“Nosotros estaremos allí”, señaló Donald Trump sobre el encuentro previsto en Islamabad.
A horas de que expire el alto al fuego, Irán dijo que aún tiene que decidir si participa en una nueva ronda de negociaciones con Estados Unidos, cuya delegación se prepara para partir hacia Pakistán este lunes.
El objetivo de las negociaciones es poner fin a la guerra en Oriente Medio, comenzada el 28 de febrero por ataques israeloestadounidenses contra Irán, que deja miles de muertos, principalmente en Irán y el Líbano, y estremeció la economía mundial. El cese el fuego inició el 8 de abril y expira este miércoles.
“No tenemos ningún plan para la próxima ronda de negociaciones y no se ha tomado ninguna decisión al respecto”, declaró el portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, que puso en duda la “seriedad” de Washington en el proceso diplomático.
Donald Trump advirtió que si el alto el fuego termina sin un acuerdo de paz “entonces empezarán a explotar muchas bombas”, y en declaraciones a Bloomberg News dijo que era “altamente improbable” una prórroga a la tregua de dos semanas.
Además dijo que no levantará el bloqueo de Estados Unidos a los puertos de Irán hasta que no haya un acuerdo. Trump acusa a Teherán de violar la tregua atacando buques en el estrecho de Ormuz, una vía marítima clave para el comercio mundial de hidrocarburos. “EL BLOQUEO, que no levantaremos hasta que haya un ‘ACUERDO’, está destruyendo completamente Irán. Están perdiendo 500 millones de dólares al día”, afirmó en su red Truth Social.
La delegación de Washington debía partir hacia Pakistán “pronto”, dijo a la AFP una fuente cercana al plan de Estados Unidos este lunes, mientras que Trump dijo a la cadena PBS News que “se supone que [los iraníes] deben estar allí. Nosotros acordamos estar allí”.
En Teherán, cuyos principales aeropuertos reabrieron este lunes por primera vez en semanas, la vida parecía haber vuelto en gran parte a la normalidad, con las cafeterías llenas y gente paseando en los parques y haciendo ejercicio.
Ayer lunes, el ejército israelí advirtió a los civiles libaneses que eviten regresar a varios pueblos del sur.
En Líbano, el otro frente de la guerra, la situación sigue siendo muy inestable a pesar de un alto al fuego de 10 días que entró en vigor el viernes entre Israel y el movimiento islamista proiraní Hezbolá, y que ambas partes se han acusado mutuamente de violar.
En las seis semanas de guerra entre Israel y Hezbolá, al menos 2.387 personas han muerto en Líbano, según un nuevo balance difundido el lunes por el Gobierno libanés.
Ayer lunes, el ejército israelí advirtió a los civiles libaneses que eviten regresar a varios pueblos del sur del Líbano, afirmando que las actividades de Hezbolá en la zona constituyen una violación del alto el fuego.
Desde la entrada en vigor el viernes de la tregua, miles de desplazados empezaron a retornar a algunas localidades del sur, mientras que el ejército libanés ha empezado a reabrir carreteras y puentes dañados por los bombardeos.
El diputado de Hezbolá Hassan Fadlallah declaró a AFP que su grupo “trabajará para romper la ‘línea amarilla’” de ocupación que Israel estableció en el sur del Líbano y que delimita una “zona de amortiguación”.