Si alguien pensaba que la política internacional era aburrida, este fin de semana vino a demostrar que, cuando quiere, puede competir sin despeinarse con cualquier serie de ciencia ficción… o de dibujos animados.

Arrancamos con el expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien en una entrevista para el pódcast de Brian Tyler Cohen decidió ponerle un poco de aderezo interplanetario al domingo. Con serenidad presidencial aseguró que los extraterrestres “son reales”.

Eso sí, acto seguido aclaró que él no los ha visto, que no están recluidos en el célebre Área 51 y que, en principio, no existe ninguna instalación subterránea secreta… “a menos que haya una enorme conspiración y se lo hayan ocultado al presidente”. Es decir: aliens sí, pero sin pruebas.

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Entre risas, Obama confesó que una de las primeras preguntas que hizo al asumir el cargo fue: “¿Dónde están los extraterrestres?”, lo cual nos deja dos certezas: la primera, que la curiosidad no tiene rango; y la segunda, que incluso el hombre más poderoso del mundo puede quedarse esperando que le pasen el expediente X.

Obama se quedó corto

Es sabido que los políticos de alto vuelo tienen muchos recursos, pero Mark Rutte supera a todos al revelar que tiene un perro informante. Foto: AFP

Cuando todavía estábamos buscando vida inteligente más allá de la Tierra, la OTAN decidió explorar nuevas formas de comunicación… interespecies.

El secretario general de la alianza, Mark Rutte, relató durante la Conferencia de Seguridad de Múnich que, en una visita a Ucrania junto a Vladímir Zelenski, mantuvo una conversación profunda nada menos que... ¡con un perro!

El can en cuestión era “Patrón”, integrante de los servicios de emergencia ucranianos. Según Rutte, lo miró a los ojos y el perro, sin mover los labios le transmitió un mensaje claro y patriótico: “Nunca nos rendiremos”.

Uno imagina al resto de periodistas tomando nota con expresión académica, mientras intentan recordar si el café de la mañana venía con efectos secundarios.

La escena ocurrió pocos días después de que la portavoz rusa María Zajárova sugiriera que Rutte padece de “fatiga informativa crónica”, un mal cuyos síntomas incluyen deterioro del análisis, fallos de memoria y comportamiento irracional.

Entre extraterrestres que existen pero no aparecen, bases secretas que quizá no son tan secretas y perros que lanzan mensajes de resistencia, el fin de semana deja una lección inesperada: la política internacional no solo mueve el mundo; también amplía los límites de la imaginación.

Fuente: RT