Los países del Golfo redujeron su producción petrolera en al menos 10 millones de barriles diarios ante el bloqueo del estrecho de Ormuz por la guerra en Oriente Medio, lo que supone “la mayor perturbación” de suministro de la historia, indicó este jueves la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
"La producción de crudo se ha reducido actualmente en al menos 8 millones de barriles diarios (mb/d), junto a 2 mb/d adicionales" relacionados con productos petroleros (incluidos los condensados), que fueron “paralizados”, detalló la AIE en un informe.
En particular, añadió, se registran “importantes reducciones de la oferta” en Irak, Catar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, todos ellos blanco de las represalias iraníes. Esta situación puede suponer una oportunidad para varios productores latinoamericanos, como Brasil, Venezuela y México, pero con fletes elevados.
“La guerra en Oriente Medio está provocando la mayor perturbación del suministro en toda la historia del mercado mundial del petróleo”, de acuerdo con el reporte de la agencia energética de la OCDE, con sede en París.
Los flujos de crudo y derivados del petróleo que atraviesan el paso de Ormuz, un punto clave para el comercio mundial, eran de unos 20 mb/d antes del conflicto regional en el que Irán ha cerrado de facto el tráfico por el estrecho.
Actualmente, el suministro se ha reducido a la mínima expresión.
En consecuencia, la AIE estima que el suministro mundial de petróleo debería caer en 8 millones de barriles diarios en marzo, ya que las reducciones de producción en Oriente Medio se verán sólo parcialmente compensadas por un aumento de la producción de los países no miembros de la alianza ampliada OPEP+, así como de Kazajistán y Rusia.
El informe también destaca que “las interrupciones en las exportaciones desde el Golfo Pérsico están obligando a las refinerías a diversificar sus fuentes de suministro, y los compradores asiáticos recurren cada vez más a Estados Unidos, África Occidental y América Latina”. Sin embargo, estas rutas comerciales más largas requieren de más buques y tiempo, “lo que amplifica la presión al alza sobre las tarifas de flete” e impacta en los precios.
Fuente: AFP.
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La vida cotidiana en Teherán bajo guerra, sin internet y con bombardeos
Es difícil imaginar cómo transcurre la vida cotidiana en Irán, un país en guerra sometido a una censura estricta y cortes de internet. AFP habló con una habitante de Teherán, de 39 años, crítica de la república islámica, que aceptó compartir sus reflexiones sobre el conflicto desatado tras los bombardeos israeloestadounidenses emprendidos el 28 de febrero. Estos son algunos extractos de su testimonio.
La vida diaria
La situación económica es muy mala. Mi trabajo está completamente parado y estoy viviendo de mis ahorros.
Podemos hacer compras. La única excepción fue el día en que atacaron los depósitos de petróleo. Con la lluvia negra, el ambiente parecía apocalíptico.
En cuanto a la gasolina, el máximo permitido pasó de 30 a 20 litros. Un amigo me contó que en una estación lo habían limitado a cinco litros. El empleado le dijo que, si le daba un soborno, podía llevarse cinco litros más.
La mayoría de cajeros automáticos funcionan.
Los controles
Los militares vaciaron todas sus bases. Lo único que pueden hacer para mostrar que siguen presentes es instalar puestos de control en todas partes. En ninguno de los que yo pasé me detuvieron, pero he oído que a la gente le revisan el teléfono y escriben “guía”, “Jamenei” o incluso “Mush Alí” (Alí el ratón, el sobrenombre de Alí Jamenei) en la barra de búsqueda, para ver qué han consultado.
Ellos (los partidarios de las autoridades) salen a las calles con banderas y pancartas, gritando “Alá es el más grande” alrededor de las diez de la noche. Como mucho, son unas cincuenta coches dando vueltas.
La noche en la que se anunció la muerte de (Alí) Jamenei (el líder supremo), con mis vecinos subimos al techo. Todo el mundo gritaba y celebraba. Pero rápidamente llegaron al barrio en sus motos y comenzaron a disparar al aire. Disparaban a las ventanas al azar.
Los bombardeos
Ellos (los estadounidenses y los israelíes) están haciendo un muy buen trabajo a la hora de apuntar a sus objetivos. Cuando atacan un edificio, los de al lado quedan intactos. Pero la destrucción es enorme cuando las bombas golpean en profundidad.
Entre las personas que conozco que se han visto afectadas está la madre de un amigo, cuya casa está frente a una comisaría. Las ventanas de parte de la fachada volaron por la explosión. Mi amigo le rogó que se fuera, pero ella no quería. Al final fue a buscarla y se la llevó al norte.
La casa de una amiga de mi madre está cerca de un edificio de los servicios de inteligencia, que fue golpeado con mucha fuerza. Ella estaba en la cocina cuando ocurrió y la onda expansiva la lanzó de rodillas. Es una locura quedarse en lugares así.
El ánimo
No sé cómo reaccionaremos mentalmente y emocionalmente si esta vez no se llega a nada. No entiendo a la gente que dice “no a la guerra”, porque fuimos nosotros quienes estuvimos en las calles manifestando y vimos que ellos (los partidarios del poder) no se irían pasara lo que pasara.
No hay ninguna otra solución para hacerlos caer que una intervención extranjera.
“¡No al alto el fuego!”, “¡Guerra, guerra hasta la victoria!”... son algunos de los eslóganes que nos repetimos entre nosotros.
No me importaría morir si eso significara que ellos (los dirigentes de la república islámica) desaparecieran.
Si no se van, la gente va a matarse entre sí. Tendremos una guerra civil.
El sueño
Duermo bien, con la mente en paz. Donde yo estoy no se escucha gran cosa. La noche en la que bombardearon una calle cerca de mi casa pensé que alguien derrumbaba la puerta de entrada de mi edificio. Teherán es una ciudad grande y las experiencias frente a los bombardeos varían mucho en función del barrio.
Fuente: AFP.
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Israel atacó una instalación del programa nuclear iraní
El ejército israelí dijo este jueves haber golpeado una instalación en Irán donde, según afirma, se estaban desarrollando armas nucleares. “La fuerza aérea israelí, actuando con inteligencia precisa de las fuerzas armadas, golpeó otra instalación del programa nuclear iraní”, indicó el ejército, y agregó que “el complejo de Taleqan estaba siendo usado por el régimen para avanzar en capacidades críticas de cara al desarrollo de armas nucleares”.
El complejo de Taleqan se refiere aparentemente a una instalación en Parchin, al sureste de Teherán. Según el centro de reflexión norteamericano Institute for Science and International Security (ISIS), que ha estado siguiendo el programa nuclear iraní, la república islámica llevó allí a cabo actividades militares encubiertas recientemente.
“Las fuerzas armadas de Israel identificaron recientemente que el régimen tomó medidas para rehabilitar el complejo después de que fuera atacado en octubre de 2024”, afirmó el ejército. A principios de este mes, el ejército israelí anunció que había atacado una instalación nuclear subterránea en Irán donde, según afirmó, los científicos desarrollaban “en secreto” un componente clave para armas nucleares.
“Los servicios de inteligencia de las fuerzas armadas israelíes continuaron siguiendo las actividades de los científicos y localizaron su nueva ubicación en este emplazamiento, lo que permitió llevar a cabo un ataque preciso”, afirmó el ejército en ese momento, mostrando un mapa en el que se veía la instalación situada en las afueras este de Teherán.
Israel, potencia atómica oficiosa, y las potencias occidentales llevan mucho tiempo acusando a Irán de buscar armas nucleares, una acusación que la República Islámica ha negado sistemáticamente.
El 28 de febrero, Israel y Estados Unidos lanzaron un ataque conjunto contra Irán para eliminar lo que el Estado hebreo describió como “la amenaza existencial” que supone el programa nuclear y de misiles balísticos de la República Islámica.
Las autoridades israelíes afirman que Teherán intensificó sus esfuerzos para adquirir un arma atómica desde el final de la guerra de 12 días en junio de 2025, que fue iniciada por Israel e incluyó bombardeos estadounidenses contra tres instalaciones nucleares, entre ellas una planta de enriquecimiento.
Escoltar buques en Ormuz
Las fuerzas armadas estadounidenses “no están listas” en este momento para escoltar petroleros a través del estratégico estrecho de Ormuz porque todos sus recursos están movilizados en atacar a Irán, afirmó el jueves el Secretario de Energía. “Ocurrirá relativamente pronto, pero no puede ocurrir ahora. Simplemente no estamos listos”, dijo Chris Wright al canal CNBC. “En este momento, todos nuestros recursos militares están enfocados en destruir las capacidades ofensivas de Irán y la industria manufacturera que abastece esas capacidades ofensivas”.
Wright añadió que es “bastante probable” que esas operaciones de escolta tengan lugar hacia fines de este mes. Desde que inició las hostilidades contra Irán, el presidente Donald Trump ha intentado calmar los mercados y ha sugerido escoltas de la Marina estadounidense para los petroleros y facilidades de reaseguro para las compañías navieras, pero hasta ahora no se ha llevado a cabo ninguna escolta.
Irán ha lanzado una nueva oleada de ataques contra objetivos energéticos del Golfo, mientras que la Agencia Internacional de la Energía afirmó que la guerra “está provocando la mayor interrupción de suministro en la historia del mercado petrolero mundial”.
Los ataques estadounidenses e israelíes contra objetivos iraníes —incluida infraestructura energética— también han alterado el suministro.
Los países miembros de la AIE han acordado liberar 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas, su mayor salida hasta la fecha.
Estados Unidos liberará 172 millones de barriles, dijo Wright.
Sin embargo, la medida no logró disipar los temores sobre el estrangulamiento de los suministros de energía, con el estrecho de Ormuz —por donde pasa una quinta parte del crudo mundial— prácticamente cerrado. Wright dijo que tiene previsto mantener reuniones en el Pentágono para analizar la posible escolta de petroleros en el Golfo por parte de la Marina estadounidense.
Multitudinario funeral
Miles de personas en Teherán desafiaron este miércoles los continuos bombardeos para celebrar una ceremonia fúnebre por los altos cargos fallecidos en ataques estadounidenses e israelíes, la mayor concentración pública en la capital desde el inicio de la guerra. En la capital iraní, en gran parte desierta, miles de personas se congregaron en la plaza de Enghelab (Revolución en persa), un contraste con las avenidas vacías de las zonas circundantes.
La ceremonia se celebró con fuertes medidas de seguridad y protegida por las fuerzas especiales, armadas y con pasamontañas.
Un oficial vestía un pañuelo negro con la imagen del difunto líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, muerto el primer día de la guerra, el 28 de febrero, en un ataque estadounidense-israelí, tras 36 años en el poder.
También murieron en ataques simultáneos el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Abdolrahim Musavi, el jefe de la Guardia Revolucionaria, Mohammad Pakpur, el ministro de Defensa, Aziz Nasiraadeh, y el influyente asesor de seguridad Alí Shamjani.
Los camiones que transportaban los féretros de los altos cargos y su séquito formaron una procesión por el centro de Teherán.
Un periodista de AFP vio un pequeño féretro con la fotografía de una víctima, un bebé de dos meses, junto a la bandera iraní.
Entre la muchedumbre había mujeres vestidas con chadores negros, banderas y flores. También había adolescentes con fotografías de Alí Jamenei y de su hijo y sucesor, Mojtaba Jamenei, que resultó herido en el mismo ataque en el que murieron su padre, su esposa y su madre.
El nuevo líder supremo, de 56 años, aún no ha hecho ninguna aparición pública desde que fue elegido este fin de semana. Irán atacó este miércoles varios navíos en el estrecho de Ormuz, clave para el transporte de petróleo, y aseguró que está preparado para una guerra larga que “destruirá” la economía mundial.
Fuente: AFP.
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Guerra de desgaste: Irán ataca infraestructuras petroleras en el Golfo
Irán lanzó este jueves una nueva oleada de ataques contra las infraestructuras petroleras de los países del Golfo, lo que provocó una nueva subida de los precios del crudo a pesar de la histórica liberación de reservas estratégicas anunciada la víspera. Esta guerra, que comenzó el 28 de febrero con los bombardeos estadounidenses e israelíes contra Irán, ha adquirido una dimensión regional y amenaza el suministro mundial de petróleo, ya que el tráfico se ha paralizado en el estratégico estrecho de Ormuz.
El barril de Brent del mar del Norte volvió a superar los 100 dólares este jueves por la mañana, a pesar de la intervención sin precedentes de las grandes potencias en el mercado. Los 32 países miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), entre ellos Estados Unidos, decidieron el miércoles liberar una cantidad récord de 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas para calmar las preocupaciones sobre el suministro.
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, precisó que 172 millones de barriles se pondrán en circulación “a partir de la próxima semana”. Pero, en el decimotercer día del conflicto, los daños en las infraestructuras petroleras se extienden. Baréin denunció un ataque iraní contra depósitos de hidrocarburos y pidió a los habitantes que permanecieran en sus casas debido al humo provocado por las llamas desatadas.
En Omán, los almacenes de combustible del puerto de Salalah también ardieron la víspera tras un ataque con drones, según un video publicado por la AFP, mientras que Arabia Saudita informó de un nuevo ataque con drones contra el yacimiento petrolífero de Shaybah, en el este del país.
Bolas de fuego
Un ataque perpetrado este jueves contra dos petroleros en el Golfo, frente a las costas de Irak, cuyo origen aún se desconoce, causó al menos un muerto, mientras que los equipos de rescate buscan a varios desaparecidos, según la autoridad portuaria. La televisión estatal iraquí difundió imágenes de un barco en el mar del que se elevaban impresionantes bolas de fuego y columnas de humo.
Un buque portacontenedores también fue alcanzado el jueves por un “proyectil desconocido” frente a las costas de Emiratos Árabes Unidos, lo que provocó un “pequeño incendio” a bordo, según la agencia marítima británica (UKMTO), después de que al menos tres barcos fueran atacados el día anterior.
El presidente estadounidense, Donald Trump, había prometido que pronto reinaría una “gran seguridad” en la región, un cuello de botella por el que suele pasar una quinta parte de la producción mundial de petróleo y gas natural licuado (GNL). También aseguró que “28 buques minadores” iraníes habían sido atacados, ya que uno de los principales temores de la comunidad internacional es que se instalen explosivos submarinos en el paso de Ormuz.
Señales contradictorias
Irán está “cerca de la derrota”, afirmó el presidente estadounidense el miércoles por la noche, al término de una jornada de señales contradictorias sobre sus intenciones. Repitió que la guerra terminaría “pronto”, consideró que “prácticamente no quedaba nada por atacar” en Irán y que la “excursión” militar estadounidense estaba “muy adelantada” con respecto al calendario previsto.
El diario The New York Times ha reportado, basándose en fuentes legislativas, que la primera semana de guerra le costó a Estados Unidos más de 11.000 millones de dólares. La duración de las confrontaciones parece, sin embargo, incierta. Israel, que secunda a Washington en este conflicto, no se ha fijado “ningún límite de tiempo” y asegura que aún dispone de una “amplia reserva de objetivos”.
Por su parte, los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de Irán, se dicen dispuestos a una larga campaña para obligar a Estados Unidos a retirarse mediante el bombardeo de intereses occidentales en la región. Ali Fadavi, representante de esa fuerza de élite, ha amenazado con una “guerra de desgaste” capaz de “destruir toda la economía estadounidense” y “mundial”.
El ejército iraní declaró el miércoles que quiere atacar “los centros económicos y los bancos” del Golfo, mientras que la agencia iraní Tasnim citó a las tecnológicas estadounidenses como “futuros objetivos” de Teherán, entre los que se encuentran Amazon, Google, Microsoft, IBM, Oracle y Nvidia. El gigante bancario estadounidense Citi y las consultoras británicas Deloitte y PwC evacuaron o cerraron el miércoles sus oficinas en Dubái tras recibir amenazas.
Ataques conjuntos
En otro de los frentes, Israel continúa sus ataques en Líbano contra el movimiento proiraní Hezbolá. Según periodistas de AFP, el miércoles por la noche se produjeron fuertes bombardeos en el sur de Beirut. Las autoridades libanesas, que han registrado más de 800.000 desplazados, informaron el jueves por la mañana de al menos siete muertos más en la capital.
El ejército israelí también lanzó una nueva oleada de ataques “a gran escala” sobre Teherán después de que la república islámica indicara que había llevado a cabo una operación “conjunta” con Hezbolá contra unos cincuenta objetivos en su territorio, descrita como “un fuego continuo durante cinco horas” de misiles y drones.
Hezbolá afirma haber lanzado proyectiles contra una base de inteligencia militar israelí. En Teherán, la vida sigue su curso a pesar de los bombardeos. “Hemos puesto nuestra fe en Dios. Por ahora, hay comida en las tiendas”, confió Mahvash, un habitante de 70 años. El nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, designado el domingo para suceder a su padre tras ser asesinado el primer día de la guerra, aún no aparece en público.
Fuente: AFP.
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Irán apostaría por la suba del petróleo como estrategia para desgastar a EE. UU.
Acogotado militarmente por Estados Unidos, Irán ha respondido atacando a las monarquías del Golfo y obstruyendo el estrecho de Ormuz. Según los expertos, lo que parece una reacción desordenada es en realidad una estrategia conocida: resistir y desgastar a un adversario más fuerte. ¿Por qué Irán está atacando a países que podrían haber sido aliados o, al menos, mantenerse neutrales?
Los proyectiles lanzados al Golfo, Azerbaiyán y Turquía, ¿forman parte de un plan calculado, o son ordenados por mandos de segundo rango que se quedaron sin instrucciones tras los ataques que diezmaron a sus líderes? "La estrategia de Irán consiste en presionar a Washington provocando la ira de los países del Golfo y generando un aumento de los precios del petróleo, del gas y de otras materias primas", explica Burcu Özçelik, experta en seguridad del centro británico RUSI.
Aunque la cúpula iraní quedó profundamente golpeada por los ataques que mataron al líder supremo, Alí Jamenei - ahora reemplazado por su hijo Mojtaba - y a otras figuras de alto rango, el sistema se mantiene en pie. “Irán se preparaba para esta eventualidad desde hace tiempo”, afirma Özçelik. Y la república islámica se está preparando para una lucha total, en la que se juega su supervivencia, frente a un Estados Unidos que tiene mucho menos en juego.
Puerta de salida
Irán tiene pocas posibilidades de derrotar al ejército estadounidense, pero sí puede aspirar a resistir una campaña militar que, por ahora, es estrictamente aérea. “Teherán busca encarecer el costo del conflicto hasta que Washington empiece a buscar una puerta de salida”, resume Ali Vaez, experto en Irán del International Crisis Group.
Es una táctica tomada directamente del manual de la guerra asimétrica. En un célebre artículo de 1975, el investigador Andrew Mack analizaba las razones que explicaban la derrota estadounidense en Vietnam. En el texto, Mack subrayó el interés de los beligerantes más débiles en apostar por “el debilitamiento progresivo de la capacidad política de sus adversarios para continuar la guerra”.
Como los iraníes “no tienen reservas ilimitadas de misiles y drones, vemos que intentan utilizar sus municiones de forma parsimoniosa, para que el conflicto se prolongue lo suficiente y para que Trump en algún momento diga: “Hasta aquí’”, explica Agnès Levallois, presidenta del Instituto de Investigación y Estudios Mediterráneo Medio Oriente (iReMMo).
“Cuanto más se prolonga el conflicto, más siente Teherán que el equilibrio estratégico - psicológico y político - se modifica a su favor”, estima Danny Citrinowicz, del instituto israelí INSS. Y el abanico de tácticas iraníes es aún más amplio.
“Consciente de su incapacidad para ganar una guerra convencional contra Estados Unidos, Teherán recurre a tácticas irregulares para prolongar el conflicto, principalmente mediante coerción económica y una asimetría de costos”, según el centro estadounidense Soufan. Eso incluye sembrar el caos en Oriente Medio, bombardear a sus vecinos y disparar los precios del petróleo bloqueando el estrecho de Ormuz. El objetivo es que la presión combinada de sus aliados del Golfo y de la inflación energética mundial hagan retroceder a Trump.
Costo alto
“Las repercusiones en los mercados, las perturbaciones en Ormuz y los precios del petróleo son variables que pesarán mucho en el cálculo de Washington”, estima la analista de la consultora estadounidense Teneo, Emily Stromquist. Esta estrategia se basa en la premisa de que los países del Golfo pueden tener una influencia sobre Donald Trump mayor que la de Israel, el principal aliado de Washington, que apuesta por un cambio de régimen en Irán.
En cualquier caso, si la república islámica logra sobrevivir, podría tener que pagar un precio alto. “El régimen iraní tendrá que hacer concesiones profundas”, cree Özçelik. Teniendo en cuenta lo que sufrieron, “los Estados del Golfo querrán participar en la elaboración de cualquier acuerdo de alto el fuego”, considera.
Y después de las hostilidades, “será difícil para Teherán restablecer sus relaciones con el Golfo”, que habían mejorado en los últimos años. Pero nada de eso parece importar demasiado a Teherán en este momento, afirma Citrinowicz. “Desde la perspectiva iraní, el objetivo de esta guerra es maximizar sus ganancias e imprimir en la mente de sus adversarios el costo de enfrentarse a Irán en el futuro”, señala.
Fuente: AFP.