Al menos 67 migrantes murieron en los últimos días al intentar entrar en el enclave español de Ceuta, en el norte de África, anunció el sábado el ministro español del Interior, que aseguró que la situación ya ha vuelto a la “normalidad”. “En menos de 48 horas, la situación en Ceuta ya no tiene nada que ver y que la normalidad se está alcanzando”, declaró Fernando Grande-Marlaska durante una rueda de prensa en Ceuta.

El Gobierno español anunció este sábado la instalación de nuevas vallas en su frontera con Marruecos después de que la llegada y posterior salida de casi 60.000 migrantes de la ciudad de Ceuta, un enclave español en el norte de África, desatara una crisis diplomática. La ciudad autónoma amaneció este sábado con una espesa niebla y con grupos de jóvenes que seguían cruzando la frontera hacia Marruecos, bajo la mirada de militares y agentes de la Guardia Civil, indicaron periodistas de la AFP.

Los militares españoles no dudaban en empujar a quienes caminaban demasiado despacio. “Me llamó un amigo y me ha dicho que la frontera está abierta”, contó en español a la AFP Soufian, un marroquí de 42 años que entró nadando en Ceuta. Tenía un moratón en un ojo y un corte en la mejilla que, según dijo, se hizo cuando otros migrantes lo agredieron durante un reparto de comida.

“¿Invasión? No. Eso es mentira. Toda la gente [de Marruecos] quiere subir, quiere un futuro bien, que no hay en Marruecos. Yo ahora mismo estaba trabajando de guardia de seguridad, 12 horas. ¿Y cuánto me pagan al día? 10 euros”, explica. El viernes por la noche, el Gobierno aseguró que “la práctica totalidad” de los migrantes llegados en los últimos días ya había regresado a Marruecos, unos 48.000.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, visita este sábado Ceuta para hacer balance de la situación, un día después de las críticas al Gobierno del presidente socialista Pedro Sánchez, acusado por los habitantes de no haber “protegido” Ceuta. La ciudad autónoma, de unos 84 000 habitantes, vivió una de sus peores crisis migratorias de los últimos años con la llegada, en apenas unas horas, de decenas de miles de personas, en su mayoría hombres jóvenes y adolescentes, tanto a nado como saltando las vallas fronterizas.

Este sábado, el ministerio del Interior anunció la instalación de una nueva barrera neumática en el espigón que delimita esta frontera, una de las dos fronteras terrestres entre África y la Unión Europea (a otra es la de Melilla, la otra ciudad autónoma española en el norte de África).

Buscando oportunidades

“Todos sabemos que en África no hay muchas oportunidades. Así que esperamos ir a Europa para poder trabajar y ganarnos la vida. Eso es todo”, dijo a la AFP Souleil Boyan, un migrante senegalés de 19 años que llegó a Ceuta hace dos días y aseguró que llevaba cinco meses en Marruecos.

Las imágenes de la llegada de miles de personas provocaron una crisis en la Unión Europea, con duras críticas de los partidos de derecha y extrema derecha. En Italia, el Gobierno de la ultraderechista Giorgia Meloni anunció la “suspensión” con España del tratado de libre circulación de la UE (el acuerdo de Schengen).

Sin embargo, el Ministerio del Interior italiano aclaró que los controles solo afectarán a los ciudadanos no europeos que lleguen desde España y no a los españoles que viajen a Italia.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, reaccionó denunciando la “confusión interesada” y recordando que no es posible cruzar de Ceuta a la Europa continental sin pasar antes por un control policial.

Francia reaccionó a la crisis multiplicando por cinco el número de policías y gendarmes en la frontera francoespañola.

Sánchez, cuyo Gobierno defiende un enfoque abierto en materia migratoria, a contracorriente de otros países europeos, dijo a sus socios que “no es tiempo de dividir”, al tiempo que reconoció que Ceuta fue escenario de una “violación y ataque a la integridad territorial de España”.

El contexto recuerda a la crisis de mayo de 2021, cuando más de 10.000 personas cruzaron la frontera en apenas dos días, aprovechando una flexibilización de los controles por parte de Rabat durante una disputa diplomática con España.

Fuente: AFP.

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