El ministro de Transportes de Chile, Juan Carlos Muñoz, confirmó el viernes que es uno de los tres funcionarios chilenos sancionados por Estados Unidos acusados de “socavar la seguridad regional”.
“Efectivamente, he sido informado recientemente de que mi visa para ingresar a Estados Unidos ha sido revocada por ese país. Lo que lamento profundamente”, dijo Muñoz en un video enviado a la prensa.
El gobierno chileno criticó la decisión del gobierno de Donald Trump y convocó al embajador de Estados Unidos en Chile para conocer más detalles sobre la sanción y la identidad de los afectados.
- Fuente: AFP
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Entran en vigor aranceles de 50 % de EE. UU. a Canadá tras fracasar negociaciones
Los nuevos aranceles estadounidenses del 50 % impuestos por el presidente Donald Trump a varios productos canadienses entraron en vigor este sábado tras el fracaso de negociaciones entre Washington y Ottawa.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, prometió que su país igualará los aranceles de Estados Unidos “dólar por dólar para proteger a nuestros trabajadores y empresas”, después de que los negociadores informaron que Washington y Ottawa no habían logrado cerrar un pacto.
Durante toda la semana, el ministro canadiense de Comercio, Dominic LeBlanc, estuvo en Washington en un intento por frenar esta crisis comercial entre los dos vecinos, cuya relación se ha deteriorado desde el inicio de la segunda presidencia de Trump.
Pero los negociadores cerraron sus reuniones el viernes sin un acuerdo, lo que dio paso a la implementación a las 00:01 locales (04:01 GMT) de las nuevas tarifas. La falta de un acuerdo definitivo supuso la entrada en vigor de nuevos aranceles del 50 %, que afectan a mercancías por valor de unos 20.000 millones de dólares, lo que representa el 5,5 % de las exportaciones canadienses a Estados Unidos.
Los productos afectados abarcan desde palos de hockey hasta cemento. “Pese a la oferta de Estados Unidos para que Canadá recibiera un mejor trato que cualquier otro exportador en nuestro mercado, nuevas demandas y retrocesos en otros compromisos de Canadá han alterado el frágil equilibrio alcanzado en los últimos días”, dijo el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer.
“Esta noche, Canadá se negó a cerrar el acuerdo comercial bajo los términos pactados a principios de esta semana”, añadió Greer. Aseguró que el gobierno estadounidense ofreció gravámenes más bajos en sectores específicos como el acero y el aluminio, el automovilístico y el maderero, a cambio de concesiones por parte de Canadá, las cuales no detalló.
“Trato discriminatorio”
Greer indicó que Canadá mantenía sus “represalias prolongadas” contra Estados Unidos, incluidas prohibiciones sobre ciertos bienes y servicios estadounidenses. Los líderes regionales de Canadá dijeron que Washington se mostró especialmente molesto por el retiro del alcohol y el vino estadounidenses de las tiendas.
La Casa Blanca alegó un “trato discriminatorio” de Canadá contra productos alcohólicos, automovilísticos y lácteos de Estados Unidos, a pesar de que Carney había pedido el miércoles a las provincias volver a surtir bebidas alcohólicas provenientes de su vecino.
“Los cambios de última hora en los términos propuestos por Estados Unidos eran injustos, antieconómicos y ponían en duda la fiabilidad de cualquier acuerdo”, dijo el líder en el texto, en el que explicó la negativa de Ottawa a firmar el acuerdo.
Carney también precisó que, si bien Washington y Ottawa lograron “avances importantes” en las últimas semanas, esto “no fue suficiente para cumplir nuestros objetivos en beneficio de los canadienses”.
Un alto funcionario estadounidense, que habló bajo condición de anonimato, dijo que Canadá solicitó concesiones adicionales que Estados Unidos no podía otorgar. No obstante, añadió que las conversaciones fueron francas, que no estuvieron marcadas por la hostilidad y que, por el momento, no hay más reuniones programadas.
“Más difícil”
Ryan Majerus, exfuncionario de Comercio de Estados Unidos, declaró a la AFP que “si Canadá acordó imponer también aranceles de represalia, eso hará mucho más difícil rebajar la tensión” y agregó que “ambas partes se verán sometidas a una presión considerable en los próximos días para encontrar una salida”.
Christopher Padilla, exfuncionario estadounidense que actualmente trabaja para Brunswick Group, dijo a la AFP que existe “mucha esperanza entre las empresas de ambos lados” de alcanzar un acuerdo que permita “pasar página a dieciocho meses muy difíciles en la relación entre Estados Unidos y Canadá”.
Los nuevos recargos aduaneros de Estados Unidos, anunciados en julio, iban a entrar en vigor el miércoles pasado, pero Trump otorgó tres días adicionales a la luz del progreso en las conversaciones.
Más temprano el viernes, el republicano había expresado su confianza al asegurar que Estados Unidos “debería poder llegar a un acuerdo con Canadá”, al resaltar su “buena relación” con Carney.
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Ottawa buscaba un alivio de los aranceles de Trump, que han golpeado la economía canadiense con pérdida de empleos y tensionado la otrora próspera relación comercial entre ambos socios. Carney también dijo que el país necesita diversificarse y reducir su dependencia de Estados Unidos, que ostenta casi el 70 % de las exportaciones de Canadá.
Luego de estas infructuosas negociaciones, Estados Unidos y Canadá todavía deben ponerse de acuerdo sobre las revisiones al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el T-MEC, que Trump se negó a renovar el mes pasado y que comparten con México.
Fuente: AFP
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EE. UU. autoriza importación de 300.000 t de carne en un intento de frenar la suba de precios
El presidente Donald Trump anunció ayer viernes que Estados Unidos permitirá la importación, libre de aranceles, de hasta 300.000 toneladas de carne para moler durante los próximos 90 días, en un intento por reducir los precios para los consumidores.
El poder adquisitivo es una de las principales preocupaciones de los estadounidenses de cara a las elecciones legislativas de medio término de noviembre. El mandatario no precisó de qué países provendrán las importaciones, pero señaló que la carne será vendida con una rebaja de 25 % sobre los precios de mercado.
“Mientras trabajamos por reconstruir este (stock de) ganado y ayudamos a nuestros ganaderos, durante los próximos 90 días Estados Unidos permitirá la importación de hasta 300.000 toneladas de producto destinado a carne molida sin arancel fuera de cuota”, escribió Trump en su plataforma Truth Social.
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En el país de las hamburguesas, la carne de res es uno de los productos cuyos precios más atormentan a los consumidores. En mayo, había que pagar 15% más que el año anterior para comprar un bistec, según las cifras oficiales de inflación.
Esta medida “reducirá los precios para los estadounidenses”, celebró Trump. A finales de julio, el Departamento de Agricultura anunció la próxima reanudación de la importación de ganado mexicano, más de un año después de su suspensión debido a un desacuerdo en torno a la lucha contra un parásito.
México exportó algo más de un millón de cabezas de ganado a Estados Unidos en 2024, según estimaciones de ambos gobiernos.
Causa y consecuencia
Estados Unidos se encuentra entre los mayores consumidores de carne de res del mundo, con algo más de 23 kg por habitante en 2025, según datos de la OCDE.
Pero los precios de la carne bovina se han disparado desde la pandemia de covid-19, pasando de menos de 4 dólares la libra (algo menos de 500 g) a comienzos de 2021 a casi 6,90 dólares en julio de este año, de acuerdo con datos de la Reserva Federal estadounidense (Fed, banco central). En un año, el aumento ronda el 10 %.
Los precios reflejan las tensiones sobre la oferta, con un stock ganadero en su nivel más bajo desde la década de 1950, pero también por un incremento de los costos, en particular de la energía, los insumos y el transporte, que pesan sobre las finanzas de los agricultores estadounidenses.
Se suman a este diagnóstico las consecuencias de los fenómenos climáticos, con una sequía persistente en los últimos años en los principales estados productores de Estados Unidos que complica la alimentación de los animales.
Control extranjero
Ya a comienzos de año, Trump también había firmado un decreto que favorecía la entrada de más carne vacuna argentina a Estados Unidos, aumentando los cupos de importación sin arancel.
“Todos queremos precios más bajos en los alimentos, pero como he dicho durante meses, no podemos hacerlo a expensas de los productores estadounidenses. Inundar el mercado con carne extranjera daña nuestra industria ganadera”, cuestionó la senadora Deb Fischer, republicana como Trump.
La Asociación Nacional de Ganaderos de Bovinos estadounidense, un grupo de comercio, también manifestó su reparo.
“Inundar el mercado con carne subvencionada por el gobierno, por debajo del precio del mercado, no es el camino para recomponer el ganado estadounidense”, dijo su director ejecutivo, Colin Woodall. “El anuncio de hoy y otras intervenciones en el mercado arrojaron agua fría sobre la posibilidad de aumentar el stock ganadero y sacrifican la estabilidad de largo plazo en favor de mensajes de corto plazo”. Ante las críticas, Trump insistió en que lograría que los precios de la carne bajaran porque “eso es lo que quieren los votantes, y lo que yo quiero”.
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Ante el impacto inflacionario de los aranceles adicionales generalizados, principal arma económica de Trump, Washington también había anulado las tasas que afectaban a cierto número de productos agrícolas procedentes de Brasil, como la carne de res, el café y los tomates.
Pero fue sobre todo hacia los gigantes de la carne que Trump intensificó la presión, desde hace varios meses, acusándolos de prácticas anticompetitivas que perjudican tanto a los ganaderos como a los consumidores estadounidenses.
Fuente: AFP
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EE. UU. evalúa poner el nombre de Trump a su nuevo portaviones
La Marina de Estados Unidos analiza un cambio de nombre que podría convertir a uno de sus futuros portaviones en un homenaje al actual presidente Donald Trump. El buque, identificado como CVN-81, fue bautizado en 2020 como USS Doris Miller, en reconocimiento al marinero afroamericano que se convirtió en uno de los símbolos de la resistencia estadounidense durante el ataque japonés a Pearl Harbor.
De acuerdo con fuentes citadas por CNN y de las que se hizo eco la agencia RT este viernes, dentro de la Armada se han planteado distintas alternativas para modificar la denominación del navío y una de ellas contempla que lleve el nombre de Trump. No existe todavía una decisión definitiva, pero el solo análisis de esta posibilidad ya genera interés debido al carácter excepcional que tendría.
El CVN-81 pertenece a la nueva generación de portaviones nucleares de la clase Gerald R. Ford, diseñada para sustituir progresivamente a los grandes buques de la clase Nimitz. La Marina estadounidense tiene previsto que el nuevo portaviones sea entregado en 2034, después de que su calendario de construcción sufriera un retraso de dos años por limitaciones en la capacidad del astillero.
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La eventual modificación supondría además dejar atrás el nombre elegido en una ceremonia realizada en Pearl Harbor en enero de 2020. En aquella ocasión, la Armada designó oficialmente al futuro CVN-81 como USS Doris Miller, convirtiéndolo en el primer portaviones estadounidense bautizado en honor de un afroamericano y de un marinero alistado.
El héroe
Doris “Dorie” Miller era un ayudante de cocina de la Armada cuando Japón atacó Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941. Durante el ataque, tomó una ametralladora antiaérea que no había sido entrenado para operar y abrió fuego contra los aviones japoneses. También ayudó a trasladar a marinos heridos mientras el USS West Virginia era atacado.
Por su actuación recibió la Navy Cross, convirtiéndose en el primer afroamericano en obtener esa distinción. Miller murió en 1943, cuando el portaaviones de escolta USS Liscome Bay fue torpedeado durante la Segunda Guerra Mundial.
Los portaviones de Estados Unidos
La Armada estadounidense cuenta actualmente con 11 portaviones nucleares en servicio, distribuidos entre las clases Nimitz y Gerald R. Ford. Estos buques funcionan como el núcleo de los grupos de ataque que permiten a Washington proyectar poder aéreo a grandes distancias y mantener presencia militar en distintas regiones del mundo.
Clase Nimitz:
- USS Nimitz (CVN-68)
- USS Dwight D. Eisenhower (CVN-69)
- USS Carl Vinson (CVN-70)
- USS Theodore Roosevelt (CVN-71)
- USS Abraham Lincoln (CVN-72)
- USS George Washington (CVN-73)
- USS John C. Stennis (CVN-74)
- USS Harry S. Truman (CVN-75)
- USS Ronald Reagan (CVN-76)
- USS George H.W. Bush (CVN-77)
Clase Gerald R. Ford:
- USS Gerald R. Ford (CVN-78)
A esta flota se suman los futuros:
- John F. Kennedy (CVN-79)
- Enterprise (CVN-80)
- y CVN-81, este último hasta ahora identificado como USS Doris Miller.
La Marina considera a los portaviones de las clases Nimitz y Ford entre los mayores buques de guerra del mundo, con una vida útil prevista de aproximadamente 50 años.
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Lula y Trump retoman el diálogo en medio de la tensión comercial
Tras semanas de fuertes roces entre Brasil y Estados Unidos, los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Donald Trump volvieron a abrir un canal directo de diálogo. Ambos mandatarios mantuvieron este viernes una conversación telefónica de más de una hora, calificada de cordial por el Gobierno brasileño, en la que discutieron asuntos comerciales, seguridad y conflictos internacionales.
Uno de los principales puntos de la conversación fueron los aranceles impuestos por Washington a productos brasileños. Lula defendió ante Trump la necesidad de retomar las negociaciones y cuestionó los fundamentos utilizados por Estados Unidos para aplicar las nuevas tarifas, al considerar que las medidas terminan perjudicando a las economías de ambos países.
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La administración estadounidense impuso un arancel del 25 % a determinados productos brasileños por supuestas prácticas comerciales desleales, al que se sumó otro gravamen del 12,5 % vinculado a acusaciones sobre la falta de acciones suficientes contra bienes producidos mediante trabajo forzado.
En este escenario, Trump coincidió con Lula en la conveniencia de mantener una relación comercial sólida y planteó que representantes de ambos gobiernos vuelvan a sentarse a negociar en el menor tiempo posible.
La seguridad también ocupó un lugar central en la conversación. Lula marcó distancia entre las organizaciones criminales que operan en Brasil y los grupos considerados terroristas, luego de que Estados Unidos incluyera al Comando Vermelho y al Primer Comando Capital (PCC) en esa categoría.
El mandatario brasileño sostuvo que su país cuenta con mecanismos propios para combatir a estas organizaciones y que no resulta necesaria una clasificación especial para enfrentarlas.
La guerra
La conversación también se extendió al escenario internacional. Lula y Trump coincidieron en la urgencia de buscar una salida negociada a la guerra entre Rusia y Ucrania, mientras que el presidente brasileño propuso convocar a una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para analizar vías diplomáticas frente a este y otros conflictos, incluida la crisis con Irán.
El contacto entre ambos líderes representa así un intento por reducir la tensión bilateral y reactivar las negociaciones en momentos en que las diferencias comerciales y políticas habían elevado la temperatura de la relación entre Brasilia y Washington.