El rapero Balendra Shah, quien fue alcalde de Katmandú y cuyo partido ganó las elecciones legislativas del 5 de marzo en Nepal, asumió este viernes como primer ministro, seis meses después de un sangriento levantamiento de los jóvenes de la Generación Z.
"Yo, Balendra Shah, en nombre del pueblo y del país, prometo respetar la Constitución (...) y cumplir lealmente con mi deber como primer ministro", aseguró el dirigente vestido completamente de negro y con gafas oscuras, al prestar juramento ante el presidente del país asiático, Ram Chandra Poudel.
Shah, de 35 años, fue elegido en la Cámara de Representantes tras derrotar al ex primer ministro KP Sharma Oli, de 74, quien fue expulsado del poder en septiembre pasado por los manifestantes. El Partido Nacional Independiente (RSP, centrista) del ahora nuevo líder del país obtuvo allí una mayoría absoluta de 182 de los 275 escaños.
La llegada al poder de “Balen”, como se lo apoda en las calles, marca el inicio de una nueva generación de dirigentes en Nepal, donde la mayoría de políticos tienen una edad avanzada. Ingeniero civil de formación, se dio a conocer en la escena hip-hop underground nepalí denunciando la corrupción de las élites y las desigualdades.
Su popularidad se extendió en todo el país en 2022, cuando, para sorpresa general, fue elegido alcalde de la capital. Durante su campaña, se presentó como portavoz de las demandas de la Generación Z y prometió poner fin a la corrupción y al desempleo.
Luego de permanecer en silencio desde las elecciones, Shah reapareció el jueves por la noche en las redes sociales con un video en el que, a través de una canción, hizo un llamado a la unidad del país. “Nepaleses unidos, la historia está en marcha”, rapea acompañado de imágenes de su campaña electoral.
Fuente: AFP.
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Aumentan a 6.150 los desaparecidos por el colapso de un glaciar en Nepal
La autoridad de gestión de desastres de Nepal informó el miércoles que subió a 6.150 el número de personas desaparecidas, en una importante revisión al alza del balance de víctimas por el deslave del 26 de agosto. El nuevo balance sumó casi mil desaparecidos a la cifra reportada el martes de 5.179. “Hemos estado recopilando información sobre las personas desaparecidas desde las oficinas de distrito y hemos revisado los datos tras la verificación”, declaró a la AFP la portavoz de la autoridad de desastres, Shanti Mahat.
El número de cuerpos recuperados asciende a 1.403, de los cuales 105 han sido identificados, según la agencia de desastres. Al otro lado de la frontera, en China, el saldo es de 43 muertos y 519 desaparecidos, según los medios estatales. El balance de muertos de ambos países durante el colapso de un glaciar en la montaña en la frontera entre Nepal y China, se sitúa ahora en 1.446 personas muertas y al menos 6.669 desaparecidas.
Entre los desaparecidos hay varios cientos de extranjeros, incluidos turistas y peregrinos. La magnitud misma de la inundación fue algo que los testigos jamás habían visto, y el gobierno nepalí señaló directamente el grave impacto del aumento de las temperaturas globales sobre las montañas del Himalaya. Nepal, un país mayoritariamente rural de 30 millones de habitantes, aporta solo una fracción de las emisiones globales de gases de efecto invernadero en comparación con las naciones industrializadas.
El primer ministro Balendra Shah realizará su primer viaje al extranjero como jefe de gobierno para dirigirse la próxima semana a la Asamblea General de la ONU sobre esta cuestión urgente. Nepal estima que la factura de reconstrucción tras las mortales inundaciones ascenderá a 4.780 millones de dólares.
Inestabilidad geológica agravada
El mortífero deslave del mes pasado en la frontera entre Nepal y China fue el resultado de una combinación de factores climáticos y geológicos agravados por el calentamiento global, mostró un estudio científico publicado este jueves. Tal como se sugirió desde las primeras observaciones, el derrumbe de un bloque de hielo y rocas del monte Langtang Lirung ocurrido el 26 de agosto formó una enorme corriente de agua y escombros que se precipitó por los valles, arrasando con todo a su paso.
El estudio de World Weather Attribution explica que la catástrofe no es el resultado de un episodio meteorológico extremo, sino de una “combinación de factores” determinados, en particular, por el aumento de las temperaturas, el derretimiento de los glaciares y la inestabilidad geológica.
La región ha sufrido “cambios fundamentales e irreversibles”, destacó uno de sus autores, el hidrólogo Walter Immerzeel, de la neerlandesa Universidad de Utrecht, y agregó que el retroceso de los glaciares y del permafrost —la capa del suelo que permanece congelada— comprometió la estabilidad de la montaña.
“Concluimos que esta ladera era geológicamente vulnerable, tal vez en parte debido al terremoto de 2015, y que esta fragilidad se vio amplificada por el retroceso del glaciar y del permafrost”, destacó Immerzeel ante la prensa, haciendo una referencia al sismo de magnitud 7,8 que ese año sacudió el país.
El estudio confirmó que los meses de julio y agosto de 2026 fueron los más calurosos jamás registrados en la región y que las fuertes nevadas de finales de 2025 habían aumentado allí el volumen de agua de deshielo.
“No hay duda de que el cambio climático es uno de los factores clave” del desastre, explicó Friederike Otto, climatóloga del Imperial College de Londres.
“La catástrofe del (río) Bhote Koshi es una advertencia contundente de los riesgos crecientes que el rápido calentamiento del Himalaya representa para las poblaciones”, insistió otro autor del estudio, Manjeet Dhakal, de Climate Analytics South Asia.
En Nepal, la avalancha dejó más de 1.400 muertos y 6.150 personas siguen desaparecidas. En China, el balance es de 43 fallecidos y 519 personas no localizadas, según los medios estatales. El gobierno nepalí ha estimado en 4.780 millones de dólares el costo de la reconstrucción.
Fuente: AFP.
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Alud en Nepal: obrero sobrevivió diez días en la oscuridad de un túnel inundado
Durante diez días, el trabajador nepalí del sector hidroeléctrico Sanjay Sah sobrevivió en la oscuridad dentro de un túnel inundado, bebiendo agua lodosa y perdiendo toda noción del tiempo mientras rezaba desesperadamente para ser rescatado. Cuando un equipo de respuesta a emergencias logró sacarlo con vida el 4 de septiembre, su primera pregunta reflejó hasta qué punto la experiencia lo había desorientado.
“Cuando me rescataron, lo primero que pregunté fue cuántos días habían pasado”, contó Sah, de 30 años, en una entrevista con AFP mientras regresaba este domingo a su casa, en el distrito de Saptari. “Me dijeron que habían pasado diez días. Yo pensaba que habían sido apenas unos pocos días”, dijo.
Sah es uno de los cientos de trabajadores de proyectos hidroeléctricos afectados por el catastrófico deslave del 26 de agosto, desencadenada por el colapso de un glaciar en la frontera entre China y Nepal. Su extraordinaria supervivencia fue un raro rayo de esperanza tras una catástrofe que dejó al menos 1.429 muertos y más de 5.640 desaparecidos, la mayoría de ellos en Nepal.
Luchando por contener las lágrimas mientras familiares y amigos lo recibían con guirnaldas y un pastel, Sah recordó la velocidad con la que se produjo el desastre. “Estaba de servicio cuando, de repente, nos golpeó una inundación inimaginable, con olas similares a las de un tsunami y de varios metros de altura”, relató.
Según explicó, los trabajadores habían recibido advertencias de que se aproximaba una crecida, pero no tuvieron tiempo suficiente para escapar.
“Nos informaron de que debíamos estar alerta porque se acercaba una gran inundación. En la medida de lo posible intentamos mantenernos atentos y evacuar a nuestros compañeros”, relató.
“Pero el agua no nos dio mucho tiempo. Apagamos todo e intentamos rescatar y evacuar a nuestros compañeros”, dijo. Sin embargo, en cuestión de minutos el túnel quedó engullido por las aguas embravecidas. El gobierno atribuyó la tragedia, al menos en parte, a los graves efectos del aumento de las temperaturas globales sobre las montañas del Himalaya nepalí.
“Energía divina”
Separado de sus compañeros, Sah quedó atrapado sin saber si alguien lograría llegar hasta él. Su fe hinduista le ayudó a sobrellevar los días de oscuridad y aislamiento. “Sobreviví gracias a mi profunda fe y confianza”, afirmó. “Recitaba el Maha Mantra y la energía divina que recibía gracias a ello me permitió no sentir miedo ni caer en la desesperación”, agregó.
“Eso me permitió resistir”, aseguró. Sin acceso a agua potable, sobrevivió con lo que tenía a su alcance. “Había agua, pero estaba llena de barro. Solo tenía eso”, recordó. La oscuridad y el aislamiento podrían haberlo abrumado, pero Sah no estaba completamente solo. Otro trabajador atrapado, Kabir Maharjan, de 45 años, había sobrevivido cerca de él.
“Estábamos separados, pero podíamos hablar entre nosotros”, y poder escuchar otra voz humana fue un salvavidas para Sah. Finalmente, tras días de excavaciones y complejas labores de rescate, los equipos de búsqueda lograron abrirse paso hasta los dos hombres y sacarlos con vida.
La esposa de Sah, Lakshmi Kumari Sah, aseguró que nunca perdió la esperanza de volver a verlo. “Dios nos ayudó. Nunca dejamos de tener esperanza”, declaró mientras sostenía a su hija en brazos. Sah, que pasó varios días recuperándose en un hospital de Katmandú, admite que experimenta sentimientos encontrados. “Estoy feliz, pero también triste”, dijo. “Tuve una segunda oportunidad de vida, pude sobrevivir. Pero muchos de nuestros compañeros estaban allí”.
Un trabajador chino fue rescatado el 5 de septiembre, un día después que Sah, pero desde entonces no se han detectado nuevas señales de vida. “Espero que el gobierno continúe con las operaciones de búsqueda y rescate. Es posible que todavía haya alguien con vida”, afirmó. “O que al menos puedan encontrar los cuerpos de los compañeros que fallecieron y entregarlos a sus familias”.
Fuente: AFP.
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Golpe de calor en glaciar de Nepal habría desencadenado el catastrófico deslave
La sección de la montaña cuyo derrumbe desencadenó inundaciones mortales en Nepal y China el 26 de agosto experimentó un calor sin precedentes para esa época del año, mostraron datos meteorológicos analizados por un investigador. Las temperaturas promedio en el glaciar de la montaña, a una altitud de 5.200 metros, se estimaron en alrededor de cinco grados Celsius entre el 21 y el 26 de agosto. Se trata de una temperatura excepcionalmente alta.
No habían superado los cuatro grados Celsius en el mismo periodo durante más de 55 años de registros. Sin embargo, no se ha establecido ningún vínculo directo con el derrumbe hasta ahora. Esta serie de temperaturas muy localizadas fue reconstruida por Robert Rohde, científico jefe de la organización independiente Berkeley Earth, con sede en California.
En el lugar del derrumbe, la temperatura promedio registrada durante ese periodo de seis días ha aumentado alrededor de 1,8.ºC desde mediados del siglo XX. Sin el calor adicional aportado por el cambio climático, un patrón de temperaturas comparable “probablemente ocurriría solo una vez cada varios miles de años”, calculó Rohde para la AFP.
El derrumbe se produjo durante el cuarto verano más caluroso registrado en la región de Langtang, según el análisis de la AFP a partir de datos del observatorio europeo Copernicus que se remontan a 1970.
“Punto de inflexión”
“Estas condiciones de calor también pueden explicar el deshielo del permafrost y el derrumbe combinado de ladera y glaciar”, dijo la climatóloga francesa Valérie Masson-Delmotte.
El permafrost es una capa del suelo permanentemente congelada en las regiones polares. Actúa como un cemento de hielo que mantiene unidas las paredes rocosas. Su degradación las vuelve más inestables.
Imágenes de satélite también mostraron un deshielo significativo de la nieve en los días previos al desastre. Esto proporcionó “una fuente considerable de agua líquida que puede infiltrarse en las fracturas de la montaña y facilitar los deslizamientos de tierra”, indicó Etienne Berthier, glaciólogo de la agencia francesa de investigación CNRS.
Los expertos, no obstante, se muestran prudentes sobre el papel exacto que desempeñó la ola de calor.
“No es tan simple como ‘alta temperatura equivale a derrumbe’”, explicó a la AFP Kristen Cook, geomorfóloga de la Universidad Grenoble Alpes, en Francia.
“Si la temperatura actuó como desencadenante, parece que tuvo que esperar hasta que la roca estuviera justo en el punto de inflexión del derrumbe”, agregó.
Los investigadores están examinando ahora los pequeños movimientos observados en la montaña en los años previos al derrumbe y su interacción con los cambios de temperatura.
“Demostrar que la roca cercana al plano de fractura estaba significativamente debilitada como resultado del agua de deshielo y/o del deshielo del permafrost” sería una “evidencia clara” del cambio climático, según Rohde, de Berkeley Earth. Su análisis de temperaturas usó datos del modelo climático ERA5 del programa Copernicus y una red de 14 estaciones meteorológicas de gran altitud ubicadas entre nueve y 140 kilómetros del glaciar que colapsó.
Fuente: AFP.
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Alud en Nepal: rescate en túneles supone un desafío “sin precedentes”
Rescatistas que participan en la búsqueda de sobrevivientes en varios túneles tras las mortales inundaciones del norte de Nepal enfrentan dificultades inéditas, advirtió el lunes el experto australiano Arnold Dix. La catástrofe por el colapso de un glaciar el 26 de agosto en la frontera entre China y Nepal mató al menos 1.385 personas y más de 5.500 están desaparecidas en ambos países.
Cientos de trabajadores de plantas hidroeléctricas están desaparecidos. “Enfrentamos algo que yo nunca había visto”, afirmó en redes sociales Dix, presidente de la Asociación Internacional de Túneles y Espacios Subterráneos. “No es un rescate, sino múltiples potenciales rescates que se desarrollan al mismo tiempo en lugares diferentes, cada uno con sus propios peligros e incertidumbres y vidas que quizás aún puedan ser salvadas”, expresó.
Nepal tiene previsto celebrar el lunes un día nacional de duelo acorde con los rituales hindúes. Las tareas de rescate continúan “con el mismo impulso que teníamos el primer día”, afirmó a la AFP Raja Ram Basnet, portavoz del ejército de Nepal. “Nuestro foco está en la búsqueda y rescate en tres niveles, en el suelo, por aire y en los túneles. Nos estamos asegurando de que nadie quede atrás”, sostuvo.
El rescate de tres trabajadores del interior de los túneles -dos nepalíes el viernes y un chino el sábado- alentaron las esperanzas de hallar más sobrevivientes. Expertos extranjeros, algunos de China, India y Corea del Sur, apoyan a los equipos nepalíes en el recate. “Se nos evalúa no solo por las vidas que salvamos, sino por las vidas que nos negamos a abandonar”, sostuvo Dix, quien asesoró a India en la búsqueda de 41 hombres atrapados durante 17 días en el colapso de un túnel en 2023 en el estado de Uttarakhand.
Día de duelo
Nepal celebra este lunes un día de duelo nacional en memoria de las víctimas del alud del 26 de agosto, mientras crece la impaciencia de las familias de los miles de desaparecidos. Por orden del gobierno, las banderas ondean a media asta en todos los edificios públicos “en honor a todos aquellos que perdieron la vida en la inundación devastadora y sin precedentes”. La catástrofe se ha cobrado al menos 1.398 muertos y más de 5.500 desaparecidos en la frontera entre Nepal y China, según los saldos provisionales publicados el lunes.
Entre los desaparecidos figuran muchos turistas y peregrinos extranjeros, así como cientos de trabajadores que se encontraban en las represas arrasadas por el alud. Tres personas (dos trabajadores nepalíes y uno chino) fueron rescatadas el viernes y el sábado. Además, los socorristas lograron extraer con vida este fin de semana a una sexagenaria atrapada entre los escombros de su casa. Por decimotercer día consecutivo, los equipos de rescate peinan los túneles en busca de más supervivientes “con la misma intensidad que el primero”, aseguró el ejército.
“Centramos nuestros esfuerzos en tres niveles: en la superficie, desde el aire y en los túneles”, precisó a la AFP un portavoz, Raja Ram Basnet. Pero varias familias de los desaparecidos están frustradas. “Dicen que buscan, pero ¿con qué resultados? Queremos resultados”, declaró Reena Amatya Shrestha, que no tiene noticias de su hermano, el geólogo Sumesh Amatya, que trabajaba en las obras de la represa de Trishuli-3, en la frontera con China. “Todavía tenemos mucha esperanza”, aseguró Shrestha a la AFP.
Decenas de familiares de estos trabajadores desaparecidos se reunieron el lunes en una plaza de la capital, Katmandú, para expresar su frustración con una pancarta en la que se leía: “¿Cuánto tiempo vamos a esperar en casa y llorando?”. Los equipos de rescate se enfrentan a dificultades sin precedentes, subrayó el lunes Arnold Dix, un especialista australiano que participa en las operaciones. “No se trata de una única operación de rescate, sino potencialmente de varias que transcurren al mismo tiempo, en distintos lugares, cada una con sus propios peligros”, explicó. Provocado por el desprendimiento de un glaciar y de parte de una montaña, el alud arrasó todo a su paso: carreteras, puentes, viviendas, infraestructuras...
Fuente: AFP.