La izquierda conservó ayer domingo París y Marsella en unos reñidos comicios municipales, que vieron como la extrema derecha y la izquierda radical se imponían en ciudades medias un año antes de la elección presidencial de 2027. Aunque los comicios municipales suelen seguir lógicas locales, el escrutinio permite medir el peso de los partidos antes de la presidencial de 2027, a la que ya no puede presentarse el presidente centroderechista, Emmanuel Macron.
La campaña estuvo marcada por una fuerte tensión entre los partidos, cuando Francia vive una profunda crisis política desde las legislativas anticipadas de 2024 que dejaron tres bloques sin mayorías: izquierda, centroderecha y ultraderecha. Con Marine Le Pen inhabilitada, el eurodiputado ultraderechista Jordan Bardella lidera según los sondeos la carrera por suceder a Macron. Las uniones en los otros dos bloques se anuncian claves para disputarle el balotaje de 2027 y, en este sentido, las municipales se veían como una prueba para el equilibrio de fuerzas.
“Corazón de la resistencia”
En París, el diputado socialista Emmanuel Grégoire, aliado a ecologistas y comunistas, se impuso ampliamente a la exministra conservadora Rachida Dati, candidata de la alianza macronista y de la derecha y que contaba con el apoyo tácito de la extrema derecha, según las proyecciones.
“A quienes temen los tiempos que vienen, les digo: No tengan miedo (...) París será el corazón de la resistencia de esta unión de derechas”, aseguró el sucesor de Anne Hidalgo y el tercer alcalde socialista consecutivo desde 2001. Grégoire celebró su victoria desplazándose en bicicleta al Ayuntamiento para recibir de manos de Hidalgo la llave de la ciudad. Los 12 años de mandato de la alcaldesa saliente estuvieron marcados por la adaptación de la ciudad al cambio climático.
Esto representa una importante victoria para la izquierda moderada que rechazó aliarse en París con la candidata del partido La Francia Insumisa (LFI, izquierda radical), Sophia Chikirou (8,9 %), tras una campaña marcada por las polémicas con el presunto antisemitismo de su líder Jean-Luc Mélenchon. “La provocación desmesurada” y “las salidas de tono antisemitas” son un “callejón sin salida”, estimó el líder del Partido Socialista, Olivier Faure, que llamó a la izquierda a unirse.
La “esperanza” Philippe
La izquierda también retuvo Marsella en manos del alcalde saliente, Benoît Payan, quien se benefició de la retirada en la segunda vuelta del candidato de LFI para evitar una victoria de la extrema derecha. Los socialistas también conservaron Lille, en alianza con los ecologistas, y arrebataron a estos últimos Estrasburgo, en coalición con el centroderecha. También derrotaron al ex primer ministro centrista François Bayrou en su feudo de Pau.
Uno de los grandes vencedores en el bloque de centroderecha fue el ex primer ministro de Macron, Édouard Philippe, que había fiado su candidatura a la presidencial de 2027 a su reelección como alcalde de El Havre. Ganó. “Los habitantes de El Havre saben que hay razones para tener esperanza cuando todas las personas de buena voluntad se reúnen (...) y apartan a los extremos”, celebró Philippe, que tenía como rivales a un comunista y a un ultraderechista.
“Avance”
La izquierda radical y la extrema derecha avanzaron sin embargo en el panorama municipal de Francia, donde los ecologistas perdieron ciudades que gobernaban desde la “ola verde” de 2020 como Burdeos, Estrasburgo, Besanzón y Poitiers. LFI se hizo sin sorpresas con Roubaix, tras hacerse con Saint-Denis, al norte de París, en la primera vuelta, pero no logró arrebatar a la derecha Toulouse y Limoges, pese a contar el apoyo del resto de la izquierda.
Su coordinador nacional, Manuel Bompard, celebró un “avance” de su formación y una “ola de desalojo”, en su opinión, en la izquierda con la derrota anunciada de varios alcaldes salientes socialistas o ecologistas.
Bardella celebró el “mayor avance de su historia” de su partido ultraderechista con victorias en “decenas” de localidades, aunque fracasó en los objetivos que se había fijado como Marsella, Tolón y Nimes, en la cuenca mediterránea. Su aliado, Éric Ciotti, sí ganó en Niza. La participación se estimó en torno al 57 %. La abstención es la segunda más alta, después de los comicios de 2020, celebrados en plena pandemia.
Fuente: AFP.