El ministro de Relaciones Exteriores y Culto de Argentina, Pablo Quirno, sostuvo que la reciente ratificación del respaldo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas (C24) y los países del Mercosur, al reclamo argentino sobre las Islas Malvinas, confirma que la disputa de soberanía con el Reino Unido continúa vigente y debe resolverse mediante negociaciones pacíficas.

A través de un comunicado, el canciller señaló que estos pronunciamientos internacionales mantienen vigente una oportunidad para reflexionar sobre una causa que atraviesa la historia, define el presente y dialoga con el futuro de su nación.

“Lo ocurrido en la OEA y en Naciones Unidas tiene una enorme relevancia política y diplomática. En dichos ámbitos, se volvió a afirmar con claridad que existe una disputa de soberanía entre la República Argentina y el Reino Unido sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, y esa controversia debe resolverse mediante negociaciones bilaterales, por medios pacíficos y conforme al derecho internacional”, expresó el canciller.

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Señaló que desde la Cancillería argentina llevan esta posición nacional a todos los foros multilaterales, dialogando con gobiernos de todas las regiones, explicando sus títulos, exponiendo sus argumentos sobre la inaplicabilidad de la libre determinación para este caso.

“Fortalecemos una red de coincidencias que mantiene vigente una verdad esencial. Malvinas no es una causa solitaria. La historia, el derecho y el concierto de naciones convergen para sostener la legitimidad de nuestro reclamo”, remarcó.

El ministro Quirno también rechazó la interpretación de que el conflicto bélico de 1982 haya resuelto la controversia, señalando que la propia ONU instó posteriormente a reanudar las negociaciones diplomáticas.

Ratificó que las Malvinas toca una fibra profunda de la nación argentina, porque excede la lectura cartográfica. Expresa la integridad territorial, la proyección oceánica, la condición bicontinental, la riqueza y la ascendencia sobre el Atlántico Sur.

“Sobre esa convicción, el presidente Javier Milei ha reafirmado el carácter legítimo e irrenunciable de nuestro reclamo. Con ese mandato como brújula, me honra, como canciller, asumir el compromiso de sostener esta causa con firmeza y constancia. No se trata de una gestión más dentro de la agenda exterior. Se trata de una responsabilidad institucional que nos obliga frente a la Constitución nacional, frente a nuestra historia y frente a cada argentino que entiende que la soberanía se defiende con acciones”, remarcó.

Recordó que en 1833 el Reino Unido ocupó las Islas mediante un acto de fuerza nunca consentido por Argentina, quebrando la integridad territorial de su país. Expulsó a las autoridades nacionales y a la población legítimamente establecida, procedió a poblar el territorio con sus propios colonos e impidió la radicación de ciudadanos argentinos.

“Ese hecho fue el origen de una situación colonial que persiste hasta nuestros días. Argentina nunca prestó consentimiento a esa ocupación y mantuvo una protesta constante, pacífica y fundada en el derecho”, remarcó.

Enfatizó que la cuestión Malvinas tampoco es un caso más de descolonización ni un supuesto de libre determinación. Es una situación colonial especial y particular, originada en el quebrantamiento de la integridad territorial argentina. El tiempo no convierte una ocupación ilegítima en soberanía. Tampoco dividirá la unidad territorial de la República Argentina.

En materia de recursos naturales, Quirno cuestionó las actividades unilaterales desarrolladas por el Reino Unido en las islas, especialmente la exploración y explotación de hidrocarburos, al considerar que contradicen las resoluciones internacionales que instan a ambas partes a abstenerse de modificar la situación mientras persista la disputa.

“La Argentina rechazó esa acción unilateral, reservó todos sus derechos y dejó claro que quienes intervengan o faciliten actividades ilegales en áreas bajo disputa se exponen a sanciones administrativas, penales y a otras medidas en jurisdicciones nacionales e internacionales. Preservar nuestra integridad territorial también significa proteger la proyección oceánica de la Argentina”, remarcó.

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