Una comisión especial de Brasil concluyó este jueves que el expresidente Juscelino Kubitschek (1956-1961) no murió por un accidente de tránsito, sino que fue asesinado por la última dictadura militar en 1976.

La muerte del liberal Kubitschek, considerado uno de los mandatarios brasileños más populares, se ha discutido durante décadas como uno de los episodios más intrigantes de la historia del país.

La Comisión Especial sobre Muertos y Desaparecidos Políticos, órgano público a cargo de reconocer a víctimas de la dictadura (1964-1985), sostuvo en un informe de casi 1300 páginas que el supuesto accidente en que murió el expresidente, según la versión oficial de la época, fue un montaje.

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“La muerte de Kubitschek fue causada por la persecución política perpetrada por el Estado brasileño en el período de la dictadura”, concluyó la Comisión, que en noviembre de 2024 aceptó el caso para analizarlo.

Referente de la lucha antidictatorial por la redemocratización, el exmandatario será incluido en la lista de muertos y desaparecidos por el régimen militar, que hoy incluye a 434 personas.

Su familia también podrá corregir el certificado de defunción e incluir la muerte por causa violenta.

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“Para muchas familias de víctimas de la dictadura, esa corrección ha funcionado como una cura”, dijo a la AFP la fiscal Eugenia Gonzaga, presidenta de la Comisión, tras la presentación del informe en un acto en Sao Paulo.

El 22 de agosto de 1976, Kubitschek viajaba de Sao Paulo a Río de Janeiro cuando su chofer perdió el control del vehículo, pasó al carril opuesto y chocó de frente contra un camión.

La pericia de la época afirmó que un ómnibus tocó de atrás al auto de Kubitschek y eso desencadenó el supuesto accidente. Pero el informe de la Comisión, basado en casi 700 elementos de prueba, sostiene que eso “jamás ocurrió”.

La investigación también muestra que el expresidente estaba amenazado de muerte y que hubo una “destrucción deliberada, intencional y continua de pruebas durante años” sobre las circunstancias de su fallecimiento.

El informe plantea como hipótesis que el chofer de Kubitschek pudo haber sido sedado en una parada intermedia que hicieron durante el viaje, en un hotel propiedad de un empresario cercano a la dictadura.

“Aunque no podemos probar lo que ocurrió específicamente con el auto, (...) el contexto previo de persecución y el ocultamiento de las pruebas señalizan la responsabilidad del Estado brasileño”, dijo a la AFP la historiadora Maria Cecília Adao, relatora del caso.

Brasil nunca juzgó penalmente los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura.

  • Fuente: AFP

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