Las filas en busca de ayuda se multiplican en La Guaira. Tras quedar en la calle, los sobrevivientes de los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio recurren ahora a las donaciones. Voluntarios y miembros de la sociedad civil se organizaron por cuenta propia para responder a la tragedia que ya deja cerca de 2.000 fallecidos y más de 15.000 damnificados, según cifras oficiales.
En una ola de solidaridad, la ayuda viene de toda Venezuela, donde las personas realizan colectas y caravanas para ayudar. Vehículos particulares reparten agua, comida y otros insumos como papel higiénico y jabón. Camiones de la oenegé World Central Kitchen recorren la ciudad costera, la zona cero del desastre.
“Sin esto no sé como haríamos”, dijo Nataly Cardona, de 24 años, que consiguió salir con vida de su apartamento. Ahora debe acampar en la calle. “Pasamos las horas que tengamos que pasar, dependiendo de la necesidad que tengamos”, dijo Raoni Izaguirre quien llevaba una hora en una fila bajo el sol caribeño. Acogido por un familiar tras perder su casa en la zona de Naiguatá, Izaguirre dijo que las donaciones son indispensables.
A medida que pasan las horas se hace más difícil conseguir comida o agua en los mercados del estado prácticamente reducido a ruinas. Para quienes no lo perdieron todo en los terremotos, ayudar era apremiante. “Yo siento que me da cargo de culpa comer, porque cada vez que como pienso que hay alguien que no tiene qué comer”, comentó Aysmar López, una joven que cocinó y llevó almuerzos a algunos refugios.
Voluntariado médico
Médicos y veterinarios también llegaron a La Guaira. Kerlis Artigas, una médico internista de 30 años, vino de otro estado junto a colegas de varias especialidades y a estudiantes que crearon la “Brigada Rosa” para atender a quien necesite y donar medicinas.
El grupo, identificado con brazaletes rosas, conversó ayer martes con las personas acampadas en un refugio improvisado en un campo de golf, donde también funcionan instalaciones médicas móviles en las que actúan doctores de México, Italia, El Salvador, entre otros.
Hipertensión arterial, crisis nerviosas, problemas respiratorios, fiebre y deshidratación son los males más comunes en este lugar donde cientos de personas duermen en carpas, dijeron varios médicos consultados.
Veterinarios como Jesús Pérez, quien practica en la vecina Caracas, trajo alimentos, sueros y medicinas para atender a las mascotas que presentan heridas o problemas de deshidratación.
“También formamos una red de comunicación porque queremos ayudar a conectar a los perritos y gatos rescatados con sus dueños, es lo mínimo que podíamos hacer”, dijo Pérez.
“Se cruzan de brazos”
En La Guaira, cuyas calles asemejan un escenario posbélico, las autoridades también establecieron puntos de asistencia. Los sobrevivientes se sienten más acogidos por los extranjeros y los voluntarios que por su gobierno. “Aquí ni el alcalde, ni el gobierno, ni Delcy (Rodríguez, la presidenta interina), ni nadie”, dijo Tibisay Méndez.
“Aquí están ayudándonos la gente que viene de afuera (...) y los policías y los funcionarios que han mandado para acá en las estructuras se paran a tirarse fotos y hacer TikTok”, reclamó. Raoni Izaguirre dijo que “la inacción del Gobierno no se justifica”. “Si Venezuela tenía muchos recursos, los organismos del Estado podrían hacer uso de ellos para ayudarnos a nosotros”, dijo. “Pero se cruzan de brazos y solo esperan que ese apoyo que tanto necesitamos venga de otros países”.
Fuente: AFP.