El presidente Luiz Inácio Lula da Silva prohibió la entrada a Brasil de un alto diplomático estadounidense que quería reunirse en la cárcel con el exmandatario Jair Bolsonaro, una visita que según Brasilia podía ser considerada una injerencia en un año electoral. “Le prohibí venir a Brasil”, dijo el viernes Lula durante un acto en Rio de Janeiro.

Una fuente diplomática brasileña confirmó a la AFP que la visa de Darren Beattie, consejero para Brasil del Departamento de Estado de la administración de Donald Trump, fue revocada por “omisión de informaciones y mentiras sobre el propósito de la visita”. La corte suprema de Brasil desautorizó el jueves que Beattie visitara la próxima semana a Bolsonaro, quien purga una condena de 27 años de prisión en Brasilia por un intento de golpe de Estado en 2022.

Ayer viernes, el ultraderechista, de 70 años, fue trasladado a un hospital de la capital brasileña e ingresado en terapia intensiva con una bronconeumonía.

Beattie es un alto funcionario del gobierno de Estados Unidos que ha expresado su simpatía por Bolsonaro.

Trump también salió en defensa del exmandatario durante su juicio el año pasado e impuso en represalia aranceles punitivos a Brasil.

Tras meses de tensiones entre ambos países, Trump y Lula hicieron las paces en un encuentro bilateral y se espera que el brasileño visite al estadounidense en las próximas semanas.

“Injerencia indebida”

Brasil celebra elecciones presidenciales en octubre y Bolsonaro, pese a estar preso, sigue siendo una figura central del escenario político.

Lula aspira a un cuarto mandato frente a su hijo mayor, el senador Flávio Bolsonaro.

La cancillería de Brasil alertó el jueves a la corte suprema que “la visita de un funcionario estatal extranjero a un expresidente de la República durante un año electoral podría constituir una injerencia indebida en los asuntos internos del Estado brasileño”.

El juez Alexandre de Moraes acogió ese argumento y revocó una decisión previa suya que habilitaba el encuentro, solicitado por la defensa de Bolsonaro.

Brasil había concedido originalmente la visa al diplomático para que participara en un foro sobre minerales críticos en Sao Paulo. Después, el gobierno consideró que Beattie había mentido al solicitar el permiso de viaje.

Además, Lula dijo que la visa le quedaría revocada “mientras no se libere” la de su ministro de Salud, Alexandre Padilha, al aludir a una prohibición que pesa sobre funcionarios brasileños para entrar a Estados Unidos.

Flávio Bolsonaro criticó que se impidiera la visita. “Tenemos que acabar con esta paranoia de que alguien viene a interferir, a ejercer algún tipo de influencia, no es nada de eso”, dijo a periodistas al salir del hospital tras visitar a su padre.

Además, acusó a las autoridades de “jugar con la vida” del expresidente.

Según la última encuesta del instituto Datafolha, Lula y Flávio Bolsonaro se encuentran en empate técnico en una eventual segunda vuelta.

Grupos criminales en la mira

La polémica en torno a Beattie se da cuando el gobierno brasileño gestiona ante Washington, según la prensa local, que no designe como organizaciones terroristas al Comando Vermelho y al Primeiro Comando da Capital (PCC), las dos mayores facciones criminales del país.

La administración Trump ya ha designado a varios cárteles de la droga en América Latina como organizaciones terroristas y está llevando a cabo ataques contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico.

Interrogado por la AFP, un portavoz del Departamento de Estado en Washington dijo que Estados Unidos considera a ambas organizaciones “amenazas significativas para la seguridad regional debido a su participación en el narcotráfico, la violencia y el crimen transnacional”.

Especificó que Washington no “anticipa posibles designaciones como organizaciones terroristas”, pero que está “comprometido a tomar las medidas apropiadas contra grupos extranjeros que participen en actividades terroristas”. La oposición de derecha en Brasil intentó sin éxito en 2025 aprobar una ley para catalogar como terroristas al Comando Vermelho y el PCC.

Fuente: AFP.

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