El oso que rondó las calles de una ciudad japonesa durante cuatro días y obligó a cerrar un centenar de escuelas fue capturado el martes en una operación en la que participaron decenas de cazadores y policías. Durante cuatro días, familias aterrorizadas de Utsunomiya, una ciudad al norte de Tokio, se asomaban para observar cómo la misión de búsqueda, apoyada por helicópteros, rastreaba al animal tras varios avistamientos en lugares como un centro comercial, una universidad y un mercado mayorista.
Decenas de policías, cazadores y autoridades rodearon la vivienda donde se había avistado al oso, constató un fotógrafo de la AFP. Después le dispararon con un dardo tranquilizante y pudieron capturarlo. Issei Okabe, un pintor de casas de 37 años que vive en al lado de la casa donde fue capturado el oso, declaró sentirse “muy aliviado”. “Mi hijo va a la escuela cercana (...) y las noticias decían que había un oso por allí”, contó.
“Luego vi las noticias y apareció nuestra casa (...) me sorprendió mucho”, agregó. “Es la primera vez que escucho hablar de un oso salvaje en Utsunomiya”. Un funcionario municipal comentó a la AFP que no estaba claro si había solo un oso o más rondando la ciudad.
Un total de 13 personas murieron el año pasado en ataques de osos en Japón, y aumentaron los avistamientos de estos animales, al salir hambrientos de su período de hibernación. Los plantígrados prosperan gracias en parte a la abundancia de alimentos, incluyendo bellotas, ciervos y jabalíes, bajo la influencia de un clima cada vez más cálido, según los expertos.
Fuente: AFP.
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De la tierra paraguaya a las mesas de Japón: cultivan mandioca y maíz para mantener vivo el sabor de casa
A más de 18.000 kilómetros de Paraguay, compatriotas radicados en Japón cultivan mandioca y maíz, producen almidón y hasta elaboran queso paraguayo. La cosecha de mandioca prevista para octubre de 2026 ya tiene pedidos anticipados entre la comunidad migrante, que busca conservar en la mesa los sabores de su tierra.
La distancia no logró borrar el sabor de Paraguay. En distintas regiones de Japón, compatriotas encontraron una manera de mantener cerca las comidas con las que crecieron: sembrando, cosechando y elaborando en suelo japonés algunos de los ingredientes que sostienen la gastronomía paraguaya.
Mandioca, maíz, almidón y queso paraguayo forman parte de una producción que nació de una necesidad concreta de la colectividad: conseguir los productos necesarios para preparar sopa paraguaya, chipa, mbejú y otras comidas tradicionales lejos del país.
La historia fue recogida por Miryan Megumi Kumagai Yamashita, dirigente de la colectividad paraguaya en Japón y autora del libro “Paraguay, sabor de mis recuerdos, aromas que llegan al corazón”, escrito íntegramente en japonés.
Durante la investigación para su obra, Megumi descubrió que detrás de muchos de los alimentos que llegan a las mesas paraguayas en Japón existe el trabajo de compatriotas que decidieron producirlos allí. “Muchos paraguayos no quieren perder las costumbres ni los sabores con los que crecieron. Por eso se fueron desarrollando emprendimientos para cultivar y producir alimentos típicos”, relató durante una entrevista concedida a los medios del Estado desde Tokio.
La mandioca que viaja de Itapúa a Japón
Uno de los productos más buscados es la mandioca. La cosecha se concentra tradicionalmente en octubre y la demanda de la comunidad paraguaya es tal que los productores ya comenzaron a recibir reservas para la próxima temporada.
La comercialización se realiza principalmente a través de redes sociales y grupos de compatriotas. Uno de los anuncios difundidos recientemente ofrece mandioca “de Itapúa, fresca en Japón, cosechada en octubre de 2026” y resume el recorrido del producto con una frase: “Directo de la tierra a tu mesa”. La disponibilidad es limitada y los pedidos se realizan con anticipación para asegurar una parte de la cosecha.
El producto tiene además un valor considerable en el mercado japonés. De acuerdo con Megumi, el precio ronda los US$ 5 por kilogramo, unos G. 30.000, aunque para los compradores paraguayos el costo no necesariamente es el principal factor.
La mandioca permite volver a preparar en familia una comida conocida, recuperar sabores de la infancia y, especialmente para quienes nacieron en Japón, mantener un vínculo con una cultura que conocen muchas veces a través de la cocina.
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Maíz y almidón para la chipa y el mbejú
La producción tampoco se limita a la mandioca. Paraguayos radicados en diferentes zonas de Japón también cultivan maíz utilizado en preparaciones tradicionales. Parte de la mandioca, además, es procesada para obtener almidón, uno de los ingredientes fundamentales de la chipa y el mbejú.
Así, una cadena que comienza en los cultivos termina en las cocinas de las familias paraguayas. La producción local permite acceder a ingredientes que durante años fueron difíciles de conseguir y reduce la dependencia de productos enviados desde Paraguay.
Del cuajo al queso paraguayo
Uno de los mayores desafíos fue reproducir el queso paraguayo, indispensable para varias de las recetas más tradicionales. La solución también llegó de la mano de los propios compatriotas. Según relató Megumi, algunos emprendedores llegaron a llevar cuajo para intentar reproducir el proceso tradicional y obtener un queso con características similares al que se consume en Paraguay.
“Llegaron incluso a llevar el cuajo para poder hacer el queso con las mismas características que conocemos en Paraguay”, contó.
Actualmente, algunos productores elaboran queso paraguayo por encargo y lo ofrecen a través de redes sociales y grupos de la colectividad. De esta manera, las familias pueden preparar sopa paraguaya, chipa o mbejú utilizando productos elaborados en Japón, pero siguiendo recetas y métodos heredados de Paraguay.
Una cocina que también conserva identidad
La investigación de Megumi comenzó con el objetivo de acercar la gastronomía paraguaya al público japonés, pero terminó revelando una historia más amplia: la manera en que los migrantes utilizan la comida para conservar su identidad.
La primera edición de “Paraguay, sabor de mis recuerdos, aromas que llegan al corazón”, con 850 ejemplares, se agotó por completo. Detrás de las recetas quedaron también las historias de agricultores, cocineros y emprendedores paraguayos que encontraron en Japón una nueva tierra para sembrar productos de su país.
Mandioca que vuelve a crecer en suelo japonés, maizales cultivados por compatriotas, almidón producido para preparar chipa y queso elaborado artesanalmente forman parte de una pequeña cadena que mantiene conectado a un país con su comunidad migrante. A miles de kilómetros de Paraguay, la identidad también se cultiva. Y muchas veces, llega a la mesa.
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Paraguay y Japón avanzan en tecnología satelital
Una cooperación no reembolsable de aproximadamente USD 24 millones permitirá fortalecer la infraestructura y las capacidades de Paraguay en tecnología satelital, mediante la construcción y equipamiento de un Centro de Utilización de Tecnología Espacial en la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
El acuerdo de donación fue suscrito por el ministro de Relaciones Exteriores, Rubén Ramírez Lezcano, y el representante residente de la Oficina de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) en Paraguay, Hajime Takasago. La iniciativa apunta a crear capacidades nacionales permanentes para el desarrollo de pequeños satélites, así como para el procesamiento y aprovechamiento de información obtenida mediante tecnología espacial.
La nueva infraestructura tendrá aproximadamente 3.400 metros cuadrados distribuidos en cuatro niveles y estará ubicada en el Campus de la UNA, en San Lorenzo. El complejo contará con dos áreas especializadas: el Space Lab, destinado al diseño, desarrollo e integración de pequeños satélites y nanosatélites, y el GeoLab, enfocado en el análisis de datos geoespaciales.
El aprovechamiento de esta información tendrá aplicaciones concretas en agricultura, monitoreo de recursos naturales, ordenamiento territorial y gestión de riesgos de desastres, además de contribuir a la planificación y elaboración de políticas públicas. El proyecto busca trasladar los avances de la tecnología espacial a necesidades concretas del país.
Ramírez Lezcano destacó que la iniciativa representa un aporte al proceso de crecimiento y desarrollo del Paraguay, al tiempo de valorar la cooperación del Gobierno del Japón y de la JICA. El canciller también resaltó el impacto que tendrá la infraestructura en la formación de profesionales, investigadores y estudiantes especializados en el área. Permitirá generar conocimiento y capacidades que permanezcan en el país, fortaleciendo la investigación, la innovación y la formación de recursos humanos.
GENERAR CONOCIMIENTO
Para el ministro, el proyecto permitirá generar conocimiento y capacidades que permanezcan en el país, fortaleciendo la investigación, la innovación y la formación de recursos humanos. Asimismo, consideró que la cooperación constituye una nueva expresión de los históricos vínculos de amistad entre Paraguay y Japón, ahora articulados en torno a la ciencia y la tecnología.
Takasago, por su parte, manifestó su satisfacción por la concreción del convenio y agradeció a las instituciones paraguayas involucradas. Señaló que el proyecto contribuirá a mejorar el aprovechamiento estratégico de la información geoespacial, con especial utilidad para ámbitos como la agricultura, el cambio climático y la prevención y gestión de riesgos.
La iniciativa da continuidad a la cooperación espacial entre Paraguay y Japón, que anteriormente permitió el desarrollo y la puesta en órbita del GuaraníSat-1, el primer satélite paraguayo. Actualmente, ambos países avanzan además en el desarrollo del GuaraníSat-2.
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Paraguay y Japón impulsan centro de tecnología satelital con cooperación de USD 24 millones
Una cooperación no reembolsable de aproximadamente USD 24 millones permitirá fortalecer la infraestructura y las capacidades de Paraguay en tecnología satelital, mediante la construcción y equipamiento de un Centro de Utilización de Tecnología Espacial en la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
El acuerdo de donación fue suscrito por el ministro de Relaciones Exteriores, Rubén Ramírez Lezcano, y el representante residente de la Oficina de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (Jica) en Paraguay, Hajime Takasago. La iniciativa apunta a crear capacidades nacionales permanentes para el desarrollo de pequeños satélites, así como para el procesamiento y aprovechamiento de información obtenida mediante tecnología espacial.
En el Campus
La nueva infraestructura tendrá aproximadamente 3.400 metros cuadrados distribuidos en cuatro niveles y estará ubicada en el Campus de la Universidad Nacional de Asunción, en San Lorenzo. El complejo contará con dos áreas especializadas: el Space Lab, destinado al diseño, desarrollo e integración de pequeños satélites y nanosatélites, y el GeoLab, enfocado en el análisis de datos geoespaciales.
El aprovechamiento de esta información tendrá aplicaciones concretas en agricultura, monitoreo de recursos naturales, ordenamiento territorial y gestión de riesgos de desastres, además de contribuir a la planificación y elaboración de políticas públicas. De esta manera, el proyecto busca trasladar los avances de la tecnología espacial a necesidades concretas del país.
Ramírez Lezcano destacó que la iniciativa representa un aporte al proceso de crecimiento y desarrollo del Paraguay, al tiempo de valorar la cooperación del Gobierno del Japón y de la Jica. El canciller también resaltó el impacto que tendrá la infraestructura en la formación de profesionales, investigadores y estudiantes especializados en el área.
Conocimiento
Para el ministro, el proyecto permitirá generar conocimiento y capacidades que permanezcan en el país, fortaleciendo la investigación, la innovación y la formación de recursos humanos. Asimismo, consideró que la cooperación constituye una nueva expresión de los históricos vínculos de amistad entre Paraguay y Japón, ahora articulados en torno a la ciencia y la tecnología.
Takasago, por su parte, manifestó su satisfacción por la concreción del convenio y agradeció a las instituciones paraguayas involucradas. Señaló que el proyecto contribuirá a mejorar el aprovechamiento estratégico de la información geoespacial, con especial utilidad para ámbitos como la agricultura, el cambio climático y la prevención y gestión de riesgos.
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La iniciativa da continuidad a la cooperación espacial entre Paraguay y Japón, que anteriormente permitió el desarrollo y la puesta en órbita del GuaraníSat-1, el primer satélite paraguayo. Actualmente, ambos países avanzan además en el desarrollo del GuaraníSat-2.
El acuerdo
El convenio se sustenta en el acuerdo por notas reversales entre los gobiernos de Paraguay y Japón para la cooperación financiera no reembolsable destinada al desarrollo de instalaciones relacionadas con tecnología satelital, firmado en Asunción el 10 de marzo de 2026 y actualmente vigente.
La cooperación permitirá al Paraguay avanzar en autonomía tecnológica y capacidad científica, con participación del sector público y la academia. El objetivo estratégico es consolidar al país como un potencial hub regional de tecnología espacial, mediante el desarrollo de capacidades propias para generar, procesar y utilizar información satelital orientada al desarrollo sostenible y a una mejor toma de decisiones públicas.
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Japón pone la mirada en Paraguay para producir colágeno, gelatina y alimentos
Paraguay busca pasar de ser proveedor de materias primas a convertirse en un país capaz de transformar, agregar valor y exportar productos industrializados.
Fines industriales y comerciales. En esa dirección, dos empresas japonesas analizan las oportunidades de inversión relacionadas a alimentos, colágeno y gelatina durante una reunión con autoridades del Ministerio de Industria y Comercio.
El encuentro fue liderado por Marco Riquelme, titular del MIC, junto con el embajador de Paraguay en Japón, Mario Toyotoshi, y los viceministros de Rediex, Eduardo Gustale, y de Comercio y Servicios, Alberto Sborovsky.
Entre los protagonistas estuvo Nippi Incorporated, empresa japonesa especializada en ingeniería de proteínas y con experiencia en la producción de colágeno y gelatina de origen animal. La firma analiza posibilidades para desarrollar actividades en Paraguay destinadas a distintos usos industriales y comerciales, incluyendo cosméticos, gelatinas y productos industriales.
Oportunidades para las empresas y el país. Kikkoman, reconocida internacionalmente por la producción y comercialización de salsa de soja y otros productos alimentarios, evalúa el potencial paraguayo para una eventual instalación y como plataforma para atender mercados regionales y globales.
La posibilidad de que empresas con experiencia en procesamiento de alimentos y proteínas encuentren en Paraguay una base productiva apunta a un escenario de mayor transformación de la producción local, con oportunidades para incorporar conocimiento y tecnología.
Del producto al valor agregado. El embajador Toyotoshi destacó el creciente interés de empresas japonesas en Paraguay luego de la presentación país realizada en Tokio y Osaka, donde participaron más de 150 empresarios que conocieron las oportunidades del mercado paraguayo.
Para Toyotoshi, la llegada de empresas japonesas puede contribuir al proceso de transformación industrial del país, especialmente mediante la incorporación de conocimiento y tecnología. “Con la experiencia del proceso industrial japonés existe un elemento adicional de gran beneficio para nuestro país, donde se transfiere el conocimiento y experiencia”, afirmó.