El corte nacional de internet en Irán, que según los manifestantes fue decidido para ocultar la amplitud de la represión, dura desde hace dos semanas, afirmó este jueves una organización no gubernamental especializada en ciberseguridad. “Irán lleva ahora dos semanas completas bajo un bloqueo nacional de internet”, dijo Netblocks en una publicación en la red social X.
En los últimos días más usuarios han podido acceder a internet en momentos ocasionales, pero, según Netblocks, es esporádico y limitado a sitios aprobados por el gobierno. “En la hora 336, los niveles de conectividad continúan estancados con solo un ligero aumento en la columna vertebral que abastece a las redes autorizadas por el régimen”, señaló.
“Algunos usuarios ahora pueden conectarse al mundo exterior a través de túneles” (encapsulado de paquetes de datos), añadió, sin especificar qué herramientas utilizan para ello. El miércoles, en su primer saldo oficial de las protestas, las autoridades iraníes dieron cuenta de 3.117 muertos durante las manifestaciones.
La Fundación de Irán para mártires y veteranos distinguió entre los “mártires”, que según dijo eran miembros de las fuerzas de seguridad o transeúntes inocentes, y lo que describió como “alborotadores” respaldados por Estados Unidos.
De los 3.117, dijo que 2.427 eran “mártires”. Los grupos de derechos humanos aseguran por el contrario que las fuerzas de seguridad dispararon a los manifestantes y calculan que el número real de víctimas mortales podría ser mucho mayor e incluso superar los 20.000.
Los grupos de defensa de los derechos humanos denuncian que el bloqueo de internet les impide hacer su trabajo y oculta la magnitud de la represión. Comenzó en la noche del 8 de enero cuando estallaron protestas multitudinarias en varias ciudades contra el gobierno de los ayatolás, en el poder desde 1979.
Fuente: AFP.
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Irán y EE. UU. retoman negociaciones para poner fin a la guerra
Estados Unidos e Irán tienen previsto retomar este domingo en Suiza las negociaciones para poner fin a la guerra en Oriente Medio, pese al anuncio iraní del cierre del estrecho de Ormuz. El acuerdo marco firmado por Teherán y Washington el pasado miércoles establece un periodo de 60 días renovable para las discusiones, que abordarán, entre otros temas, el programa nuclear iraní.
Sin embargo, desde su firma, se han ido acumulando los obstáculos. Irán exige que las negociaciones incluyan un alto el fuego en Líbano entre Israel y el grupo proiraní Hezbolá. El sábado, ante la continuación de los bombardeos israelíes, Irán anunció en represalia el cierre del estrecho de Ormuz, un paso clave para el comercio mundial de hidrocarburos.
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, aterrizó temprano este domingo en la base aérea de Emmen, cerca de Lucerna, en el centro de Suiza, según su portavoz. Las negociaciones están previstas en un hotel de lujo en Bürgenstock, una montaña que domina el lago de Lucerna.
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La delegación de Irán llegó el sábado y, según la televisión estatal iraní, está compuesta por el principal negociador, Mohamad Baqer Qalibaf (también presidente del Parlamento), el ministro de Exteriores Abás Araqchi y el gobernador del Banco Central, Abdolnaser Hemmati.
La delegación de Pakistán, que actúa como mediador, llegó este domingo e incluye al primer ministro Shehbaz Sharif y al jefe del ejército Asim Munir. Las discusiones deberían durar “unos días”, afirmó el sábado JD Vance a la prensa antes de partir de Estados Unidos, precisando que solo podría quedarse en Suiza “uno o dos días”.
“Espero que logremos avanzar en la cuestión nuclear, avanzar en el tema del alto el fuego en Líbano. Esos son los dos grandes asuntos en los que estaremos enfocados”, declaró.
“Todo el mundo tiene miedo”
El portavoz de la diplomacia iraní, Esmail Baqai, advirtió el sábado a Estados Unidos que el acuerdo marco estará “en peligro” si sus cláusulas no se aplican rápidamente, en alusión a la situación en Líbano. Los ataques israelíes causaron decenas de muertos el sábado en el este y el sur del país, pero se interrumpieron al final de la jornada, indicó un corresponsal de la AFP, cuando el ejército israelí recibió la orden de cesar los enfrentamientos con Hezbolá.
“Todo el mundo tiene miedo”, dijo a la AFP Fadi Zayat, un habitante del pueblo de Tayr Debba, en el sur. El ejército israelí anunció, por su parte, que uno de sus soldados había muerto el sábado en la región.
Hezbolá arrastró al Líbano a la guerra en Oriente Medio con lanzamientos de cohetes contra Israel para vengar la muerte del líder supremo iraní, asesinado en los ataques estadounidense-israelíes contra Teherán que desencadenaron la guerra, el 28 de febrero. Desde entonces, las operaciones israelíes en Líbano han causado 4.057 muertos, según el último balance del Ministerio de Salud.
Antes de su partida hacia Suiza, el vicepresidente estadounidense aseguró que, pese a todo, la situación “mejora”. “El gran problema es que alguien va a empezar a disparar y luego alguien va a responder, y entonces tienes este problema del huevo y la gallina, en el que hay que lograr detener los disparos el tiempo suficiente para que el alto el fuego se mantenga. Eso es lo que estamos intentando hacer”, dijo.
Tras los nuevos enfrentamientos en el Líbano, el mando central del ejército iraní anunció que el estrecho de Ormuz quedaría cerrado al tráfico marítimo como respuesta a la “violación de los compromisos por parte del enemigo”. La reapertura del estrecho es uno de los puntos clave del protocolo de acuerdo entre Estados Unidos e Irán.
Irán había bloqueado al inicio de la guerra esta vía marítima estratégica, por la que solían transitar alrededor del 20% de los hidrocarburos mundiales, lo que provocó un aumento de los precios del petróleo. Tras el anuncio de Irán sobre su nuevo cierre, el mando estadounidense para Oriente Medio (Centcom) indicó que sus fuerzas seguían “vigilantes”. Según el Centcom, 55 buques mercantes cruzaron el estrecho de manera segura el sábado.
Fuente: AFP
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Irán cerrará el Ormuz en represalia
- AFP
Irán anunció ayer sábado un nuevo cierre del estratégico estrecho de Ormuz debido a los ataques de Israel en Líbano, que calificó de violación de su acuerdo con Estados Unidos para poner fin a la guerra en Oriente Medio.
Citando un “incumplimiento de contrato” por parte de Estados Unidos y “la violación continua e implacable del alto al fuego en el sur de Líbano por parte del régimen sionista”, el mando militar central de Irán anunció ayer que “el estrecho de Ormuz será cerrado al paso de navíos”.
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Irán cierra el estrecho de Ormuz por ataques de Israel en Líbano
Irán anunció este sábado un nuevo cierre del estratégico estrecho de Ormuz debido a los ataques de Israel en Líbano, que calificó de violación de su acuerdo con Estados Unidos para poner fin a la guerra en Oriente Medio. En el sur de Líbano, las tropas israelíes se enfrentaron a combatientes de Hezbolá mientras sus aviones de combate llevaban a cabo letales ataques este sábado, pocas horas después de que Estados Unidos anunciara una nueva tregua allí.
Estos enfrentamientos han amenazado el memorando de entendimiento firmado esta semana por el presidente estadounidense, Donald Trump, y el iraní, Masud Pezeshkian, que contempla un cese de hostilidades en todos los frentes de la guerra, incluido Líbano, una condición clave para Irán.
Citando un “incumplimiento de contrato” por parte de Estados Unidos y “la violación continua e implacable del alto al fuego en el sur de Líbano por parte del régimen sionista”, el mando militar central de Irán anunció el sábado que “el estrecho de Ormuz será cerrado al paso de navíos”.
Tras el anuncio, la armada de Estados Unidos afirmó que se mantiene “vigilante”. El estrecho, una importante vía para el transporte de petróleo y gas, fue bloqueado por Irán durante gran parte de la guerra, lo que sacudió los mercados energéticos mundiales.
Irán había aceptado reabrirlo en el marco del memorando de acuerdo con Estados Unidos, y en los últimos días el tráfico marítimo se reanudó poco a poco.
En el plano diplomático, el viernes debía empezar una nueva fase de negociaciones en Suiza, pero esta quedó aplazada indefinidamente después de que Israel matara a decenas de personas en Líbano en bombardeos como represalia a la muerte de cuatro soldados.
El viernes por la tarde, un funcionario estadounidense anunció un alto el fuego entre Israel y Hezbolá. El embajador israelí en Washington, Yechiel Leiter, aseguró que lo iban a respetar si el partido-milicia proiraní también lo hacía.
Pero a las pocas horas, el ejército israelí anunció nuevos ataques contra Hezbolá, al que acusó de haber lanzado durante la noche “más de 50 proyectiles” contra sus tropas en el sur de Líbano.
Hezbolá dijo que Israel había llevado a cabo, “al amparo del alto el fuego [...] un intento de infiltración hacia las colinas de Ali Taher”, un elemento estratégico con vistas a la ciudad de Nabatieh, y añadió que sus combatientes “les hicieron frente con las armas apropiadas”.
Más de 4.000 muertos en Líbano
La agencia de noticias libanesa NNA reportó bombardeos en una veintena de lugares del sur del país. La agencia de defensa civil afirmó que 16 personas murieron solo en el área de Nabatieh, una gran ciudad del sur que ha sido blanco repetido de ataques israelíes.
Un periodista de la AFP en el lado israelí de la frontera escuchó múltiples explosiones procedentes de Líbano y vio humaredas emergiendo tras el fuerte histórico de Beaufort, cerca de Nabatieh, una posición capturada por las tropas israelíes el mes pasado.
Hezbolá arrastró a Líbano al conflicto al abrir fuego contra Israel en marzo para vengar la muerte del líder iraní, en el primer día de ataques israeloestadounidensesque desencadenaron la guerra.
Si bien el alto al fuego pactado entre Irán y Estados Unidos a principios de abril se respetó en gran parte, no ha sido el caso en Líbano, donde se han anunciado tres acuerdos de tregua que apenas duraron horas.
Desde el 2 de marzo, cuando empezó la guerra entre Israel y Hezbolá, los bombardeos israelíes en Líbano han dejado 4.057 muertos, según un balance del Ministerio de Salud libanés divulgado este sábado.
Delegación iraní rumbo a Suiza
El frente libanés ha sido uno de los principales obstáculos en el diálogo entre Washington y Teherán, que finalmente pactaron un memorando de entendimiento a principios de semana.
El texto prevé el cese de hostilidades en todos los frentes, la reapertura del estrecho de Ormuz y la apertura de 60 días de negociación para abordar cuestiones espinosas como el programa nuclear iraní o el levantamiento de las sanciones contra su economía.
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, debía representar a Washington en el inicio de esta fase de diálogo previsto el viernes en Suiza, pero anuló su viaje.
Este sábado, el responsable dijo que “en los próximos días” viajará a Suiza para mantener conversaciones de Paz, y que los negociadores estadounidenses Jared Kushner y Steve Witkoff ya se encuentran en ese país ocupándose de “algunos de los aspectos técnicos” de las conversaciones con Teherán.
Irán también envió a Suiza a una delegación negociadora, indicó este sábado la cancillería, cuyo portavoz, Esmail Baqai, alertó que si el acuerdo no se implementa “lo antes posible (...), todo el entendimiento se verá en peligro”.
Según Pakistán, el domingo se llevarán a cabo “conversaciones técnicas” entre representantes de Washington y de Teherán, en las que participarán mediadores de Pakistán y Catar.
Este sábado, diplomáticos de varios países ya se reunieron en el lujoso complejo de Bürgenstock, cerca de Lucerna, para unas reuniones de tipo preparatorio, según el gobierno suizo.
Fuente: AFP.
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Bolivia declara el estado de excepción e inicia despeje de barricadas
El presidente boliviano, el conservador Rodrigo Paz, decretó el sábado el estado de excepción y ordenó el envío de policías y militares a despejar las barricadas de los manifestantes antigubernamentales que han paralizado el país desde hace más de seis semanas. Desde principios de mayo, una amplia coalición de sindicatos, grupos indígenas y cultivadores de coca han llevado a cabo manifestaciones y bloqueos de vías.
Las principales ciudades del país, principalmente La Paz y su vecina El Alto, han sufrido una grave escasez de combustible, alimentos y medicamentos, y la economía ha perdido miles de millones de dólares debido a estas protestas que el primer presidente no socialista en dos décadas calificó el sábado de “intento de golpe de Estado” del “narcoterrorismo”.
Paz dio un discurso nocturno en la televisión estatal para advertir a los manifestantes que se enfrentarían a “todo el peso de la ley”, en un intento de poner fin a los disturbios generalizados y a la peor crisis económica de Bolivia en cuatro décadas.
El estado de emergencia de 90 días restringe el derecho a manifestar y permite a Paz desplegar al ejército.
A primera hora del sábado, periodistas de la AFP en la ciudad de El Alto vieron cómo la policía antimotines y las excavadoras intervenían para despejar una barricada de piedras, troncos y escombros.
Algunos residentes aplaudieron a los escuadrones de agentes armados que llegaron a bordo de camionetas.
Carla Butrón, comerciante de 39 años, observaba contenta el despliegue de los uniformados.
“Mucha felicidad, mucha felicidad, mucha paz como alteña, porque todos estos casi cincuenta días que han pasado, ha sido todo coartado aquí en el Alto, tanto el trabajo, la libre circulación”, dijo a la AFP.
Dos tanquetas militares se sumaron al convoy policial para avanzar en una ruta que conecta con el sur del país y el norte chileno e ir limpiando escombros, piedras y troncos dejados por los manifestantes.
En La Paz, un puñado de policías militares y personal de la Armada custodiaban el palacio presidencial, mientras que unidades de la policía se encontraban apostadas en varios puntos de la ciudad.
No más “rehenes”
“Los bolivianos no pueden seguir siendo rehenes de bloqueos que impiden trabajar, estudiar, recibir atención médica, abastecerse y llevar sustento a sus hogares”, declaró Paz más tarde en una publicación en las redes sociales.
“Este estado de emergencia no pretende quitar la normalidad, sino devolverla”, señaló.
Los manifestantes reclaman que Paz deje de lado las reformas económicas liberales y dimita.
El mandatario, de 58 años, llegó a un acuerdo el viernes en la noche con uno de los principales sindicatos del país, la Central de Trabajadores de Bolivia, para poner fin a la crisis con la promesa de no privatizar las empresas estatales y mantener nuevas conversaciones.
Sin embargo, algunos grupos indígenas mantienen las protestas con más de 30 bloqueos en las principales carreteras del país. El Poder Ejecutivo espera que exista un descenso gradual de cortes de rutas.
“Queremos que se vaya. No queremos que sea él quien gobierne”, declaró recientemente a la AFP Lidia Callisaya, una líder aimara de 42 años.
Enfrentamiento
Paz acusa a los “narcoterroristas” de estar detrás de las protestas e incluye entre ellos al expresidente Evo Morales (2006-2019).
Morales, líder indígena y antiguo cultivador de coca, vive desde hace dos años en la clandestinidad, acusado de presunto tráfico de menores, cargo que él niega.
Su lugar de refugio es la región del Chapare, en el centro de Bolivia, donde cuenta con la protección de miles de simpatizantes indígenas que, hasta el momento, han impedido que la policía lo detenga. Morales declaró recientemente a la AFP que los bolivianos se estaban rebelando contra un gobierno conservador que es “totalmente sumiso” a Estados Unidos.
Fuente: AFP.