La presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, invistió el sábado a nuevos integrantes del alto mando y varios cargos regionales de la Fuerza Armada, al tiempo que ratificó al ministro de Defensa, general en jefe Gustavo González López. Rodríguez asumió funciones tras la caída de Nicolás Maduro en una operación militar estadounidense en enero. La Fuerza Armada, considerada pilar del chavismo, le expresó su respaldo irrestricto y absoluta “lealtad” en ausencia del líder izquierdista.
La investidura de los nuevos altos mandos militares ocurre “en aras de seguir fortaleciendo las políticas de seguridad para nuestro país, mantener la paz y la tranquilidad”, dijo el sábado Rodríguez en un acto militar televisado. La mandataria designó al mayor general Rubén Belzares Escobar como jefe del Comando Estratégico Operacional, considerado el número dos de la Fuerza Armada y responsable de la tropa.
Belzares Escobar fungía como comandante del Ejército y reemplaza al mayor general Rafael Prieto Martínez, nombrado en marzo en medio de una depuración de Rodríguez en los mandos castrenses.
La presidenta sustituyó además al segundo al mando del Comando Estratégico Operacional, al jefe del Comando de Defensa Aeroespacial Integral y a seis de ocho generales responsables de las regiones del país.
El general en jefe Gustavo González López mantuvo su cargo al frente de la cartera de Defensa. Rodríguez lo designó en marzo en reemplazo del general Vladimir Padrino López, ficha leal de Maduro durante más de una década y ahora ministro de Agricultura.
“No la vamos a defraudar. ¡Venezuela va a triunfar, Venezuela va a renacer!”, expresó durante el acto González López, quien bajo el gobierno de Maduro comandó el temido servicio de inteligencia Sebin, acusado de tortura.
El general Pedro González Ovalles fue designado al frente del Ejército. Rodríguez ratificó a los jefes del resto de los componentes.
El remezón dentro de la Fuerza Armada se produce en medio de la atención al desastre del potente doble sismo del 24 de junio, que deja ya más de 5.500 muertos en Venezuela. Rodríguez ordenó la militarización del costero estado La Guaira, considerado la zona cero, donde miles de voluntarios y rescatistas improvisados se activaron ante una respuesta oficial que denunciaron como lenta e insuficiente.
Queman bandera de EE. UU.
Un centenar de partidarios de Nicolás Maduro quemaron el viernes las banderas estadounidense e israelí en la plaza Simón Bolívar del centro de Caracas, gritando consignas hostiles contra Estados Unidos, el país que capturó al expresidente y que ahora es omnipresente en Venezuela, según observó un fotógrafo de la AFP.
Los manifestantes también pisotearon fotos del presidente Donald Trump y del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, mientras coreaban “Gringos, go home” o “Esto no es ayuda, es una ocupación”, en referencia a la ayuda de Washington tras el doble terremoto del 24 de junio.
“¡Fuera yanqui, asesino de Venezuela!”, se podía leer en una pancarta.
Desde la captura de Maduro, en un operativo militar en enero, Trump se jacta de controlar a Venezuela y a su presidenta interina, Delcy Rodríguez.
“La patria se defiende. Gran presencia yanquis y sionistas en la Patria de Bolívar y Chávez”, anunciaba la convocatoria a la manifestación.
Héroe de la independencia venezolana, Simón Bolívar fue una de las referencias de la doctrina de inspiración socialista del difunto presidente Hugo Chávez, de quien Maduro fue sucesor.
Chávez, Maduro, al igual que la actual presidenta, pronunciaban regularmente discursos antiimperialistas fustigando de manera recurrente al enemigo “yanqui”. Sin embargo, desde la captura de Maduro, Rodríguez impulsó, a petición de Washington, una ley que abrió el sector petrolero y minero a la empresa privada. Estados Unidos, que controla las exportaciones de crudo venezolano, levanta gradualmente las sanciones contra el país.
Fuente: AFP.