El gobierno argentino afronta este jueves la cuarta huelga general de su gestión, el día en que la Cámara de Diputados debatirá una polémica reforma laboral impulsada por el presidente ultraliberal Javier Milei, y que ya fue aprobada por el Senado la semana pasada. El paro, que comenzó a las 0:01 locales (3:01 GMT) y durará 24 horas, fue convocado por la principal central obrera del país, que considera que los cambios propuestos por el gobierno son “regresivos”.
La medida de fuerza se da en el marco de una economía que presenta síntomas de caída en la actividad fabril, con más de 21.000 empresas cerradas en los últimos dos años y la pérdida de unos 300.000 puestos de trabajo, según fuentes sindicales. El más reciente es el caso de Fate, la principal fábrica de neumáticos de Argentina, que ayer miércoles anunció el cierre de su planta en Buenos Aires y el despido de más de 900 trabajadores alegando la caída de la competitividad por la apertura indiscriminada de importaciones.
“Le queremos decir al Gobierno que el pueblo le dio el voto no para que le quite derechos”, dijo ayer miércoles Cristian Jerónimo, cotitular de la Confederación General del Trabajo (CGT), quien auguró que la medida de fuerza será “contundente”. La última huelga general de la CGT fue el 10 de abril de 2025, aunque tuvo un acatamiento dispar porque no se plegó parte del transporte público.
Esta vez buscará vaciar las calles de los grandes centros urbanos. Los principales sindicatos del transporte de pasajeros adhirieron inicialmente a la protesta. Además, se cancelaron 255 vuelos, en una medida que afecta a 31.000 pasajeros, informó Aerolíneas Argentinas.
También se sumaron los trabajadores portuarios que paralizan importantes terminales como la de Rosario, uno de los mayores agroexportadores del mundo. La sesión en la Cámara de Diputados está prevista para que comience a las 14:00 locales (17:00 GMT), y la discusión podría extenderse incluso hasta el día siguiente, como ha pasado en otras discusiones de leyes relevantes.
“Riesgo”
Aunque el paro de la CGT será sin movilización, diferentes sindicatos y agrupaciones políticas anunciaron que marcharán a la Plaza del Congreso en el centro de Buenos Aires.
La semana pasada, cuando el proyecto de reforma laboral fue debatido por el Senado, miles de personas protagonizaron manifestaciones que terminaron en refriegas callejeras con la policía y una treintena de personas arrestadas.
El Gobierno emitió el martes un inusual comunicado en el que advirtió a la prensa sobre el “riesgo” de cubrir las protestas y dispuso de una “zona exclusiva” en una de las calles laterales de la plaza para que se ubiquen los medios.
“Ante hechos de violencia, nuestras fuerzas actuarán”, dice el texto del Ministerio de Seguridad, que llamó a los periodistas a “evitar posicionarse entre eventuales focos violentos y el personal de las fuerzas de seguridad”.
El proyecto que debatirán los diputados reduce indemnizaciones, permite pagos en especies (bienes o servicios), extiende a 12 horas la jornada laboral y limita el derecho a huelga, entre otros puntos.
El gobierno asegura que los cambios ayudarán a reducir la informalidad laboral, que alcanza a más del 40 % del mercado de trabajo, y a crear empleos al disminuir la carga impositiva para los empleadores.
“Viento a favor”
La laboral es una de las reformas de fondo que Milei planifica aprobar en la segunda mitad de su mandato, impulsado por una mucho más favorable composición en el Congreso luego de su triunfo en las elecciones legislativas de octubre de 2025.
“El gobierno sigue con viento a favor”, dijo a la AFP el politólogo Carlos Fara, y agregó que tanto el sindicalismo como la oposición peronista (centro-izquierda) están “muy desgastados en la opinión pública”.
Milei seguirá la suerte del proyecto desde Washington, donde este jueves asistirá a la primera reunión de la “Junta de Paz” creada por el presidente estadounidense Donald Trump.
El mandatario ultraliberal quiere que la reforma se apruebe definitivamente antes de que termine febrero, en la previa a su discurso anual del 1 de marzo durante la apertura de sesiones ordinarias del parlamento. Para avanzar en la discusión en la cámara baja, el oficialismo debió eliminar del texto aprobado en el Senado un controvertido artículo que reducía el salario a entre 50 % y 75 % durante las licencias médicas.
Fuente: AFP.

