La búsqueda de sobrevivientes se acerca a su fin en Venezuela una semana después de los terremotos que dejaron unos 2.000 muertos y miles de desaparecidos, en medio de la desolación y la urgencia de ayuda para los damnificados.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, decretó este miércoles una semana de duelo nacional por el doble sismo del 24 de junio, que deja casi 2.000 muertos y unos 50.000 desaparecidos.
“Venezuela tiene el alma rasgada por las pérdidas humanas causadas por los devastadores terremotos. (...) En homenaje a la memoria de las víctimas, he decidido decretar Duelo Nacional por siete (7) días, a partir de las 6:00 p.m. de hoy”, escribió Rodríguez en su cuenta de Telegram.
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El rastreo infructuoso ha dado paso al silencio en zonas de Catia La Mar, un balneario del estado costero de La Guaira, corazón de la tragedia que provocaron los sismos de 7,2 y 7,5 el pasado 24 de junio.
Decenas de edificios en ruinas están ahora marcados con la letra D de “deceased” (muerto), que indica que el lugar ya fue inspeccionado por los socorristas, según la nomenclatura internacional para este tipo de desastres.
- Fuente: AFP
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“Unidos por Venezuela”: convocan a donar para asistir a damnificados por los terremotos
La solidaridad con las familias venezolanas afectadas por los recientes terremotos se convirtió en el eje de una nueva campaña impulsada por la Pastoral Social Cáritas Paraguay, organismo de la Conferencia Episcopal Paraguaya, que convoca a la ciudadanía a realizar aportes económicos para fortalecer la asistencia humanitaria en las zonas más golpeadas por la emergencia.
Bajo el lema “La solidaridad no conoce fronteras”, la iniciativa denominada “Unidos por Venezuela” busca movilizar a la sociedad paraguaya para transformar cada donación en ayuda concreta destinada a las comunidades que atraviesan las consecuencias de los sismos. La campaña canalizará los aportes a través de la red internacional de Cáritas.
Las donaciones económicas serán destinadas a reforzar las acciones de asistencia que Cáritas Venezuela ya desarrolla en las localidades afectadas, brindando apoyo a las familias damnificadas mediante la provisión de ayuda humanitaria, acompañamiento y contención en medio de la crisis.
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Desde la organización destacaron que cada aporte representa una oportunidad para aliviar las necesidades más urgentes de quienes perdieron parte de sus bienes o enfrentan las consecuencias de los terremotos, al tiempo de fortalecer la respuesta solidaria de la Iglesia a través de la red Cáritas.
La convocatoria está dirigida a familias, parroquias, instituciones educativas, empresas y ciudadanía en general, con el objetivo de sumar esfuerzos y expresar el acompañamiento del pueblo paraguayo hacia Venezuela. Además del apoyo económico, la campaña invita a unirse en oración por las personas afectadas y por la pronta recuperación de las comunidades damnificadas.
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Venezuela: la vida se apaga tras 72 horas bajo los escombros
Rescatistas piden silencio al escuchar a un sobreviviente entre las ruinas de un edificio colapsado por los potentes terremotos en Venezuela. Gritan “¡Jonathan!”, y Bárbara Palacios comienza a temblar: es el nombre de su esposo que está entre los escombros. “¡Aquí, aquí! ¡Gracias, padre!”, exclama al cielo Palacios, de 34 años. Jonathan Suárez, un vendedor de 36 años, quedó atrapado entre los restos de una licorería de un pequeño hotel de cinco pisos en el balneario de La Guaira que se borró del mapa tras los sismos de 7,2 y 7,5 que sacudieron Venezuela.
“Todo se vino abajo, intentó salir y no le dio chance”, cuenta conmocionada. La adrenalina la invade, las lágrimas le corren. “Sí, está vivo, sí”, consigue decir temblorosa, esperanzada. Pero el tiempo pasa. En ese momento, iban casi 72 horas y los rescatistas ya no lo escuchan. Palacios aún no lo asimila. No quiere creer que Jonathan se sumará a la estadística de casi 2.000 muertos de la tragedia.
“A punta de pura mano”
La brigada de rescate tardó en llegar como en muchos lugares de La Guaira, la zona cero del desastre invadida por un fuerte hedor a descomposición que opaca su característico olor a salitre.
La gente trató de mover los escombros con sus propias manos, mientras esperaban por la ayuda que no llegaba. Una historia repetida en esta tragedia.
“Pasaban de largo”, recuerda indignada Palacios, que decidió bloquear el paso de la vía principal junto a los familiares de al menos cinco personas también atrapadas.
El caos forzó a Protección Civil, bomberos y algunos voluntarios a abocarse a ese edificio caído.
Mientras avanza la operación, Palacios bebe sorbos de agua, se mueve inquieta frente a la estructura destruida. Los escombros pasan de mano en mano por una cadena humana de decenas de voluntarios.
Luis Flores toma un balde lleno de baldosas rotas, piedras y polvo, lo lanza a un costado. “Es muy duro. Esto lo estamos haciendo a punta de pura mano”, se queja este comerciante de 54 años.
“Hemos sacado cuatro vivos, entre esos una niña. Tres muertos”, cuenta como un rezo.
Una planta eléctrica da vida a un gastado esmeril, mientras una bombona de oxígeno y otra de gas combustible producen oxicorte que abre paso entre vigas, acero, cabillas.
“El gobierno no estaba preparado para atender un desastre como este”, cuenta Jesús, un voluntario que prefiere reservar su apellido.
“Incrédula”
Una retroexcavadora llega casi a las cinco de la tarde. “¡Por fin llega maquinaria!”, exclaman algunos entre aplausos.
La máquina abre en minutos grandes boquetes que la fuerza humana tardó horas en romper.
Palacios no se quiere mover. Mantiene el caminar nervioso frente a las ruinas donde los brigadistas escucharon voces de su marido.
“Yo no me voy de aquí hasta que saquen a mi esposo”, afirma.
No tiene casa adonde volver, quedó también destruida por los sismos. Un familiar le dio refugio.
Está a punto de caer el sol cuando 25 miembros del Ejército de México se presentan en el lugar con perros adiestrados para el rescate, como parte de varias brigadas extranjeras que han llegado al país.
Dos caninos buscadores suben y bajan por las ruinas varias veces, olfatean sin éxito.
Los uniformados exigen silencio con voz de autoridad a los cientos de personas atraídas por la retroexcavadora. Es difícil: las bocinas de un enjambre de motorizados con agua y donativos no cesan.
“¿Hay alguien ahí? ¡Haga un grito o un ruido! ¡Ahora!”, grita un oficial al vacío.
Tres uniformados en formación avanzan al unísono con pasos firmes sobre la estructura irregular, se inclinan y acercan su oreja a los escombros.
Seis horas después de los primeros sonidos, nada.
La noche se fue en sacar escombros, aún sin rastros de Jonathan. Pasada la ventana de las 72 horas, la búsqueda seguía entre el silencio. Bárbara está “en estado de shock”, explica su hermana Alix Palacios, de 37 años. Parece “todavía incrédula a asimilar la realidad”.
Fuente: AFP.
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Venezuela: los sobrevivientes del terremoto se aferran a la solidaridad
Las filas en busca de ayuda se multiplican en La Guaira. Tras quedar en la calle, los sobrevivientes de los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio recurren ahora a las donaciones. Voluntarios y miembros de la sociedad civil se organizaron por cuenta propia para responder a la tragedia que ya deja cerca de 2.000 fallecidos y más de 15.000 damnificados, según cifras oficiales.
En una ola de solidaridad, la ayuda viene de toda Venezuela, donde las personas realizan colectas y caravanas para ayudar. Vehículos particulares reparten agua, comida y otros insumos como papel higiénico y jabón. Camiones de la oenegé World Central Kitchen recorren la ciudad costera, la zona cero del desastre.
“Sin esto no sé como haríamos”, dijo Nataly Cardona, de 24 años, que consiguió salir con vida de su apartamento. Ahora debe acampar en la calle. “Pasamos las horas que tengamos que pasar, dependiendo de la necesidad que tengamos”, dijo Raoni Izaguirre quien llevaba una hora en una fila bajo el sol caribeño. Acogido por un familiar tras perder su casa en la zona de Naiguatá, Izaguirre dijo que las donaciones son indispensables.
A medida que pasan las horas se hace más difícil conseguir comida o agua en los mercados del estado prácticamente reducido a ruinas. Para quienes no lo perdieron todo en los terremotos, ayudar era apremiante. “Yo siento que me da cargo de culpa comer, porque cada vez que como pienso que hay alguien que no tiene qué comer”, comentó Aysmar López, una joven que cocinó y llevó almuerzos a algunos refugios.
Voluntariado médico
Médicos y veterinarios también llegaron a La Guaira. Kerlis Artigas, una médico internista de 30 años, vino de otro estado junto a colegas de varias especialidades y a estudiantes que crearon la “Brigada Rosa” para atender a quien necesite y donar medicinas.
El grupo, identificado con brazaletes rosas, conversó ayer martes con las personas acampadas en un refugio improvisado en un campo de golf, donde también funcionan instalaciones médicas móviles en las que actúan doctores de México, Italia, El Salvador, entre otros.
Hipertensión arterial, crisis nerviosas, problemas respiratorios, fiebre y deshidratación son los males más comunes en este lugar donde cientos de personas duermen en carpas, dijeron varios médicos consultados.
Veterinarios como Jesús Pérez, quien practica en la vecina Caracas, trajo alimentos, sueros y medicinas para atender a las mascotas que presentan heridas o problemas de deshidratación.
“También formamos una red de comunicación porque queremos ayudar a conectar a los perritos y gatos rescatados con sus dueños, es lo mínimo que podíamos hacer”, dijo Pérez.
“Se cruzan de brazos”
En La Guaira, cuyas calles asemejan un escenario posbélico, las autoridades también establecieron puntos de asistencia. Los sobrevivientes se sienten más acogidos por los extranjeros y los voluntarios que por su gobierno. “Aquí ni el alcalde, ni el gobierno, ni Delcy (Rodríguez, la presidenta interina), ni nadie”, dijo Tibisay Méndez.
“Aquí están ayudándonos la gente que viene de afuera (...) y los policías y los funcionarios que han mandado para acá en las estructuras se paran a tirarse fotos y hacer TikTok”, reclamó. Raoni Izaguirre dijo que “la inacción del Gobierno no se justifica”. “Si Venezuela tenía muchos recursos, los organismos del Estado podrían hacer uso de ellos para ayudarnos a nosotros”, dijo. “Pero se cruzan de brazos y solo esperan que ese apoyo que tanto necesitamos venga de otros países”.
Fuente: AFP.
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Venezuela: niño de tres años fue rescatado seis días después de sismos
Un equipo de socorristas jordanos logró rescatar ayer martes con vida a un niño de tres años que había quedado sepultado bajo los escombros por los dos terremotos que sacudieron a Venezuela el 24 de junio. El rescate del pequeño se considera una muy rara excepción, al ocurrir seis días después de los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que causaron casi 2.000 muertes.
Los expertos estiman una ventana de 72 horas para lograr sacar con vida a las personas sepultadas en un terremoto. En las imágenes difundidas por las autoridades jordanas se puede ver al niño, que no parecía dar señales de vida, extraído de los escombros por los socorristas en horas de la madrugada y llevado rápidamente cubierto por una manta a una ambulancia.
El niño recibió los primeros auxilios y fue trasladado luego a un hospital, indicó un comunicado de la Defensa Civil de Jordania. El video, que se reproduce viralmente en las redes sociales, también fue transmitido por la televisión oficial venezolana VTV. Según el parte oficial del gobierno de Venezuela, ayer martes solamente ha habido ese rescate.
El lunes habían sido sacadas con vida de entre los escombros cuatro personas, frente a 2.407 el primer día en el estado de La Guaira, zona cero de los sismos ubicada a unos 40 km de Caracas. En total, 6.461 personas fueron rescatas en La Guaira hasta ayer martes.
Según los cálculos oficiales, el día de los sismos había unas 30.000 personas en ese estado costero, entre las localidades de Catia La Mar y Caraballeda, de las cuales entre 13.400 y 13.500 lograron salir “por sus propios medios o ayudados por amigos y familiares”. “Podemos estar en una cifra de 19.861 personas que salvaron la vida en La Guaira”, declaró ayer martes el presidente del parlamento, Rodríguez, quien se ha encargado de dar los balances oficiales de la tragedia.
Fuente: AFP.