ejecutivo de Hugging Face, descartó el viernes en entrevista con CNN la posibilidad de tomar acciones legales contra OpenAI.

Sin embargo, los ciberataques son “ilegales”, afirmó, y debería haber una forma de que “las empresas que están cometiendo algunos errores” sean responsables. “No queremos que estos ciberataques contra otras empresas se normalicen”, dijo Delangue. “Este es el primer tipo de incidente de seguridad que sentí de forma muy visceral”, dijo Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, al podcast “Invest like the best”, en un capítulo publicado el martes.

OpenAI calificó el hecho como “sin precedentes”. Anthropic, detrás de la IA Claude, reveló el jueves que sus modelos “obtuvieron acceso no autorizado” a tres organizaciones durante pruebas que se suponía que debían mantenerlos alejados de los sistemas “del mundo real”. Los modelos incluían uno de los más potentes, conocido como Mythos 5, que solo se ha puesto a disposición de un número limitado de socios aprobados.

Mil millones de usuarios activos

OpenAI anunció el viernes que superó el hito de 1.000 millones de usuarios activos, menos de cuatro años después del lanzamiento de su popular chatbot ChatGPT. “Nuestros modelos ahora llegan a más de 1.000 millones de usuarios activos y más de dos millones de empresas. A medida que las personas ganan más confianza en la tecnología, la utilizan más a fondo”, declaró la compañía en una publicación en su página web.

De acuerdo con varios medios de Estados Unidos, la startup de San Francisco esperaba alcanzar ese hito a comienzos de año, después de llegar a 900 millones de usuarios activos a finales de febrero. Pero enfrentó una mayor competencia de sus rivales.

OpenAI fue fundada en 2015, pero no lanzó su primer producto comercial, ChatGPT, sino hasta noviembre de 2022.

En comparación, Facebook tardó seis años en alcanzar los 1.000 millones de usuarios desde el lanzamiento de su red social.

La cifra citada por OpenAI el viernes incluye a todas sus interfaces de inteligencia artificial, principalmente ChatGPT, pero también Codex -su modelo dedicado a la programación asistida con IA-, así como ChatGPT Work, una plataforma que permite a los usuarios acceder a otras aplicaciones externas.

Su segmento de clientes empresariales, que genera la mayor cantidad de ingresos y ganancias por usuario, se convirtió en una prioridad para la empresa a finales de 2025. Desde entonces, ha ayudado a cerrar la brecha con su mayor rival, Antropic, que se enfoca en esta clase de clientes.

La aparición de los agentes de IA -que realizan tareas bajo demanda, evalúan sus resultados y realizan mejoras de manera autónoma- ha disparado la demanda de capacidad de cómputo y causado un aumento en los costos para empresas y desarrolladores.

Con el deseo de mantener esos costos bajos, muchos usuarios ahora están optando por modelos menos sofisticados que los sistemas de IA de vanguardia de OpenAI y Antrophic, incluidos modelos de fuente abierta, particularmente de China.

A comienzos de julio, OpenAI publicó tres versiones de su nuevo modelo, GPT-5.6, incluyendo una versión de “bajo costo”, Luna, que costaba una quinta parte de Sol, el modelo de mejor rendimiento.

Pero el mercado evoluciona tan rápido que la empresa anunció el jueves que recortaría el precio de Luna en 80 %, ubicándolo entre los modelos avanzados menos costosos, incluidos los desarrollados en China.

Fuente: AFP.

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