Desde hace casi una década, un hombre de Canadá vive con una de las condiciones médicas más extrañas registradas por la ciencia: su organismo produce alcohol de manera espontánea, provocándole episodios de embriaguez sin haber consumido una sola gota de bebida alcohólica, informó este lunes el medio ruso RT
El protagonista es Eric Poulin, residente de Nueva Escocia, quien padece el llamado síndrome de fermentación intestinal o “síndrome de la cervecería automática”, un trastorno extremadamente raro en el que microorganismos presentes en el aparato digestivo transforman carbohidratos en etanol, el mismo alcohol presente en la cerveza, el vino y los licores.
La enfermedad convierte situaciones cotidianas en verdaderas trampas biológicas. En ocasiones, Poulin presenta dificultad para hablar, alteraciones de la memoria y comportamientos propios de una intoxicación alcohólica, pese a mantenerse completamente sobrio desde el punto de vista de sus hábitos. Según el reporte, el canadiense llegó a sufrir crisis emocionales y episodios que posteriormente no logra recordar.
Una patología real
Aunque la historia puede sonar al argumento de una comedia médica o a un episodio de televisión, la literatura científica confirma que se trata de una patología real. Investigaciones publicadas en revistas especializadas y revisiones médicas internacionales describen este cuadro como una enfermedad rara y probablemente subdiagnosticada. Los expertos sostienen que ciertos hongos y bacterias del intestino, entre ellos especies de Candida y Saccharomyces, pueden generar fermentación interna suficiente para elevar los niveles de alcohol en sangre.
Los registros médicos indican que existen menos de 100 casos documentados en el mundo. Uno de los reportes más conocidos corresponde a un paciente estadounidense que fue detenido en dos ocasiones por conducir aparentemente ebrio antes de que los médicos demostraran que su cuerpo producía alcohol de manera natural.
La ciencia aún intenta comprender completamente el fenómeno. Los tratamientos actuales incluyen dietas estrictas bajas en carbohidratos, medicamentos antifúngicos, probióticos e incluso estudios sobre trasplantes de microbiota intestinal para restablecer el equilibrio bacteriano.
Desde 2023, Poulin no puede mantener una actividad laboral regular debido a la imprevisibilidad de los episodios. Junto con su esposa, busca alternativas terapéuticas y herramientas tecnológicas que permitan monitorear los síntomas y anticipar las crisis.
La historia deja una reflexión tan curiosa como inquietante: para la mayoría de las personas, el problema es excederse con la bebida; para quienes padecen este síndrome, la pesadilla consiste en que el propio cuerpo decida brindar sin permiso. Lo que para algunos sería el sueño imposible de una fábrica de cerveza portátil, para estos pacientes se transforma en una enfermedad capaz de afectar el trabajo, la vida familiar e incluso la credibilidad ante los demás.