Aunque universalmente se extendió la creencia de que en la antigua Roma era oligatorio que los legionarios se afeitaran y lucieran el rostro lampiño, la verdad es que no existía una prohibición formal al respecto. En Roma, llevar barba era normal, sin embargo hacia el siglo III a. C. comenzó a popularizarse el afeitado cuando llegaron los barberos griegos, conocidos como tonsores en latín.

Con el paso del tiempo y de la moda, las costumbres fueron evolucionando y tras la creación de los ejercitos permanetes en ciertos países como Prusia, Francia, Reino Unido o España, las reglas impusieron que el afeitado sea considerado como parte de la disciplina, el orden y la homogeneidad.

Hacia el siglo XIX se prohibió la barba, aunque el bigote seguía siendo permitido y en algunos casos hasta obligatorio. Esta costumbre cambió radicalmente tras la declaración de la primera Guerra Mundial, cuando los soldados tuvieron que utilizar las máscaras antigás y para ello debían ir sin pelos en el rostro.

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Sorpresa

Cuando en pleno siglo XXI todos pensábamos que el uso del bigote dejaría atrás el trauma del uso de bigote, este 13 de enero causó gran sopresa porque desde Brasil, un sargento segundo de la Policía Militar fue sancionado con tres días de detención “debido al tamaño y la forma de su bigote, que no se ajustaba a los estándares de presentación requeridos”.

Desde el medio Globo informaron que el más sorprendido fue Samuel de Araújo Lima, quien hace 35 años trabaja en la Policía Militar ya que lleva años usando el mismo bigote y nunca antes había sido interrogado o apercibido de ninguna manera por ello.

La normativa del personal militar estatal indica que solo está permitido “un bigote discreto y recortado”, que no sobrepase la línea de los labios y que se recorte por encima de la línea del labio superior.

Tras la sorpresa, y corroborar que no se trataba de una broma, Lima entendió que la notificación era real y tuvo que recortarse su vello facial.

Luego de cumplir y tomar conciencia de lo sucedido, comenzó a preguntarse si la orden era o no valedera, por lo que finalmente apeló la decisión. El proceso actualmente está en curso y aún no ha cumplido la pena impuesta inicialmente.

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