Los precios del petróleo bajaron más de un 1 % este viernes, en la misma senda de las bolsas asiáticas, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, ampliara el plazo para que Irán reabra el estratégico estrecho de Ormuz y no atacar sus centrales energéticas. Los operadores no se inmutaron ante la noticia tras una serie de mensajes contradictorios procedentes de la Casa Blanca sobre negociaciones entre las partes, que ha aumentado los temores a que la guerra en Oriente Medio se prolongue mucho más de lo que se pensaba inicialmente.

El crudo Brent, referencia del mercado mundial, bajaba en las operaciones matinales asiáticas un 1,8 % hasta los 106,12 dólares el barril. El West Texas Intermediate (WTI), referente para el mercado estadounidense, perdía un 1,5 % a 93,07 dólares. El Brent ha subido casi un 50 % desde que comenzó la guerra, mientras que el WTI ha avanzado un 40 %.

Las acciones también enfrentaban dificultades en Asia tras las fuertes pérdidas de la víspera en Wall Street. Tokio y Hong Kong registraban bajadas leves este viernes, mientras Shanghái se mantenía plana. En medio de la incertidumbre por la situación en Oriente Medio, varios países asiáticos, altamente dependientes del crudo que pasa por esa región en conflicto, han tomado medidas para atajar una crisis energética.

El gobierno de Japón planea levantar temporalmente las restricciones a las centrales eléctricas de carbón, confirmó este viernes un funcionario a la AFP.

En Vietnam, las autoridades suspendieron provisionalmente un impuesto ambiental sobre el combustible para reducir en un 25 % los precios de la gasolina, que se han disparado, según el Ministerio de Comercio.

El estrecho de Ormuz

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pospuso diez días su ultimátum de ataques contra las instalaciones energéticas de Irán al destacar un avance en las conversaciones para poner fin a la guerra, aunque Teherán fue ampliamente bombardeada este viernes por Israel.

A medida que el conflicto que ha sacudido los mercados energéticos no da tregua, el jefe de diplomacia estadounidense, Marco Rubio, llegó a Francia también este viernes, constató la AFP, para el segundo día de una reunión del G7 en la que se espera que presione a sus homólogos para que ayuden a la reapertura del estrecho de Ormuz.

Fue precisamente para forzar el acceso a esa vía clave para el comercio mundial de hidrocarburos que Trump amenazó con destruir las centrales eléctricas de Irán.

Pero “a petición del gobierno iraní”, pospuso su ultimátum “hasta el lunes 6 de abril de 2026, a las 20H00 (hora de Washington, 00H00 del martes 7)”, anunció el mandatario en su plataforma Truth Social.

Este nuevo aplazamiento aporta un poco de calma a los precios del petróleo, que bajaban ligeramente este viernes. El barril de Brent del mar del Norte, la referencia internacional, rondaba los 107 dólares, aunque sigue un 40 % más caro que antes del conflicto.

Trump también destacó que Irán, como regalo y muestra del avance de los contactos bilaterales, dejó pasar “diez buques” por Ormuz.

Desde hace varios días, el presidente estadounidense oscila entre amenazas de golpear más fuerte a Irán y garantías de que el conflicto terminará pronto.

“Las conversaciones continúan y, pese a las declaraciones erróneas de los Medios de Noticias Falsas y de otros, van muy bien”, agregó en su red social, al añadir que Irán está más dispuesto que él a negociar para poner fin al conflicto.

Teherán, por su parte, se niega a utilizar en este momento el término “conversaciones”, pero, según una fuente anónima citada el jueves por la agencia de noticias Tasnim, ya transmitió “oficialmente” y “a través de intermediarios” una respuesta al plan de 15 puntos que Washington propuso para terminar los enfrentamientos.

Fijó condiciones para el cese de las hostilidades y ahora espera “una respuesta de la otra parte”.

Mientras tanto, la Guardia Revolucionaria, el ejército ideológico de la república islámica, afirmó haber atacado el viernes con misiles y drones objetivos militares y energéticos en Israel y en los países del Golfo, donde se encuentran bases militares estadounidenses.

Ataques en el corazón de Teherán

El sábado se cumplirá un mes de la guerra, desencadenada por la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero y que desde entonces se ha extendido a todo Oriente Medio, lo que ha alimentado los temores por la economía mundial y el suministro de petróleo y gas.

Si bien Washington parece buscar una salida diplomática a la guerra, Israel mostró su determinación de intensificar su campaña militar con nuevos ataques este viernes contra la capital de Irán y los suburbios del sur de Beirut.

El ejército israelí afirmó haber llevado a cabo nuevamente “ataques a gran escala” contra infraestructuras no especificadas en Teherán.

También se escucharon explosiones y se vio humo en el sur de la capital libanesa, Beirut, considerada por Israel como un bastión del grupo islamista proiraní Hezbolá.

Líbano se vio arrastrado al conflicto el 2 de marzo luego de que ese grupo islamista proiraní lanzara misiles contra Israel en represalia por la muerte del líder supremo iraní Ali Jamenei durante el primer día del conflicto.

Más de 1.100 personas han muerto y un millón han sido desplazadas, según las autoridades libanesas.

Israel sigue sin pronunciarse hasta la fecha sobre las conversaciones de paz que Washington dice mantener con Irán, con la mediación de Pakistán.

Mientras tanto, la táctica del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de combatir tanto en Irán como en Líbano ya no cuenta abiertamente con el consenso. El líder de la oposición israelí, Yair Lapid, criticó unos combates “sin estrategia, sin los medios necesarios y con muy pocos soldados”. El portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, Effie Defrin, reconoció de hecho el jueves por la noche que el ejército israelí necesitaba “fuerzas adicionales”.

Fuente: AFP.

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