El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió este martes los elevados precios de los boletos del Mundial, tanto en la venta original como en reventa, asegurando que responden a las particularidades del mercado del entretenimiento en Estados Unidos. La FIFA ha afrontado en los últimos meses feroces críticas como las de la organización de aficionados Football Supporters Europe (FSE), que ha calificado la estructura de precios como “extorsiva” y una “traición monumental” a los seguidores.

En marzo, FSE presentó una demanda ante la Comisión Europea contra la FIFA por los “precios excesivos de las entradas” para el torneo, que Estados Unidos albergará junto a México y Canadá del 11 de junio al 19 de julio. La semana pasada, en la web de reventa oficial, FIFA Marketplace, se llegaron a ofrecer cuatro entradas para la final a un asombroso precio de más de dos millones de dólares cada una.

Este martes, en su intervención en la Milken Institute Global Conference, Infantino dijo que este tipo de demandas astronómicas reflejan la expectación que genera el Mundial. “Si algunas personas ponen en el mercado de reventa algunas entradas para la final a dos millones de dólares, en primer lugar, eso no significa que las entradas cuesten dos millones”, dijo Infantino. “Y, en segundo lugar, no significa que alguien vaya a comprar esas entradas”.

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“Y si alguien lo hace, yo personalmente le llevaré un perrito caliente y una Coca-Cola para asegurarme de que tenga una gran experiencia”, afirmó el dirigente en el evento, celebrado en Beverly Hills (California). Grupos de aficionados han protestado también por las diferencias de costos respecto al anterior Mundial de Catar 2022, para cuya final se pedían 1.600 dólares por asiento en la venta oficial, por los alrededor de 11.000 en 2026.

“Tenemos que mirar el mercado. Estamos en el mercado con el entretenimiento más desarrollado del mundo. Así que tenemos que aplicar las tarifas de mercado”, dijo Infantino. “En Estados Unidos también está permitido revender entradas. Así que, si vendiéramos las entradas a un precio demasiado bajo, esas entradas se revenderían a un precio mucho más alto”, argumentó.

Infantino también recordó que la FIFA recibió más de 500 millones de solicitudes de entradas para 2026, en comparación con menos de 50 millones en total para los Mundiales de 2018 y 2022. El dirigente estimó que el 25 % de los boletos para la fase de grupos tuvieron un precio inferior a 300 dólares. “No se puede ir a ver en Estados Unidos un juego universitario, y ni hablar de un gran partido profesional de cierto nivel, por menos de 300 dólares”, dijo Infantino. “Y esto es la Copa del Mundo”.

Sin acuerdo televisivo

A 35 días del Mundial de fútbol, los difusores de los países asiáticos, entre ellos China e India, todavía no han firmado un acuerdo con la FIFA, una anomalía que se explica en parte por los horarios de los partidos, poco atractivos debido al desfase. Si bien estas dos naciones no están clasificadas para el Mundial organizado en Estados Unidos, Canadá y México (11 de junio-19 de julio), el interés por el torneo es elevado, especialmente entre los chinos.

Según la FIFA, el país representó el 49,8 % del total de horas de visualización en plataformas digitales y redes sociales a escala mundial durante la Copa del Mundo de 2022 en Catar. Pero en India y en China, que juntas suman cerca de 3.000 millones de habitantes, los aficionados al fútbol temen no poder seguir los partidos del torneo.

Consultada por la AFP sobre si le preocupaba la cuestión de los derechos a medida que se acerca el Mundial, la FIFA declaró haber cerrado acuerdos con difusores en más de 175 países. “Las conversaciones en curso en los pocos mercados restantes deben seguir siendo confidenciales en esta fase”, añade la instancia. La actitud expectante de los difusores asiáticos se debe en particular a los horarios de los partidos.

Para los espectadores de Pekín y Shanghái, el partido inaugural comenzará a las 3:00 de la madrugada, al igual que la final. En Nueva Delhi, será a las 0:30. Según el empresario indio Sandeep Goyal, presidente de la agencia de publicidad Rediffusion, consultado por la AFP, “a excepción de los aficionados incondicionales al fútbol, la audiencia de los partidos corre el riesgo de ser baja en India”.

“En consecuencia, las oportunidades de monetización para los canales disminuyen considerablemente”, añade. Según Goyal, JioStar, el mayor conglomerado mediático indio, ha ofrecido 20 millones de dólares, mientras que la FIFA quería inicialmente 100 millones por los derechos de las Copas del Mundo de 2026 y 2030.

“Evitar fomentar la piratería”

En China, el acuerdo con el gigante nacional CCTV también se hace esperar. Tampoco hay acuerdo en Tailandia, país que nunca ha participado en la Copa del Mundo, pero donde el fútbol es muy popular. El martes, el primer ministro Anutin Charnvirakul quiso tranquilizar a los espectadores asegurando que no se perderían el torneo.

En Malasia, en cambio, el Ministerio de Comunicaciones anunció el miércoles que el canal público Radio Televisyen Malaysia y Unifi TV retransmitirán la competición. Según James Walton, responsable del sector de deportes en la consultora Deloitte Asia-Pacífico, “de una forma u otra se llegará a un acuerdo”.

“Las cadenas nacionales quieren obtener el mejor acuerdo posible, ya que deben encontrar un equilibrio entre ese coste y los ingresos potenciales. Y la FIFA querrá asegurarse de que su evento estrella tenga la máxima cobertura posible para cumplir sus compromisos con los patrocinadores, reforzar la visibilidad de este deporte y evitar fomentar la piratería”, señaló.

Fuente: AFP.

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