Estados Unidos anunció el martes que llevó a cabo “una serie de potentes ataques” contra Irán, “en respuesta a los ataques iraníes contra tres buques comerciales que transitaban por el estrecho de Ormuz”.
“La agresión iraní fue injustificada, peligrosa y constituyó una violación flagrante del alto el fuego”, explicó el Mando estadounidense para Oriente Medio (Centcom) en la red X.
- Fuente: AFP
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EE. UU. evalúa poner el nombre de Trump a su nuevo portaviones
La Marina de Estados Unidos analiza un cambio de nombre que podría convertir a uno de sus futuros portaviones en un homenaje al actual presidente Donald Trump. El buque, identificado como CVN-81, fue bautizado en 2020 como USS Doris Miller, en reconocimiento al marinero afroamericano que se convirtió en uno de los símbolos de la resistencia estadounidense durante el ataque japonés a Pearl Harbor.
De acuerdo con fuentes citadas por CNN y de las que se hizo eco la agencia RT este viernes, dentro de la Armada se han planteado distintas alternativas para modificar la denominación del navío y una de ellas contempla que lleve el nombre de Trump. No existe todavía una decisión definitiva, pero el solo análisis de esta posibilidad ya genera interés debido al carácter excepcional que tendría.
El CVN-81 pertenece a la nueva generación de portaviones nucleares de la clase Gerald R. Ford, diseñada para sustituir progresivamente a los grandes buques de la clase Nimitz. La Marina estadounidense tiene previsto que el nuevo portaviones sea entregado en 2034, después de que su calendario de construcción sufriera un retraso de dos años por limitaciones en la capacidad del astillero.
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La eventual modificación supondría además dejar atrás el nombre elegido en una ceremonia realizada en Pearl Harbor en enero de 2020. En aquella ocasión, la Armada designó oficialmente al futuro CVN-81 como USS Doris Miller, convirtiéndolo en el primer portaviones estadounidense bautizado en honor de un afroamericano y de un marinero alistado.
El héroe
Doris “Dorie” Miller era un ayudante de cocina de la Armada cuando Japón atacó Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941. Durante el ataque, tomó una ametralladora antiaérea que no había sido entrenado para operar y abrió fuego contra los aviones japoneses. También ayudó a trasladar a marinos heridos mientras el USS West Virginia era atacado.
Por su actuación recibió la Navy Cross, convirtiéndose en el primer afroamericano en obtener esa distinción. Miller murió en 1943, cuando el portaaviones de escolta USS Liscome Bay fue torpedeado durante la Segunda Guerra Mundial.
Los portaviones de Estados Unidos
La Armada estadounidense cuenta actualmente con 11 portaviones nucleares en servicio, distribuidos entre las clases Nimitz y Gerald R. Ford. Estos buques funcionan como el núcleo de los grupos de ataque que permiten a Washington proyectar poder aéreo a grandes distancias y mantener presencia militar en distintas regiones del mundo.
Clase Nimitz:
- USS Nimitz (CVN-68)
- USS Dwight D. Eisenhower (CVN-69)
- USS Carl Vinson (CVN-70)
- USS Theodore Roosevelt (CVN-71)
- USS Abraham Lincoln (CVN-72)
- USS George Washington (CVN-73)
- USS John C. Stennis (CVN-74)
- USS Harry S. Truman (CVN-75)
- USS Ronald Reagan (CVN-76)
- USS George H.W. Bush (CVN-77)
Clase Gerald R. Ford:
- USS Gerald R. Ford (CVN-78)
A esta flota se suman los futuros:
- John F. Kennedy (CVN-79)
- Enterprise (CVN-80)
- y CVN-81, este último hasta ahora identificado como USS Doris Miller.
La Marina considera a los portaviones de las clases Nimitz y Ford entre los mayores buques de guerra del mundo, con una vida útil prevista de aproximadamente 50 años.
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Lula y Trump retoman el diálogo en medio de la tensión comercial
Tras semanas de fuertes roces entre Brasil y Estados Unidos, los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Donald Trump volvieron a abrir un canal directo de diálogo. Ambos mandatarios mantuvieron este viernes una conversación telefónica de más de una hora, calificada de cordial por el Gobierno brasileño, en la que discutieron asuntos comerciales, seguridad y conflictos internacionales.
Uno de los principales puntos de la conversación fueron los aranceles impuestos por Washington a productos brasileños. Lula defendió ante Trump la necesidad de retomar las negociaciones y cuestionó los fundamentos utilizados por Estados Unidos para aplicar las nuevas tarifas, al considerar que las medidas terminan perjudicando a las economías de ambos países.
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La administración estadounidense impuso un arancel del 25 % a determinados productos brasileños por supuestas prácticas comerciales desleales, al que se sumó otro gravamen del 12,5 % vinculado a acusaciones sobre la falta de acciones suficientes contra bienes producidos mediante trabajo forzado.
En este escenario, Trump coincidió con Lula en la conveniencia de mantener una relación comercial sólida y planteó que representantes de ambos gobiernos vuelvan a sentarse a negociar en el menor tiempo posible.
La seguridad también ocupó un lugar central en la conversación. Lula marcó distancia entre las organizaciones criminales que operan en Brasil y los grupos considerados terroristas, luego de que Estados Unidos incluyera al Comando Vermelho y al Primer Comando Capital (PCC) en esa categoría.
El mandatario brasileño sostuvo que su país cuenta con mecanismos propios para combatir a estas organizaciones y que no resulta necesaria una clasificación especial para enfrentarlas.
La guerra
La conversación también se extendió al escenario internacional. Lula y Trump coincidieron en la urgencia de buscar una salida negociada a la guerra entre Rusia y Ucrania, mientras que el presidente brasileño propuso convocar a una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para analizar vías diplomáticas frente a este y otros conflictos, incluida la crisis con Irán.
El contacto entre ambos líderes representa así un intento por reducir la tensión bilateral y reactivar las negociaciones en momentos en que las diferencias comerciales y políticas habían elevado la temperatura de la relación entre Brasilia y Washington.
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Presidente de Irán: “Es mejor que terminemos la guerra ahora”
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, dijo este viernes que es el momento adecuado de poner fin a casi seis meses de guerra con Estados Unidos, aprovechando que Teherán está en posición ventajosa respecto a Washington. Las negociaciones entre estos enemigos de larga data siguen en suspenso, y la situación también continúa estancada en el terreno, donde Irán mantiene parcialmente cerrado el estratégico estrecho de Ormuz y Estados Unidos persiste en su contra-bloqueo naval a la república islámica.
“Es mejor que terminemos la guerra ahora que estamos en posición de fuerza y dignidad”, declaró Pezeshkian en una reunión con personal médico. “El mundo entero reconoce nuestra victoria y ve que Estados Unidos es odiado en todo el planeta y ha atacado nuestros colegios, hospitales e infraestructuras, violando todas las normas”, agregó.
El dirigente también defendió el memorando de entendimiento que firmó con Estados Unidos en junio para poner fin a la guerra en Oriente Medio, asegurando que no es una derrota para Teherán. “No pueden encontrar ni una sola cláusula en este acuerdo que indique una capitulación. Todos los compromisos se refieren a la otra parte”, afirmó.
En busca del colapso iraní
Sus declaraciones se producen semanas después de que el líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, anunciase que había aprobado el acuerdo para poner fin a la guerra a pesar de tener “opiniones diferentes”. Legisladores de línea dura en el Parlamento iraní criticaron al gobierno por el acuerdo, acusándolo de hacer concesiones a Estados Unidos, especialmente respecto a la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz.
Según reportes de medios estadounidenses, la Armada de Estados Unidos ha estado organizando y protegiendo convoyes secretos de petroleros a través del sector sur del paso, lo que habría permitido exportar entre cinco y diez millones de barriles de petróleo al día.
Por su parte, Estados Unidos anunció el jueves nuevas sanciones que, según el secretario del Tesoro Scott Bessent, harán “colapsar” el régimen iraní. El funcionario tiene previsto detallarlas el lunes.
La cancillería iraní acusó a Washington de “terrorismo económico” y “crímenes contra la humanidad”.
Los comentarios de Bessent pusieron de relieve cómo la administración Trump está pasando a ejercer presión económica, en lugar de militar, sobre Teherán, a medida que se prolonga la impopular guerra del presidente estadounidense. La guerra entre Irán y Estados Unidos estalló el 28 de febrero con los ataques estadounidenses-israelíes contra la república islámica, que desencadenaron un conflicto regional.
Sanciones para “distraer”
Washington había instado a otros gobiernos, incluido China, a unir esfuerzos para aislar la economía iraní. Preguntado sobre las amenazas del presidente Donald Trump, un portavoz de la cancillería china, Lin Jian, declaró a la prensa el viernes que “las sanciones y las presiones no permitirán resolver el problema”.
“China anima a todas las partes implicadas a tomar medidas responsables, y a arreglar el problema por las vías política y diplomática”, añadió. China es un importante socio económico de Irán. Antes de la guerra en Oriente Medio, la potencia asiática compraba más del 80% de las exportaciones de petróleo iraní, según la firma de análisis Kpler.
El presidente chino, Xi Jinping, tiene previsto ir a la Casa Blanca el 24 de septiembre, momento en el que sin duda se abordará el tema de Irán, tal y como ocurrió cuando Trump viajó a Pekín para asistir a una cumbre en mayo. Bessent señaló que el plan de intensificar las sanciones económicas contra Irán significa que es menos probable que Washington tenga que volver a emprender operaciones militares de gran envergadura contra el país.
Otros altos cargos iraníes también criticaron el plan de sanciones estadounidenses. El anuncio no sirve más que para “distraer de la propia crisis de Estados Unidos: una deuda sin precedentes y unos intereses al alza”, escribió el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, en X.
Fuente: AFP.
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Paraguay, ante Bolivia y Colombia en EE. UU.
Los encuentros serán el domingo 27 de setiembre y el sábado 3 de octubre.
Tras su gran participación en la Copa Mundial de la FIFA 2026 en Norteamérica, la selección paraguaya absoluta de fútbol tiene confirmados dos amistosos para la próxima ventana FIFA, que se disputarán en territorio estadounidense.
El primer compromiso será el domingo 27 de septiembre frente a Bolivia, en el Audi Field de Washington DC, a las 17:30 (hora paraguaya). Posteriormente, el sábado 3 de octubre, Paraguay medirá fuerzas ante Colombia en el Sports Illustrated Stadium, en Nueva Jersey, desde las 21:00 (hora paraguaya).
Estos compromisos marcarán las primeras presentaciones de la Albirroja luego de su destacado recorrido en la máxima cita del fútbol, donde logró instalarse entre las 16 mejores selecciones del torneo.
En su camino, Paraguay protagonizó uno de los grandes momentos de la competencia al superar a Alemania en los 16avos. de final, imponiéndose por 4-3 en la tanda de penales tras la igualdad registrada durante el tiempo reglamentario y suplementario de 1-1. Posteriormente, la Albirroja enfrentó a Francia por los octavos de final, instancia en la que cerró su participación mundialista al caer 1-0.
NUEVOS DESAFÍOS
Bolivia y Colombia serán los primeros rivales de esta nueva etapa para la selección paraguaya, que volverá a la acción con dos compromisos ante seleccionados sudamericanos.
Como antecedente reciente, la Albirroja consiguió el mismo resultado en sus últimas visitas a ambos rivales durante las clasificatorias sudamericanas rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026: igualó 2-2 frente a Bolivia en El Alto y repitió ese marcador ante Colombia en Barranquilla.