La inflación en Argentina se situó en el 2,9 % en enero, el quinto mes consecutivo de subida, anunció ayer martes el instituto estadístico Indec, cuyo titular renunció la semana pasada al oponerse a la decisión del gobierno de postergar la implementación de un nuevo método de medición. La cifra marca un leve aumento respecto a diciembre (2,8 %) y se aleja más del 1,9 % registrado en agosto del año pasado. Los precios crecieron sobre todo por el rubro de alimentos, bebidas, restaurantes y hoteles.
“Consolida una tendencia a la aceleración que arranca en agosto, no es un buen número”, dijo a la AFP la economista Elisabet Bacigalupo, de la consultora ABECEB. “Ya hace dos meses la interanual también viene acelerando”, añadió la experta. El aumento de los precios se aceleró 32,4 % en enero respecto a enero del año pasado, detalló el Indec.
Sin embargo, la credibilidad del indicador, cuya baja es la principal carta del gobierno de Javier Milei, quedó en entredicho debido a que toma para su elaboración rubros que ya no integran la canasta de consumo de los argentinos en base a encuestas de más de 20 años. El organismo, bajo la asistencia del Fondo Monetario Internacional, había trabajado para la actualización del índice, que estaba listo para ser aplicado a mediados de 2025, pero cuya implementación ha sido postergada desde entonces.
Esto ocasionó la renuncia la semana pasada del titular del Indec, Marco Lavagna, quien esperaba publicar el índice de enero con la nueva metodología, según explicó entonces el propio ministro de Economía, Luis Caputo. El presidente Milei y su equipo consideraron que el cambio de método en la medición debía realizarse cuando el proceso de desinflación estuviera “totalmente consolidado”, dijo Caputo.
La abrupta salida de Lavagna y la posterior explicación impactó sobre la credibilidad de las estadísticas, aunque “si el gobierno hubiera cambiado la metodología no hubiera dado más la inflación; de hecho, creemos que hubiera dado un poco menos”, dijo Bacigalupo.
El nuevo índice otorga más peso en su composición al precio de las tarifas de los servicios públicos, que se multiplicaron por cinco desde que asumió Milei en diciembre de 2023 debido al recorte de subsidios, entre otras razones. La inflación se redujo del 211,4 % en 2023, cuando Milei devaluó el peso a la mitad, a 31,5 % en 2025, su nivel más bajo en ocho años.
Inflación brasileña al límite
Brasil registró en enero una inflación interanual de 4,44 %, una leve alza frente a la medición anterior que lleva al indicador cerca del límite de tolerancia oficial, informó ayer martes la autoridad estadística. El Banco Central de Brasil fija el objetivo de la inflación en 3 %, con un margen de más o menos 1,5 puntos porcentuales.
La mayor economía latinoamericana cerró 2025 con una inflación anual de 4,26 %, luego de pasar la mayor parte del año fuera de la banda de tolerancia oficial. La inflación mensual en enero, de su lado, se situó en 0,33 %, idéntica a la del mes anterior, según datos del instituto de estadística IBGE. Los precios influirán en la decisión del Banco Central, que mantiene la tasa de referencia en 15 %, su nivel más alto desde julio de 2006 y uno de los más elevados del mundo.
El emisor anticipó en enero una posible “flexibilización” de la tasa a partir de marzo, matizando que el escenario económico aún demanda “cautela”. El presidente Luiz Inacio Lula da Silva, que pretende buscar la reelección en octubre, ha reclamado varias veces que la tasa de interés es demasiado alta.
Los precios subieron en enero principalmente por cuenta de un aumento de 0,60 % en el sector de transporte, impactado por un incremento de 2,14 % en el valor de los combustibles. Segmentos como el vestuario y la vivienda registraron en cambio ligeras contracciones. El mercado proyecta que este año la inflación de Brasil seguirá menguando y llegará a 3,97 % en diciembre, según el último boletín Focus publicado por el Banco Central.
Fuente: AFP.

