Unos 12,9 millones de jóvenes chinos, según el Ministerio de Educación, comenzaron este domingo el “gaokao”, el temido examen nacional de acceso a la universidad.
La prueba, extremadamente selectiva y central en la sociedad china, determina el acceso a las mejores universidades y, en consecuencia, las oportunidades laborales futuras.
Se desarrolla a lo largo de varios días e incluye pruebas de chino, matemáticas, inglés, ciencias y humanidades. Los resultados se anunciarán a finales de junio.
Frente a un centro de exámenes en Pekín, decenas de policías y agentes de seguridad mantenían el orden estel domingo ante los padres, que, con sus teléfonos móviles en mano, esperaban grabar a sus hijos mientras entraban a la sala de exámenes.
Algunos vestían de rojo, un color de buena suerte en la cultura china.
“Estoy un poco ansioso”, dijo Zhang Xinnan, un joven de 18 años con uniforme escolar, momentos antes del inicio de las pruebas. “Pero lo que tenía que dominar, ya lo domino”, aseguró.
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En las últimas décadas, la educación superior en China se ha desarrollado rápidamente, impulsada por el crecimiento económico, que ha mejorado el nivel de vida y, con ello, las expectativas de los padres sobre los estudios y las carreras de sus hijos.
Sin embargo, el mercado laboral al que acceden los jóvenes graduados ya no es tan prometedor como antes y hay altos índices de desempleo juvenil.
Según datos oficiales, aproximadamente uno de cada seis chinos de entre 16 y 24 años (excluyendo estudiantes) está sin empleo.
Fuente: AFP
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Paula Roa, estudiante paraguaya, se recibe con honores en prestigiosa universidad de Taiwán
La estudiante paraguaya Paula Roa (23) se recibió con honores en Taiwán como ingeniera electrónica de la National Taipei University of Technology. Viajó en el año 2020, a los 18 años, asumiendo el gran desafío de mudarse sola en medio de una pandemia.
“Mis expectativas principales eran recibir una educación de primer nivel en un entorno de alta competitividad y formarme en la frontera del conocimiento, ya que Taiwán es el referente mundial en tecnología y electrónica”, relató en diálogo con La Nación/Nación Media.
Igualmente, esperaba crecer profesionalmente a la par de “asegurar un futuro prometedor y expandir mi visión del mundo al sumergirme en una cultura totalmente diferente”, aclaró.
La compatriota, oriunda de Lambaré, recordó que al llegar, el primer gran impacto fue la barrera del idioma, adaptarse a una cultura totalmente distinta y gestionar la profunda nostalgia por la distancia.
“Sin embargo, el desafío mayor vino un año después, cuando arranqué la carrera y me tocó enfrentar la exigencia académica pura: cursar ingeniería en chino, siendo la única extranjera en un departamento sumamente competitivo. Fue una prueba de resistencia constante”, mencionó.
Añadió que no contaba con la misma base ni preparación académica de los taiwaneses, quienes prácticamente se preparan durante años para este tipo de carreras técnicas tan exigentes.
“En mi caso, fue como empezar todo desde cero, y gran parte del desafío fue el esfuerzo constante por ponerme al día y alcanzar el ritmo avanzado que ellos ya traían. A pesar de todo esto, me considero una persona muy decidida y resiliente”, sentenció.
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Aunque muchas veces el camino no le fue fácil, se mantuvo firme con un fuerte enfoque personal y no descansó hasta lograr mis objetivos. “El apoyo incondicional de mi familia desde la distancia, junto con mi determinación diaria, fueron la clave para no rendirme nunca y demostrar que la perseverancia es el idioma universal del éxito”, resaltó.
Conocimientos técnicos de vanguardia
Estudió un año de idioma seguido por los cuatro años de la carrera de grado. En todo este tiempo, la universidad le proporcionó conocimientos técnicos avanzados y de vanguardia en áreas clave de la ingeniería electrónica, recalcó.
“Pude involucrarme en campos sumamente innovadores como la “salud inteligente” y el monitoreo remoto, desarrollando mi tesis en la detección de frecuencias cardíacas y respiratorias a través de radares. Más allá de lo académico, este tiempo me dio herramientas invaluables para la investigación, el manejo de tecnologías emergentes y la capacidad de adaptarse y resolver problemas complejos en entornos multiculturales y de alta presión”, puntualizó.
Se graduó en el año 2025 recibiendo el título de Ingeniera Electrónica por la Universidad de Taipei Tech. Además del título, obtuvo el certificado de ‘Outstanding Academic Performance’ (Desempeño Académico Sobresaliente).
“Este reconocimiento es invaluable para mí porque premia la dedicación, la resiliencia y el inmenso esfuerzo invertidos para culminar estos méritos en tiempo y forma, habiendo afrontado el desafío de ser la única extranjera de la clase y cursar un programa en chino en una carrera sumamente competitiva”, subrayó.
A su criterio, la clave para sobresalir en un ambiente tan competitivo siendo extranjera, tuvo que ver con muchísima disciplina y dedicación, porque el ritmo de allá te exige dar el máximo todos los días.
“En mi caso, los valores de constancia y esfuerzo que me inculcaron mis padres desde chica fueron mi mayor motor, pero, primero que nada, está la valentía de confiar en uno mismo y en el potencial que tenemos. Es un proceso durísimo, pero estoy convencida de que todo lo que hoy cuesta y exige tanto, el día de mañana se convierte en tu mayor orgullo, porque el verdadero sacrificio siempre da sus frutos”, apuntó.
En cuanto a sus metas, señaló que busca seguir formándome en el extranjero, obtener experiencia profesional y capacitarse en los países más desarrollados tecnológicamente.
“Mi plan a largo plazo es regresar para aplicar todos esos conocimientos avanzados en Paraguay y contribuir activamente al desarrollo tecnológico de mi país. Además, me interesa mucho motivar a otros jóvenes paraguayos a que se animen a salir de su zona de confort”, manifestó.
Al respecto, dijo que en el país sobra talento y ganas de salir adelante. “Lo único que necesitamos son más herramientas para demostrar lo lejos que podemos llegar y, el día de mañana, usar todo ese conocimiento para hacer crecer a Paraguay”, acotó.
El hecho de súper curiosa desde chica y de gustarle siempre los desafíos, le llevaron a aplicar para la beca. Además, la influencia de sus padres que le enseñaron a soñar en grande y a confiar en sí misma.
“Siempre me llamó la atención la idea de salir, conocer el mundo y expandir mis horizontes, buscando una educación de primer nivel y la experiencia de sumergirme en una cultura totalmente diferente. Saber que Taiwán es líder a nivel mundial en tecnología y electrónica era el lugar perfecto para formarme en lo que me apasiona y asegurar un futuro prometedor”, detalló.
Superando un mar de emociones
En otro momento comentó que el peso de la distancia y gestionar la nostalgia sola al otro lado del mundo fue una de las pruebas emocionales más grandes que le tocó vivir.
“Extrañé muchísimo la calidez de nuestra gente, nuestras costumbres y esa tranquilidad paraguaya que contrasta tanto con el ritmo de vida tan acelerado de Asia. Extrañaba demasiado los asados de los domingos, el sabor de nuestras comidas caseras y el simple hecho de compartir en familia”, reveló.
Pero como tejedora de ñandutí y bailarina de danza paraguaya, mantener vivas esas tradiciones a la distancia le ayudó a paliar la nostalgia. “Fue mi manera de sentirme cerca de casa y recordar siempre de dónde vengo”, afirmó.
Por otro lado, se refirió a las satisfacciones que le proporcionó esta gran oportunidad. “Mi mayor satisfacción es mirar hacia atrás y ver que todo el sacrificio valió la pena al 100%. Me demostré a mí misma que con disciplina y resiliencia fui capaz de sobresalir en una carrera complejísima, en un idioma y cultura totalmente distintos”, aseguró.
Asimismo, se refirió a la emoción de regresar al país. “Sin dudas, el sentimiento más hermoso fue regresar a mi tierra y ver ese orgullo reflejado en mis padres; saber que todo lo que ellos me inculcaron dio sus frutos es mi mayor recompensa”, enfatizó.
En ese sentido, dijo que volver a casa con ese mérito le dio la seguridad de que no hay desafío que no pueda superar. “Regreso lista para todo lo que viene, con el corazón lleno de gratitud y feliz de poder dejar en alto el nombre de mi país”, expresó.
Finalmente, agradeció las muestras de cariño recibidas a su regreso y los reconocimientos a su trayectoria académica y los logros obtenidos en el extranjero.
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La vigencia del pensamiento de Ortega y Gasset sobre la Universidad
- Dr. José Duarte Penayo
- Filósofo
- Presidente de la ANEAES
En estos días volví a leer Misión de la Universidad, la célebre conferencia que José Ortega y Gasset pronunció en octubre de 1930 en el Paraninfo de la Universidad Central de Madrid.
Escrita en el mismo clima intelectual de La rebelión de las masas, aquella intervención contiene una advertencia que debería ordenar nuestro debate actual sobre la educación superior: no existe reforma universitaria posible sin definir primero su misión.
La simple existencia de modelos universitarios fuertes en el primer mundo y su posibilidad de importarlos es una opción que el filósofo español rechaza. Como bien advierte, mucho antes que los chamanes de la denuncia de dependencia cultural, la experiencia extranjera puede servir como información, nunca como molde a importar.
Mientras que la información ilustra y sugiere posibilidades, un modelo obliga a reproducir lo que surgió en un entorno cultural completamente diferente.
La universidad existe en un contexto histórico específico y su vitalidad depende más del entorno social que la rodea que del mero ambiente pedagógico creado en sus aulas. Por ello, incluso una institución extranjera perfecta sería intransferible, ya que su realidad es inseparable de la tradición nacional que le dio vida y la sustenta.
Así, lo que Ortega cuestiona es la ilusión de una aplicación lineal, no el aprendizaje internacional, dimensión que el propio filósofo defendió con particular convicción.
Por otra parte, la integración europea posterior, desde el Tratado de Roma hasta el Proceso de Bolonia iniciado en 1999, materializó parcialmente esa intuición en el plano universitario, aunque agudizó la pérdida de sentido cultural que el filósofo español critica duramente.
El Espacio Europeo de Educación Superior estableció créditos académicos transferibles, programas de movilidad como Erasmus, marcos comunes de cualificaciones y mecanismos de aseguramiento externo de la calidad articulados a través de la ENQA.
Europa construyó su propio modelo desde una elaboración interna compartida, y precisamente por eso ofrece a nuestro país un repertorio enorme de información valiosa, criterios técnicos depurados y experiencias institucionales aprovechables.
Hay más advertencias en la mencionada conferencia que, noventa y seis años después, nos siguen interpelando. Ortega y Gasset habla del “pecado original” de las instituciones, esa tendencia a simular y falsificar su razón de ser al entregar y exigir aquello que rebasa sus posibilidades reales. En nuestro país siguen existiendo núcleos que se corresponden con esta descripción; es decir, programas que entregan títulos vacíos de formación, redes que trafican con diplomas y un crecimiento descontrolado de la oferta académica desvinculado de los intereses generales de la nación.
Además, en sus mejores páginas se lee sobre el fenómeno de un mundo que comenzaba a perder su esencia al formar profesionales especializados sin un marco cultural amplio, individuos sumamente competentes en su área técnica, pero más desarraigados y desconocedores que sus predecesores en el amplio saber acumulado de la historia occidental, y con una baja conciencia de pertenencia a la sociedad que hace posibles sus actividades.
¿Cómo pensar estas cuestiones en el marco de la irrupción contemporánea de la inteligencia artificial, un fenómeno ajeno al horizonte intelectual de 1930? Sin una reflexión profunda y un marco definido de uso, la IA corre el riesgo de monopolizar el dominio operativo de cualquier campo técnico, mientras la comprensión vital permanece ajena al algoritmo.
El profesional que delega cognición en la herramienta se convierte en un agente de segundo grado, un dominador puramente operativo y desligado del juicio que orienta la vida.
Aquí aparece, precisamente, la revalorización urgente de las humanidades en el nuevo tiempo. Las humanidades, esas disciplinas desplazadas durante décadas al margen del sistema universitario por modas tecnocráticas que ahora muestran sus límites, recuperan en la era de la IA un protagonismo decisivo.
Aportan todo aquello que escapa a la lógica computacional para lograr orientar, establecer pautas y dotar de criterio a la razón artificial.
Volvamos entonces a la pregunta central: ¿universidades para qué? Al plantear esta interrogante en el contexto paraguayo resulta ineludible definir las prioridades nacionales con honestidad intelectual. ¿Apostamos a la formación de capital humano con criterios efectivos de pertinencia para el desarrollo del país? ¿Toleramos el simple lucro de propietarios de universidades disfrazado de oferta académica? ¿Promovemos la producción de conocimiento científico aplicable a las cadenas productivas y al desarrollo nacional? ¿Impulsamos niveles más altos de creatividad, pensamiento crítico y formación humanística en la era de la inteligencia artificial?
Estas preguntas, hasta hoy postergadas, exigen formularse con rigor sobre cada carrera, cada oferta académica, cada programa de posgrado existente. Debemos aprender con rigor de los modelos internacionales, sin caer en el burdo aplicacionismo alejado de nuestra particularidad nacional.
Solo con estos elementos depurados podremos reconstruir el sistema educativo y erradicar de raíz la mediocridad y la informalidad que frenan el verdadero potencial de nuestra nación.
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Joven paraguaya fue admitida en prestigiosa universidad de Estados Unidos
- Por Karina Ríos
El Wellesley College de Estados Unidos aceptó la solicitud de la joven paraguaya Nayeli Fleitas, quien podrá cumplir su sueño de estudiar la carrera de Economía en tan prestigiosa universidad y luego volver al país para implementar proyectos que contribuyan al desarrollo económico nacional.
La joven de 20 años es oriunda de Hernandarias, departamento de Alto Paraná, en donde demostró que con esfuerzo y mucha perseverancia se puede llegar lejos, cumplir los sueños y en un futuro contribuir a su querido país.
Nayeli culminó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional E.M.D Tacurú Pucú, donde nació su pasión por la economía tras cursar el Bachillerato Técnico en Contabilidad (BTC).
“Mi deseo de estudiar en el exterior nació desde temprana edad, siempre fui una persona con muchas ganas de aprender y salir adelante. Ese deseo de superarme me llevó a desarrollar un gran interés por el aprendizaje, especialmente por el inglés”, expresó la joven, en entrevista con La Nación/Nación Media.
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Aprendió inglés sola
Su pasión por aprender inglés nació desde pequeña y como no tenía acceso a clases particulares ni a una formación fuerte en idiomas dentro del colegio público tuvo que ser autodidacta.
“Decidí aprender por mi cuenta. Pasaba horas utilizando internet, viendo videos, leyendo libros y aprovechando todo lo que estuviera a mi alcance para aprender”, refirió.
Agregó que este idioma le abrió un mundo completamente nuevo y le permitió acceder a información, programas y oportunidades que antes ni siquiera conocía, y fue cuando nació su interés por el sistema académico de Estados Unidos.
“Desde los 13 años empecé a enfocarme en el sueño de estudiar en el exterior, motivada por la idea de buscar oportunidades que muchas veces no encontraba en mi entorno y convencida de que la educación podía cambiar mi vida y la de mi familia”, aseguró.
Su madre fue su inspiración
Expresó que creció solo con el acompañamiento de su madre, Mabel Meza, quien la apoyó en todos sus sueños y proyectos. Además, la describió como una mujer empoderada y digna de imitar porque supo sacar adelante a una familia.
“Crecí en un hogar donde mi mamá era el único sostén de la familia, y desde muy joven mi mayor motivación fue poder retribuirle todo el esfuerzo y sacrificio que hizo por mí. Quiero agradecer a mi mamá y a mis abuelos por siempre creer en mí, por apoyarme, y motivarme a nunca desistir de mis sueños”, resaltó Nayeli.
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Programas internacionales
Desde que comenzó el colegio su objetivo era que alguna vez estudiaría en el exterior y que como iba a un colegio público decidió abrirse camino por su cuenta. Fue seleccionada para participar en programas internacionales muy importantes, todos con becas completas.
“Uno de ellos fue Yale Young Global Scholars, un programa académico de verano de la Universidad de Yale dirigido a estudiantes destacados de todo el mundo. Allí tomé clases con profesores universitarios y pude profundizar aún más mi interés por el sistema académico de Estados Unidos”, detalló.
También participó en el Harvard Undergraduate Foreign Policy Initiative, un programa de la Universidad de Harvard enfocado en política internacional y políticas públicas, donde compartió espacios de debate y aprendizaje con estudiantes de distintos países.
“Fui parte de Latin American Leadership Academy (LALA), una academia de liderazgo para jóvenes latinoamericanos. Formé parte de la Red Mundial de Jóvenes Políticos en Paraguay y en el 2025 representé al país en la VII Cumbre Internacional de Jóvenes en Lima, Perú, organizada por la Red Mundial de Jóvenes Políticos”, puntualizó.
Proyecto para mujeres
Nayeli también desarrolló proyectos sociales enfocados en el empoderamiento de las mujeres bajo la iniciativa “Ella Construye”, trabajó junto a Mujeres Empoderadas, una organización en Hernandarias enfocada en apoyar y capacitar a mujeres para que puedan desarrollar independencia económica y liderazgo en sus comunidades.
“Este proyecto nació también de mi propia historia personal, al haber crecido con una madre soltera. Esa experiencia me hizo entender la importancia de crear más oportunidades para las mujeres y motivarlas a convertirse en protagonistas de sus propias historias, sin importar las dificultades de su entorno”, dijo.
El plan principal de la joven sobresaliente es estudiar Economía porque le interesa entender cómo funcionan los sistemas económicos y cómo las decisiones financieras y económicas impactan directamente en la vida de las personas y en el desarrollo de un país.
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EducationUSA
Para poder pasar el proceso de admisión Nayeli tuvo que trabajar para costear los gastos que esto conlleva. Recibió orientación del EducationUSA, que le ayudó a entender cómo elegir las universidades.
“No fue un camino fácil, pero gracias al apoyo de EducationUSA pude mejorar mi perfil y enfocarme en universidades que realmente representaban mi historia y mis objetivos”, apuntó.
Finalmente, la joven fue aceptada en Wellesley College, una prestigiosa universidad ubicada en Massachusetts, Estados Unidos, conocida por su alto nivel académico y por haber formado a mujeres líderes e influyentes alrededor del mundo. Así también, recibió una propuesta generosa de otra reconocida universidad, Berea College.
Volverá al país
“Al terminar mis estudios, mi objetivo es regresar a Paraguay y aplicar todo lo aprendido tanto en el sector público como en el privado, especialmente en proyectos que contribuyan al desarrollo económico y a la creación de más oportunidades para jóvenes y comunidades del interior del país”, confirmó Feitas.
Instó a los jóvenes a seguir sus sueños y no rendirse: “No importa de dónde vengas, si eres del interior o de la capital, o si estudias en un colegio público o privado. Si tienes un sueño y trabajas por él, lo puedes lograr. Yo soy prueba de eso. Con determinación, disciplina y esfuerzo, no hay límites que realmente nos detengan”, concluyó.
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De Caraguatay a Indiana: paraguayo estudiará en la Universidad de Notre Dame
El joven paraguayo Alexandre Ríos Velázquez, estudiante del programa Opportunity Funds, pronto cruzará fronteras para iniciar sus estudios en la University of Notre Dame en Notre Dame, en el estado de Indiana, en Estados Unidos.
El compatriota, oriundo de la ciudad de Caraguatay (Cordillera), tiene por delante un emocionante camino en la carrera de Ciencias Políticas y Asuntos Globales y un minor en Música.
La universidad americana ha reconocido su dedicación y excelencia con una muy generosa ayuda financiera, un reflejo de todo el trabajo que ha puesto para obtener dicho logro. Asimismo, ha recibido ofertas generosas de prestigiosas universidades como Vassar College, Centre College y Haverford College.
El logro del joven también ha sido reconocido por la Municipalidad de Caraguatay tras haber sido admitido en las prestigiosas universidades de los Estados Unidos, todas con beca completa, gracias a su excelencia académica y su destacado compromiso social.
Alexandre se ha destacado por su liderazgo y creatividad en múltiples proyectos. Fue creador de “MusicMind”, que promueve la música como herramienta para la salud mental. También resultó ganador del proyecto “From the Root” en la Escuela de Superhéroes de la ONG Jaku’e, con reconocimiento de la Universidad de Harvard.
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Fue egresado de la primera generación del Conservatorio Municipal de Música de Caraguatay, obteniendo los títulos de Profesor Superior de Lenguaje Musical y Profesor de Canto Popular.
“Este logro refleja su dedicación y el camino recorrido, incluyendo su participación en el programa Jóvenes Embajadores del Departamento de Estado de los Estados Unidos (2023) y en el Opportunity Funds Program de Education USA, iniciativa del Departamento de Estado de los Estados Unidos (2025)”, resaltaron desde el colegio”Las Mercedes” de Caraguatay, donde cursó sus estudios básicos.
Igualmente, le desearon éxitos en esta nueva etapa. “Seguros de que seguirá dejando en alto el nombre de Caraguatay y por sobre el nombre del Colegio Las Mercedes”, manifestaron desde la Dirección de la institución.
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