FMI y Venezuela avanzan en negociación sobre monitoreo y asistencia
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El Fondo Monetario Internacional (FMI) y Venezuela mantienen discusiones para el regreso paulatino del país sudamericano a los programas de monitoreo y de asistencia de la institución, declaró este jueves la portavoz del Fondo, Julie Kozack.
El FMI y el Banco Mundial anunciaron en abril la reanudación de sus relaciones con Venezuela, congeladas desde 2019.
El vicepresidente de Economía y Finanzas venezolano, Calixto Ortega Sánchez, se reunió con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, la semana pasada en Washington, explicó el portavoz.
“Discutieron sobre cómo el FMI puede apoyar los esfuerzos de Venezuela para fortalecer su estabilidad macroeconómica”, indicó.
“Eso incluye una vía para llevar a cabo una consulta en virtud del artículo IV”, añadió.
Todos los miembros del FMI están obligados a aceptar una revisión anual de sus cuentas, lo que se conoce como consulta del Artículo IV del Convenio Consultivo del Fondo.
La última vez que las autoridades monetarias y financieras venezolanas se reunieron formalmente con una misión del FMI fue en 2004.
El vicepresidente venezolano y la jefa del FMI discutieron “las prioridades de asistencia técnica” o cómo mejorar “las estadísticas macroeconómicas”, indicó el portavoz.
Uno de los temas más delicados de la negociación es la reanudación del acceso a las reservas de Venezuela en el Fondo, el equivalente a 5.100 millones de dólares.
Otra cuestión es la renegociación de la deuda exterior venezolana, algo en lo que el Fondo “no está todavía involucrado”, precisó Kozack.
El Banco Central de Venezuela no publica datos oficiales sobre la deuda pública externa desde 2018, cuando el monto ascendía a casi 90.000 millones de dólares.
Estados Unidos ha ido acelerando el levantamiento de sanciones tras el derrocamiento del presidente Nicolás Maduro en enero mediante una operación militar.
El Tesoro estadounidense admite ahora “determinados servicios” en relación con esa reestructuración de la deuda, pero aún quedan pendientes otras sanciones, que Washington mantiene como forma de control sobre las finanzas públicas venezolanas.
Presidenta venezolana promete entregar 4.000 viviendas este año a víctimas de los terremotos.
AFP
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, prometió el lunes entregar 4.000 viviendas para diciembre a los afectados por el potente doble sismo de hace casi un mes, y sobrepasar las 10.000 el próximo año. Los terremotos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5 que golpearon el norte de Venezuela el 24 de junio, en especial el costero estado La Guaira, considerado la zona cero de los sismos.
Al menos 5.278 personas han muerto y casi 17.000 resultaron lesionadas, según el parte oficial de este lunes. Más de 20.000 personas que se quedaron sin hogar viven en campamentos desplegados en estadios, plazas y hasta en las aceras. “De aquí, mes de julio, al mes de diciembre estaremos entregando 4.000 viviendas. La entrega será mensual”, prometió la mandataria durante una entrega televisada de viviendas “completamente equipadas” en la capital.
Rodríguez indicó que unas 200 familias fueron beneficiadas con apartamentos en un complejo de viviendas sociales. “Estos son los momentos de alegría en medio del dolor de quienes fueron víctimas directas del doble terremoto”, celebró.
“Vamos a ir mucho más allá para que el año que viene ya tengamos, alcancemos una cifra superior a las 10.000 viviendas que se recuperan de edificios que no habían sido culminados. También debemos sumar el mercado secundario”, agregó Rodríguez. La semana pasada, la presidenta encargada señaló que su gobierno trabaja en un plan de reconstrucción de viviendas.
De acuerdo con cálculos oficiales, el país requerirá de unas 25.000 viviendas para las personas que quedaron sin hogar. Más de 850 edificios están dañados y 190 se derrumbaron totalmente por los terremotos, según balances oficiales. Las autoridades evitan hablar de desaparecidos. La ONU estimó que podrían llegar hasta 50.000. Algunas proyecciones, en cambio, apuntan a una cifra cercana a los 10.000.
Venezuela: reparten torta de 330 kg entre niños refugiados por los terremotos
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“Fue hecho con amor para los niños de La Guaira”, víctimas del doble sismo del 24 de junio que ha dejado más de 5.000 muertos, dice Claris Antaurgo, de 50 años, mientras corta porciones de un enorme pastel de varios metros de largo, decorado con los colores de la bandera de Venezuela. Veinticinco personas participaron en la elaboración de “la torta más grande de Venezuela”, de 7,7 metros por 1,6 y con un peso total de 330 kg, explica Wilman Villegas, uno de los promotores de la iniciativa que reúne a varias asociaciones civiles de Caracas.
“Es un récord para Venezuela (...) pero no se trata de un trofeo para colocarlo en una vitrina, se trata de llevar esta torta a las personas que la necesitan”, asegura. Unas 3.000 porciones de pastel serán distribuidas entre los niños de La Guaira para conmemorar el Día del Niño en Venezuela, que este año se celebra el 19 de julio.
“Vamos a ir llevando trozos de torta a los centros donde están los chamos (niños) refugiados”, dice. Desde el terremoto, más de 20.000 personas viven en carpas o refugios improvisados. “Estamos llevando con ellos un trozo de alegría, de felicidad, de solidaridad y de esperanza en un momento tan difícil”, añade Villegas.
La cubierta superior del gigantesco pastel está decorada con el tricolor venezolano y las estrellas de la bandera. “Simboliza la patria, nuestra patria que en este momento siempre va a seguir estando con mucha resiliencia, con mucha fortaleza y a pesar de la vicisitud que enfrentamos”, agrega. “A pesar de lo que está pasando, esperamos poder salir adelante”, comenta Antaurgo, que participó como voluntaria en la jornada.
Al menos 5.069 personas murieron durante los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el norte del país, según el último balance oficial publicado el viernes. Los temblores dejaron también 16.740 heridos. Las autoridades evitan hablar del número de desaparecidos, mientras la ONU estimaba el día siguiente de la tragedia que la cifra podría llegar a 50.000. Otras estimaciones apuntan a unos 10.000.
Una mujer se sienta entre los escombros de edificios dañados por los terremotos del 24 de junio en Tanaguarena, estado de La Guaira, el 18 de julio de 2026. Foto: Juan Barreto/AFP
Venezuela: asciende a 5.208 cifra de fallecidos por terremotos
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El balance de fallecidos por los terremotos en Venezuela incrementó el domingo a 5.208, según el reporte diario publicado por el presidente del parlamento, Jorge Rodríguez. El número de heridos se mantuvo en 16.740. Los cerca de 100 nuevos decesos reportados en las últimas 24 horas se dan a más de tres semanas de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que devastaron el norte del país, principalmente el estado costero de La Guaira, cercano a Caracas.
Las autoridades evitan hablar de desaparecidos. La ONU estimó dos días después de los sismos que podrían llegar hasta 50.000. Algunas proyecciones, en cambio, apuntan a una cifra cercana a los 10.000. Rescatistas y voluntarios continúan en la búsqueda de cuerpos atrapados entre los escombros de los edificios colapsados.
En La Guaira, más de 20.000 personas que se quedaron sin hogar viven en campamentos desplegados en estadios, plazas y hasta en las aceras. Según las cifras oficiales más de 850 edificios están dañados y 190 se derrumbaron totalmente.
Final mundialista
Personas corrían, saltaban, gritaban y se abrazaban en una algarabía tras el silbato que indicó el cierre de la final del Mundial, una fiesta que hizo olvidar por 120 minutos la tragedia que cientos de refugiados viven en Venezuela tras perder sus hogares por los sismos. Más de 100 personas presenciaron la victoria de España contra Argentina a través de una gran pantalla dispuesta en un estadio polideportivo en La Guaira, el estado más golpeado por los terremotos del 24 de junio, que deja ya más de 5.200 fallecidos.
Desde entonces este estadio sirve como refugio para más de 1.300 damnificados. Allí los días se hacen largos y difíciles, pero el fútbol los ha hecho un poco más llevaderos. “Es alegre, pero dentro de la tristeza. Uno hubiera preferido estar en otras situaciones porque tenía otros planes para este fin de semana”, confesó a la AFP David Pérez, de 39 años.
Personas afectadas por los terremotos del 24 de junio ven la final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre España y Argentina en una pantalla gigante en un refugio temporal en Maiquetía, estado de La Guaira, Venezuela, el 19 de julio de 2026. Foto: Federico Parra/AFP
Ver la final del mundial en un contexto diferente junto a su esposa y su hija era uno de los muchos planes que tenía este trabajador del metro de Caracas antes de la tragedia. “Teníamos ya parte de lo que iba a ser nuestro futuro, mi pareja y yo, y prácticamente lo perdimos todo”, lamentó.
Pese a apoyar a España y celebrar el triunfo, tan pronto como acabó el juego se alejó cabizbajo mientras tomaba de la mano a su hija. Martha González, una cuentacuentos que entretiene a los niños del refugio, dijo que le alegró ver cómo se divertían los menores. “Lo estoy disfrutando mucho, compartiendo con la alegría a los chicos, viendo sus sonrisas, sus ánimos, sus expectativas sobre este mundial”, contó.
Una final de niños
La final del Mundial coincidió con el Día del Niño en Venezuela y los más atentos al partido fueron ellos. La mayoría mostró simpatía con Argentina, vestidos con camisetas del astro Lionel Messi o la bandera albiceleste pintada en las mejillas. Un grupo incluso se puso de pie cuando sonó el himno argentino en el partido.
Se sentaron en el piso del estadio, recubierto de césped artificial, a escasos metros de la pantalla y reaccionaron ante cada jugada. Algunos se pararon para jugar con balones de fútbol mientras comentaban y emulaban las jugadas.
Ver la final “es muy importante, no tanto para nosotros, los adultos podemos asimilar muy rápido, pero los pequeños de casa son lo más importante de todo”, comentó Yonibel Muñoz, un joven de 24 años.
Su vivienda necesita reparaciones, así que está desde el primer día de los sismos en el campamento, donde ayuda a mantener a los niños entretenidos y celebró que transmitieran el partido. “Nos ayuda, más que todo lo psicológico, porque hemos sufrido un trauma muy grande, pérdida de familia, niños, mascotas”, reflexionó.
“Un momento de resiliencia”
Detrás de las sillas dispuestas cerca de la pantalla para ver el partido, se observaban decenas de camas dobles desplegadas en todo el campo de fútbol del estadio, protegidas bajo un enorme techo de metal que a duras penas los resguarda del sol y de la lluvia.
Encima de cada colchón están los bolsos, ropa, juguetes y variedad de pertenencias de estas víctimas: vestigios de una vida que ahora transcurre entre estas literas.
Los dos sismos que ocurrieron en un intervalo de segundos dejaron a miles de familias sin hogar que han tenido que alojarse con allegados o se han acudido a los campamentos, donde hay más de 21.000 personas, según cifras oficiales.
Al menos 190 edificios se derrumbaron y otros 856 están severamente dañados.
“La vida es como una película, tiene altibajos, ya pasamos un momento fuerte, pero ahora estamos en un momento de resiliencia, de sobrevivir, de darle alegría y paz, y todo lo que necesitan nuestros niños”, remarcó Martha González.
Rescatan entre escombros a un gato tras terremoto en Venezuela: “Es un rayo de esperanza”
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Rescatistas voluntarios, que continúan la búsqueda de los cuerpos de las más de 5.000 víctimas que dejó la dupla de terremotos en Venezuela, sacaron ayer sábado a un gato de entre los escombros, constataron periodistas de la AFP.
Dos sismos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5 azotaron el norte de Venezuela el 24 de junio y generaron destrozos en La Guaira, estado costero vecino de Caracas. El rescate ocurrió en el “OPP 26”, uno de los edificios de un enorme complejo residencial de La Guaira que colapsó y quedó hecho añicos. Es difícil determinar si el debilitado gato estaba atrapado desde los temblores, o si se había refugiado más recientemente.
Un grupo de rescatistas buscaban entre los escombros de la planta baja del edificio cuando avistaron al animal. “Vimos al gato, se asustó y se fue hacia adentro, ya más adentro del edificio”, contó a la AFP Andrés Carvajal. “No quería quedarme con esa derrota”, siguió. “Me metí, me quité el guante, puse gatarina (comida para gatos) en el brazo y empecé a llamarlo con la comida. Él se fue acercando, obviamente comió con un poquito de desesperación”, detalló este universitario de 21 años.
Una vez que atraparon al gato, Andrés se lo entregó a otros rescatistas, que lo llevaron a un pequeño campamento donde veterinarios están de guardia frente a los edificios destruidos. Asustado, el pequeño animal negro escapó de sus rescatistas, pero fue atrapado nuevamente por voluntarios. Luego recibió hidratación con una inyección y le limpiaron el polvoriento pelaje para enviarlo a un refugio.
Empatía
“Me alegra mucho haberlo conseguido (...) Es imposible no sentir empatía por cualquiera de las vidas que estén aquí. Y encontrar este gatito, obviamente, es un rayo de luz, un rayo de esperanza”, reflexionó. Andrés usa un casco identificado con marcador como “el gato”, pero aclaró que no tiene nada que ver con el rescate, sino que le dicen así desde primaria por sus ojos claros. “El gato salvó el gato”, bromean sus compañeros.
Junto otros estudiantes de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Andrés creó la asociación Pico y Pala UCV con la misión de rescatar personas enterradas bajo los escombros. Inicialmente buscaban a una compañera de clases que vivía en el derrumbado edificio Rita en Caracas.
“Estuvimos diez días buscando en el edificio Rita. No lo conseguimos. Después de que nuestra labor terminó allá, nos trasladamos a hacer todo lo posible aquí en La Guaira”, explicó. “Bajo cada vez que puedo”.
En su casco también escribió el lema en latín “Memento mori” (Recuerda que vas a morir). Al menos 5.119 personas murieron en los terremotos, según el último balance difundido el sábado. Las autoridades evitan hablar del número de desaparecidos. La ONU estimó que podía llegar hasta 50.000 al día siguiente de la tragedia. Algunas proyecciones plantean una cifra cercana a los 10.000.