La líder opositora venezolana y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, dijo el domingo que no participará en un proceso de diálogos entre un grupo de opositores y el gobierno interino de Delcy Rodríguez, previsto para agosto y respaldado por Estados Unidos. A mediados de julio, el gobierno interino de Rodríguez y un grupo de exparlamentarios opositores del periodo 2015-2020 anunciaron un plan de trabajo para el “fortalecimiento de la democracia” en el país, que arranca en agosto.
Washington celebró la iniciativa como un “paso importante en el proceso de reconciliación política” en Venezuela, de la que dice estar a cargo tras la captura del mandatario Nicolás Maduro en enero. “Miembros de la Asamblea Nacional de 2015 y representantes del régimen han anunciado la creación de un mecanismo entre ambos en cuyo diseño, construcción y funcionamiento, no participamos”, indicó Machado en un comunicado firmado junto con el excandidato opositor Edmundo González Urrutia.
Machado reivindicó la victoria de González Urrutia en los cuestionados comicios presidenciales de 2024, en los que Maduro fue declarado vencedor entre denuncias de fraude.
“No nos corresponde explicar sus alcances y sus decisiones. Quienes lo impulsan deben informarle al país sus objetivos, su método y su cronograma”, se lee en la misiva de Machado difundida por redes sociales.
Machado no se había pronunciado sobre los avances que la dirigente opositora exiliada Dinorah Figuera comenzó en junio, apenas días antes del potente doble sismo del 24 de junio que deja ya más de 5.500 muertos en Venezuela.
Con el respaldo de Washington, Figuera se reunió en una visita relámpago en Caracas con el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, y también con dirigentes opositores.
Figuera encabeza desde 2023 una comisión que representa al Parlamento 2015-2020, que estuvo bajo control de la oposición, pero fue marginado por Maduro. Machado aseguró que no será un “obstáculo a ninguna iniciativa que produzca avances reales” en Venezuela.
Tanto Machado como González Urrutia han pedido nuevas elecciones presidenciales. Incluso, la líder opositora había manifestado su “determinación” a negociar una transición con el gobierno de Rodríguez.
“Vamos a volver a Venezuela”, prometió una vez más la líder opositora, en el exilio desde diciembre cuando salió clandestinamente del país para recoger su galardón en Oslo.
En plena crisis por los terremotos, Machado acusó a las autoridades de Venezuela de cerrar el espacio aéreo para impedirle volver.
Delcy Rodríguez asumió el poder de forma interina en enero luego la caída de Maduro y gobierna bajo fuertes presiones de Estados Unidos.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
Alex Saab, aliado de Maduro, admite culpa por lavado de dinero en EE. UU.
El exministro de Industria venezolano y aliado del expresidente Nicolás Maduro, Alex Saab, se declaró el martes culpable de lavado de dinero tras un acuerdo con la Fiscalía estadounidense, informó un tribunal de Miami. Extraditado en mayo de este año, Saab se había declarado inicialmente “no culpable” ante el juez el pasado 24 de julio, pero ahora modificó a “culpable” a cambio de cooperar para reducir su condena, según un auto judicial.
“El acusado acepta declararse culpable del único cargo de la acusación, que imputa al acusado el delito de Conspiración para Blanquear Instrumentos Monetarios”, explica el auto de la corte del Distrito Sur de Florida. El acuerdo establece un monto de confiscación de 195 millones de dólares, valor que la Fiscalía vincula a una presunta trama de corrupción y desvío de dinero durante años del programa de ayuda alimentaria CLAP en Venezuela.
Saab podría ser condenado a unos 20 años de cárcel por ese cargo de lavado de dinero, pero tanto el monto de confiscación como la condena firme dependen del grado de colaboración con las autoridades. Su caso está estrechamente ligado al del expresidente Maduro y su esposa Cilia Flores, que se litiga ante una corte en Nueva York, tras su captura en Caracas el 3 de enero por fuerzas armadas estadounidenses.
Supuesto testaferro
Nacido en Colombia, este exempresario fue una figura muy activa de la política venezolana durante los últimos años de la presidencia de Hugo Chávez (1999-2013). Fue supuestamente gracias a sus actividades de testaferro de Maduro y lavador de dinero que recibió la ciudadanía venezolana y un pasaporte diplomático.
“El acusado acuerda que cooperará plenamente con esta Oficina”, explica el documento firmado por Saab y los fiscales encargados de su caso. “Además, el acusado acepta que no protegerá a ninguna persona o entidad mediante información falsa u omisión, y que no implicará falsamente a ninguna persona o entidad”, añadió el texto.
Tras ser objeto por primera vez de sanciones estadounidenses en 2019, Saab fue arrestado en Cabo Verde en 2020 y extraditado a Estados Unidos al año siguiente.
Fue liberado luego en 2023 por el gobierno de Joe Biden como parte de un canje de prisioneros negociado con Venezuela.
Maduro nombró a Saab ministro de Industria tras su regreso a Caracas, en 2024.
Poco después de que fuerzas estadounidenses capturaran en enero pasado a Maduro en Caracas, la presidenta interina Delcy Rodríguez destituyó a Saab de todos sus cargos, y fue extraditado el 16 de mayo.
Tras el terremoto político que supuso la salida del país de Maduro y el nombramiento de Rodríguez, Washington y Caracas han emprendido una singular colaboración económica y política que ha generado sorpresa dentro y fuera de Venezuela.
Delcy Rodríguez, que era también una estrecha colaboradora de Maduro, salió el 1 de abril de la lista de responsables políticos extranjeros sancionados por el gobierno estadounidense, y ha sido elogiada repetidamente por el presidente Donald Trump.
Venezuela ha accedido a cambiar profundamente el marco legislativo de la explotación de hidrocarburos para abrir el mercado a las multinacionales extranjeras.
Esa apertura culminó en un acuerdo por el que Washington controlará parte de la producción de crudo, a través de una empresa concesionaria, North American Blue Partners.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
Las claves del pacto petrolero entre EE. UU. y Venezuela
Estados Unidos y Venezuela respaldaron el miércoles el papel clave que jugará en el inédito acuerdo energético la petrolera NABEP, encabezada por un polémico empresario venezolano vinculado con el chavismo. North American Blue Energy Partners (NABEP), la segunda compañía petrolera privada de Venezuela, operará concesiones por 100 años para 17 yacimientos de crudo con reservas de 65.000 millones de barriles de petróleo en Venezuela, según un informe de la Casa Blanca.
Ello en el marco del acuerdo “histórico” anunciado el viernes por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Alejandro Betancourt, principal accionista de NABEP, se enriqueció con opacos negocios durante los gobiernos de Hugo Chávez (1999-2013) y Nicolás Maduro (2013-2026). Pero ¿por qué las autoridades eligieron esta empresa? ¿Quién es Betancourt? y ¿Qué es NABEP?
Lo que dijeron las autoridades
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, y la presidenta interina, Delcy Rodríguez, defendieron durante un encuentro el miércoles en Caracas la designación de esta empresa por ser la segunda productora privada de petróleo en el país caribeño.
NABEP “es una compañía con escala, tecnología y un historial comprobado, y es venezolana”, dijo Wright en una conferencia de prensa conjunta con Rodríguez.
“NABEP ha demostrado un historial sumamente exitoso en la producción de grandes volúmenes de petróleo en Venezuela. Ese es un socio comercial en el que usted puede confiar”, agregó Wright.
Rodríguez afirmó por su parte que Betancourt fue “sobreseído hace años” de casos de corrupción por los que fue investigado en Venezuela.
“No tiene causa en Estados Unidos (...) muchas veces una persona es juzgada antes en los medios que en los tribunales”, recalcó Rodríguez.
El acuerdo
Un informe difundido el lunes por la Casa Blanca explicó el complejo convenio para controlar indirectamente los recursos petroleros venezolanos.
El informe precisó que el gobierno de Rodríguez otorgó a NABEP “concesiones por 100 años para 17 yacimientos petrolíferos con reservas probadas de aproximadamente 65.000 millones de barriles”.
Añadió que “sin costo alguno para el contribuyente estadounidense, NABEP ha otorgado a la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Guerra de Estados Unidos una participación accionaria del 35 % en su empresa matriz”.
Además, la empresa otorgará a Estados Unidos el derecho a comprar “a costo de producción” un 20 % garantizado del petróleo extraído y asegurará “un suministro estable de petróleo de bajo costo” para la reposición de la reserva de petróleo estadounidense.
También le da el derecho opcional de adquirir el 80 % restante de su producción.
El reporte dice que el gobierno estadounidense tiene derecho de veto sobre el consejo de administración y que la mayoría de sus integrantes deberá tener nacionalidad estadounidense.
NABEP y Betancourt
La empresa, fundada en 2024 y con sede en Barbados, produce entre 150.000 y 180.000 barriles diarios, según especialistas.
Por delante solo se ubica la estadounidense Chevron, con una producción entre 230.000 y 250.000 b/d.
Está previsto que NABEP pague a Venezuela 200.000 millones de dólares en regalías e impuestos durante los primeros 25 años.
Alejandro Betancourt, de 46 años y perfil bajo, forma parte de un grupo de empresarios venezolanos conocidos como “bolichicos” que se enriquecieron durante los gobiernos de Chávez y Maduro.
La justicia venezolana lo vinculó en 2017 a una trama de corrupción en la estatal petrolera PDVSA.
Según Transparencia Venezuela, Betancourt firmó en 2009 a través de su empresa Derwick Associates contratos por 5.000 millones de dólares para importar plantas generadoras de electricidad, cuando el país comenzó a enfrentar una crisis energética, agravada con los años.
El gobierno pagó un sobreprecio de 138 % por equipos que solo produjeron el 20 % de los megavatios prometidos. En 2025 Betancourt fue detenido en Reino Unido, y Suiza abrió un proceso judicial penal en su contra por lavado de dinero. Medios de prensa aseguran que Betancourt regresó a Venezuela en junio procedente de Miami, Florida.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
EE. UU. y Venezuela apuntan a cerrar acuerdo petrolero por 65.000 millones de barriles
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, llegó el martes a Caracas para cerrar con el gobierno de Venezuela un histórico acuerdo que cede la explotación de una quinta parte de las reservas petroleras de ese país. Inmerso en una guerra contra Irán que provocó una fuerte alza del precio de la gasolina, el presidente Donald Trump sorprendió el viernes al anunciar un acuerdo para explotar yacimientos en Venezuela equivalentes a 65.000 millones de barriles de crudo.
El secretario Wright llegó a las 20:30 locales (0:30 GMT) y dijo durante un breve encuentro con la prensa que los acuerdos que prevé firmar el miércoles “son para traer paz, oportunidades y prosperidad al pueblo de Venezuela y al pueblo de los Estados Unidos”. “Creo que se avecinan tiempos muy buenos a medida que grandes inversiones fluyan hacia este país”, agregó según un video divulgado en la cuenta de X del Departamento de Energía estadounidense.
Su viaje coincide con el anuncio por separado de Chevron de sus planes para ampliar operaciones en Venezuela, aseguró la fuente. La presidenta interina Delcy Rodríguez confirmó lo anunciado por Trump, aunque enfatizó que su país mantendrá la soberanía de los recursos de hidrocarburos, como estipula la Constitución.
El martes, el parlamento -dominado por el oficialismo- y la Fuerza Armada de Venezuela respaldaron el acuerdo. “Acompañamos, aprobamos y estamos de acuerdo en todos los términos del reciente acuerdo estratégico que ha tenido el país con los Estados Unidos”, dijo el ministro de Defensa, el general Gustavo González López, en un breve pronunciamiento transmitido por VTV.
“Normalizar” la economía
En una entrevista en español publicada en YouTube, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio dijo al periodista venezolano Sergio Novelli que una empresa privada está trabajando con Estados Unidos para “normalizar” la economía venezolana.
“Lo que esto es ahora es un acuerdo con el gobierno de los Estados Unidos, a través del Departamento de Guerra, porque ellos tienen una cuenta especial que puede tomar posesión de cierto porcentaje de este tipo de cosas para normalizar ese sistema”, dijo Rubio.
“Ahora lo que tenemos es un sistema en el cual esta compañía va a producir más con el apoyo de Estados Unidos y va a poder atraer la inversión privada necesaria para invertir en la capacidad productiva de estos campos”, agregó.
El subsuelo venezolano alberga las mayores reservas de oro negro del mundo (más de 300.000 millones de barriles estimados), pero su producción sigue siendo muy limitada.
Desde la operación militar estadounidense que permitió la captura del expresidente Nicolás Maduro en enero, el gobierno Trump se ha centrado en relanzar la explotación de los recursos petroleros y gasíferos venezolanos.
Este acuerdo suscitó críticas de opositores venezolanos, pero también de algunos sectores oficialistas.
“No impide la transición democrática”
Esta negociación con un gobierno interino, que solo fue reconocido por Washington tras la caída de Maduro, “no impide de ninguna manera la transición democrática que debe llegar”, insistió la fuente estadounidense.
El plan de Washington sigue siendo primero estabilizar y relanzar la economía venezolana, muy dependiente de sus exportaciones de hidrocarburos, para que un eventual gobierno proveniente de la oposición pueda heredar luego un país en pie y con recursos, explicó.
Trump ha elogiado repetidamente a Rodríguez por su colaboración para alinearse con los objetivos geoestratégicos de Washington.
El papel de Betancourt
Poco antes del anuncio del viaje de Wright a Caracas, la Casa Blanca detalló mediante una nota explicativa el complejo acuerdo para controlar indirectamente los recursos petroleros venezolanos.
“Las autoridades interinas de Venezuela han otorgado a North American Blue Energy Partners (NABEP), una compañía petrolera privada que es el segundo mayor productor privado de petróleo del país y un operador probado, concesiones por 100 años para 17 yacimientos petrolíferos con reservas probadas de aproximadamente 65.000 millones de barriles” explica la nota.
“Sin costo alguno para el contribuyente estadounidense, NABEP ha otorgado a la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Guerra de Estados Unidos una participación accionaria del 35 % en su empresa matriz”, añadió el texto.
NABEP fue fundada por un inversor venezolano, Alejandro Betancourt, que ha sido investigado durante años al menos por España y Suiza por blanqueo de capitales, aunque esas investigaciones fueron luego archivadas.
Al ser preguntado sobre porqué Washington eligió negociar con Betancourt, la fuente estadounidense contestó: “Verificamos su historial a través de nuestro sistema. No enfrenta ningún cargo en Estados Unidos por violación de ninguna de nuestras leyes”.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
Venezuela sin Maduro: inflación, apagones y menos miedo
A casi ocho meses de la caída de Nicolás Maduro, la sensación para muchos venezolanos es agridulce. Celebran su captura y una brisa de libertad, pero sienten que la crisis que pulverizó salarios y obligó a millones a migrar continúa. Marbelis Daliz y su esposo Arlindo Da Silva tienen una tienda de repostería donde lidian con una asfixiante inflación y cortes eléctricos por el colapso de los servicios, males crónicos del país con las mayores reservas de petróleo del mundo.
“Después del 3 de enero tuvimos una expectativa y una felicidad que decíamos: ‘ya, Venezuela cambió’”, cuenta Marbelis a la AFP mientras prepara con prisa una pavlova para un cliente con el temor de que un apagón la deje a oscuras. Pero “lamentablemente la realidad nos aplastó”, añade. Sus ganancias apenas cubren los costos, pero se niega a rendirse. “La economía es un desastre”, afirma esta repostera de 54 años, aunque aún no pierde las esperanzas de un cambio real.
La economía venezolana sufre desde 2019 una dolarización de facto ante la descomunal devaluación de su moneda. Con la tutela estadounidense del país muchos esperaban una lluvia de dólares, pero la inflación anual en bolívares se acerca al 575 %. También es alta la inflación en dólares, pero no hay cifra oficial para 2026. El año pasado fue de 35 %. A los venezolanos los siguen “matando los aumentos de precios”, cuenta Zaida Mujica, una activista social de 61 años.
Tenía “muchas esperanzas” sobre lo que haría Estados Unidos tras derrocar a Maduro. Pero “se llevaron al dictador y no a la dictadura (...). No ha pasado nada que beneficie al pueblo”, lamentó. Tras la caída de Maduro, la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien gobierna bajo fuerte presión de Washington, impulsó una reforma a la ley de hidrocarburos y nueva legislación para la minería, con el objeto de atraer inversión externa.
Pero el venezolano de a pie sigue atado a precarios salarios en un país donde la canasta alimentaria se ubicó en julio en más de 700 dólares, según el centro de estudios Cendas. Rodríguez ajustó en abril en 240 dólares el ingreso de los trabajadores del gobierno, pero el salario mínimo es de apenas 130 bolívares mensuales, unos centavos de dólar.
La producción diaria de petróleo de Venezuela aumentó casi 29,8 % desde enero, según cifras oficiales. “Un cambio político era importantísimo, necesario, pero no es suficiente para generar estabilidad y crecimiento macroeconómicos”, dice José Manuel Puente, académico del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA). El experto considera que mientras el país mantenga “la inflación más alta del mundo” no habrá bienestar.
“Estamos sobreviviendo”
Cuando las fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro tras bombardear Caracas y zonas aledañas, Javier Chacón y su esposa Delia, ambos costureros de 44 años, celebraron puertas adentro, temerosos de la represión que marcó sus 13 años de mandato.
“Lógicamente pensamos que iba a haber un cambio”, cuenta Chacón a la AFP en Quinta Crespo, un mercado popular de Caracas. Pero todavía “estamos sobreviviendo”, asegura.
Para colmo de males, dos terremotos el 24 de junio que dejaron más de 6.500 muertos y cientos de edificios en ruinas agravaron la situación, en especial en La Guaira, destino turístico vecino de Caracas que fue devastado.
El apartamento de Carmen Ramírez, comerciante de 40 años que vende artículos de aseo en una plaza de Caracas, sufrió daños.
“Tienes que salir y seguir luchando”, se consuela mientras acomoda su mercancía en la parte trasera de su camioneta que usa como vitrina y almacén.
“El monstruo sigue vivo”
Marbelis Daliz palpa un cambio: la pérdida del miedo luego de una época de silencio marcada por arrestos masivos tras la reelección de Maduro en 2024, que la oposición denunció como un fraude.
En su local impregnado por el olor de pasteles de cambur recién horneados celebra que ahora la gente se atreve a protestar.
“Yo no me atrevía ni a colocar un post sobre política en Instagram, ahora sí, ahora pongo: ¡qué chévere que Maduro se fue!”, señala.
Desde hace meses, maestros, trabajadores de la salud, familiares de presos políticos e incluso militantes de izquierda se manifiestan en plazas públicas.
Además, se inició un diálogo político entre el gobierno interino y un sector opositor auspiciado por Washington con miras a una transición democrática.
Sin embargo, para venezolanos como Jerry Ostos, exprisionero político de 56 años liberado en marzo, el miedo sigue latente. El gobierno “sigue manteniendo presos por opinar distinto”, señala.
Purgó dos años de cárcel por mostrar una pancarta con un mensaje contra Maduro y debe presentarse a tribunales cada mes porque el expediente por magnicidio sigue abierto. El gobierno dice haber excarcelado a 1.046 presos políticos desde enero, pero según la ONG Foro Penal casi 400 siguen tras las rejas. “El monstruo todavía está vivo”, dice Ostos.
Fuente: AFP.