Congresistas inician proceso contra los Clinton por desacato en caso Epstein
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Un comité de la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó ayer miércoles iniciar un procedimiento por desacato al Congreso contra Bill y Hillary Clinton por negarse a declarar en una investigación sobre el delincuente sexual Jeffrey Epstein. El Comité de Supervisión de la Cámara, de mayoría republicana, acusa al expresidente y a la exsecretaria de Estado demócratas de desobedecer hace una semana citaciones para comparecer en persona para declarar sobre sus vínculos con Epstein, quien murió en prisión en 2019.
Ahora, la Cámara de Representantes, también dominada por republicanos, deberá decidir -en una fecha a determinar- si cita formalmente a los Clinton por desacato y los remite al Departamento de Justicia para enfrentar posibles acciones penales. “Ningún testigo, sea expresidente o un simple ciudadano, puede desafiar deliberadamente una citación del Congreso sin consecuencia”, dijo el republicano James Comer, presidente del poderoso Comité, durante la votación que recibió apoyo de ambos partidos.
“Eso es lo que los Clinton hicieron”, agregó. El Comité examina cómo las autoridades gestionaron investigaciones anteriores sobre Epstein, cuya muerte, mientras esperaba su juicio por cargos de tráfico sexual, fue considerada un suicidio. Los Clinton afirman que la investigación es utilizada para atacar a los adversarios políticos del presidente Donald Trump, quien a su vez fue años atrás amigo de Epstein y no ha sido llamado a testificar.
“Donald Trump encabeza el encubrimiento de la Casa Blanca de los archivos sobre Epstein, todos sabemos que el propio Epstein dijo que Donald Trump fue su mejor amigo durante diez años”, dijo el legislador Robert Garcia, líder demócrata en el Comité. Trump pasó meses tratando de bloquear la divulgación de los archivos vinculados a Epstein.
El mandatario y funcionarios del Departamento de Justicia son acusados por los demócratas de encubrimiento, al haber publicado solo una fracción de los expedientes del caso pese a que una ley les exigía hacerlos públicos en su totalidad hace más de un mes.
Ni Trump ni los Clinton han sido acusados de conducta delictiva relacionada con Epstein.
Pero los republicanos sostienen que los vínculos pasados de esta pareja demócrata con Epstein, incluido el uso por parte de Bill Clinton de su avión privado a principios de los años 2000, justifican un interrogatorio en persona bajo juramento.
Los Clinton consideran que las citaciones son inválidas porque carecen de un propósito legislativo claro.
Ambos presentaron declaraciones juradas por escrito describiendo lo que saben sobre Epstein y su cómplice Ghislaine Maxwell, quien cumple una condena de 20 años de prisión por tráfico sexual. Maxwell testificará ante el panel el 9 de febrero, aunque se espera que invoque su derecho constitucional a guardar silencio.
Entre los nombres pronunciados figura el mundialmente reconocido ilusionista David Copperfield. El legislador también denunció que el Gobierno estadounidense todavía mantiene bajo reserva más de tres millones de documentos relacionados con el caso. Foto: YouTube
Congresista sacude el Capitolio y pone bajo la lupa a David Copperfield y otros poderosos vinculados a Epstein
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El caso Jeffrey Epstein volvió a estremecer los pasillos del poder en Estados Unidos luego de que el congresista republicano Thomas Massie pronunciara en el pleno de la Cámara de Representantes una lista de conocidas figuras internacionales a las que señaló como presuntos “coconspiradores” del fallecido financista y agresor sexual convicto, según se hizo eco este martes la agencia RT.
La intervención parlamentaria colocó nuevamente bajo los reflectores a nombres pertenecientes a las élites financieras, empresariales, sociales y hasta de la realeza. Entre ellos apareció una figura inesperada por su enorme reconocimiento mundial: David Copperfield, uno de los ilusionistas más famosos de las últimas décadas.
Massie también mencionó al ex príncipe Andrés, actualmente conocido como Andrew Mountbatten-Windsor, y al multimillonario estadounidense Les Wexner, además de otros empresarios, banqueros y personas relacionadas de distintas maneras con el entorno de Epstein.
El representante republicano Thomas Massie mencionó en la Cámara de Representantes a empresarios, banqueros, miembros de la realeza y figuras internacionales a quienes señaló como presuntos “coconspiradores” de Jeffrey Epstein. Foto: YouTube
El congresista sostuvo que estos nombres deberían ser objeto de investigación y cuestionó duramente el manejo oficial de los archivos vinculados al escándalo. Según denunció, más de tres millones de documentos permanecerían todavía retenidos por el Gobierno de Estados Unidos, pese a la entrada en vigor de una legislación destinada a transparentar los expedientes del caso.
La denuncia de Massie no se limitó al discurso. El legislador anunció además una nueva ofensiva legislativa para impulsar la denominada EFTA II, una iniciativa con la que pretende obligar a avanzar hacia una mayor apertura de los documentos.
Lista que atraviesa élites
Durante su exposición, Massie enumeró a:
Jess Staley, exdirector ejecutivo de Barclays y antiguo alto ejecutivo de J.P. Morgan
Leon Black, multimillonario y cofundador de Apollo Global Management
y Les Wexner, fundador de L Brands, antigua matriz de Victoria’s Secret
David Copperfield, quien había aparecido anteriormente en fotografías junto a Ghislaine Maxwell, colaboradora y expareja de Epstein. Su inclusión en la exposición de Massie volvió a poner al reconocido artista bajo la atención pública.
Lapo Elkann, empresario italiano, nieto de Gianni Agnelli
Tom Pritzker, integrante de la poderosa familia Pritzker y expresidente ejecutivo de Hyatt
Glenn Dubin, gestor de fondos de cobertura e inversionista.
Massie también mencionó al estilista y empresario Frédéric Fekkai
al empresario italiano Eduardo Teodorani
al antropólogo e investigador Ramsey Elkholy
y a Leslie Groff, quien trabajó como asistente ejecutiva de Epstein y a quien el congresista atribuyó un papel activo en su red.
Otro nombre destacado fue el del agente de modelos francés Jean-Luc Brunel, quien murió en prisión en 2022.
El ex príncipe Andrés vuelve al centro del escándalo
Uno de los nombres con mayor peso político y mediático fue el de Andrew Mountbatten-Windsor, anteriormente conocido como príncipe Andrés. Su relación con Epstein provocó durante años un enorme escándalo que terminó afectando su posición dentro de la familia real británica.
El congresista recordó además las acusaciones formuladas públicamente por Virginia Giuffre, una de las mujeres que denunció haber sido víctima de Epstein. El caso terminó en un acuerdo extrajudicial entre Giuffre y el ex príncipe.
Apareció muerto un cazatalentos de modelos vinculado a Epstein
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Daniel Siad, cazatalentos de modelos acusado de reclutar mujeres para el difunto delincuente sexual Jeffrey Epstein, apareció muerto en su domicilio de Colombes, al noroeste de París, indicó este miércoles la fiscalía de Nanterre. La justicia francesa investigaba a este hombre de 69 años tras varias denuncias de mujeres, especialmente por violación. Él negaba las acusaciones y aseguraba que quería ser interrogado para dar su versión de los hechos.
Siad fue hallado muerto el lunes en su domicilio y ese mismo día la justicia abrió “una investigación para determinar las causas de la muerte”, precisó la fiscalía, que confirmó una información del diario Le Parisien. Contactada por AFP, su abogada Menya Arab-Tigrine no respondió de inmediato.
La primera denuncia la presentó el 10 de febrero de 2026 la exmodelo sueca, Ebba P. Karlsson. Esta mujer no conocía su identidad antes de reconocerlo en los archivos desclasificados relacionados con Epstein, en los que se menciona a Daniel Siad en más de mil documentos.
En su denuncia, Karlsson acusaba a Siad de haberla violado cuando tenía 20 años y luego de haberla explotado sexualmente, presentándola a Gérald Marie, antiguo director de la prestigiosa agencia de modelos Elite, a quien también acusaba de haberla violado. Ambos siempre lo han negado.
La exmodelo sueca y Lisa Brikworth --que acusa a Marie de agresión sexual en 1998-- fundaron el colectivo “Victorious Angels - WE RISE”, que desde hace varios años denuncia violencias sexuales en este mundo y en el entorno de Epstein.
“Estoy en shock y muy triste por todas las víctimas. Da la impresión de que se priva a las víctimas de justicia”, confió Lisa Brinkworth, para quien la historia parece repetirse.
En 2022, el agente de modelos francés Jean-Luc Brunel, cercano a Epstein, también fue hallado muerto: se suicidó en detención, tras haber sido imputado por violaciones a menores y acoso sexual.
En 2019, Jeffrey Epstein, detenido en Estados Unidos por explotación sexual de menores, fue hallado ahorcado en su celda. “Es devastador que las sobrevivientes del caso Brunel hayan sido primero privadas de justicia, y ahora las del caso Siad”, lamentó Brinkworth.
La decisión del mayor inversionista del mundo reconfigura una de las alianzas más influyentes de las últimas dos décadas y vuelve a poner bajo la lupa el impacto económico de la reputación.
Buffett rompe con Gates y el caso Epstein pone fin a una alianza que canalizó más de USD 47.000 millones
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Warren Buffett decidió excluir a la Fundación Gates del destino de sus futuras donaciones, una medida que marca un giro histórico en la filantropía mundial. El distanciamiento coincide con la controversia generada por los vínculos que Bill Gates mantuvo con Jeffrey Epstein y reabre el debate sobre el peso de la reputación en el mundo de los grandes negocios.
Cuando la reputación vale más que el dinero. En los mercados financieros existe un principio que los grandes inversores conocen bien: el capital perdido puede recuperarse, pero la confianza suele ser mucho más difícil de reconstruir. Esa lógica parece haber guiado la última decisión de Warren Buffett, quien resolvió apartar definitivamente a la Fundación Gates del destino de la mayor parte de su fortuna.
El anuncio supone un cambio de enorme magnitud. Durante casi veinte años, la organización creada por Bill Gates fue la principal receptora de las donaciones del legendario inversor. Ahora, Buffett decidió que el resto de sus acciones de Berkshire Hathaway será distribuido exclusivamente entre cuatro fundaciones administradas por sus hijos, cerrando así una etapa que redefinió la filantropía privada a escala global.
Warren Buffett no dio explicaciones sobre las causas del rompimiento de una amistad de décadas con Bill Gates.
La decisión adquiere mayor relevancia porque coincide con la creciente controversia en torno a los contactos que Bill Gates mantuvo años atrás con el financista Jeffrey Epstein, fallecido en prisión mientras enfrentaba acusaciones por una extensa red de explotación sexual.
Una señal que va más allá de la filantropía. Buffett no formuló acusaciones contra Gates ni cuestionó el trabajo realizado por la fundación. Sin embargo, el momento elegido para modificar el destino de sus donaciones fue interpretado como una clara toma de distancia frente al deterioro reputacional que rodea al fundador de Microsoft.
En las últimas semanas trascendió que el inversor optó por suspender nuevos aportes mientras observaba la evolución de las investigaciones y las explicaciones públicas ofrecidas por Gates respecto a su relación con Epstein. Finalmente, el anuncio de esta semana terminó despejando cualquier duda sobre el futuro de ese vínculo: la Fundación Gates dejó de formar parte de su plan sucesorio.
Con esta decisión, Buffett también confirmó que antes de finalizar 2034 transferirá la totalidad de las acciones de Berkshire Hathaway que aún conserva a las fundaciones dirigidas por sus hijos, excluyendo definitivamente a la institución que durante años administró buena parte de sus aportes filantrópicos.
Una amistad que hizo historia. La relación entre Warren Buffett y Bill Gates comenzó en la década de 1990, cuando ambos descubrieron afinidades que trascendían el mundo empresarial. A partir de entonces construyeron una estrecha amistad y una visión compartida sobre el destino que debían tener las grandes fortunas.
En 2006, Buffett sorprendió al anunciar que destinaría progresivamente la mayor parte de su patrimonio a la Fundación Bill & Melinda Gates, convencido de que contaba con la estructura necesaria para generar un impacto global en salud, educación y desarrollo.
Desde entonces, la organización recibió más de USD 47.000 millones en acciones de Berkshire Hathaway, convirtiéndose en una de las mayores receptoras de donaciones privadas de todos los tiempos.
La cooperación entre ambos alcanzó otro hito en 2010 con la creación de The Giving Pledge, iniciativa mediante la cual cientos de multimillonarios se comprometieron públicamente a donar la mayor parte de su riqueza con fines sociales.
Durante años, Buffett y Gates fueron considerados el rostro más visible del llamado “capitalismo filantrópico”.
El factor Epstein. Jeffrey Epstein fue condenado por delitos sexuales y murió en 2019 mientras permanecía detenido en una cárcel de Nueva York.
Jeffrey Epstein fue responsable de que dos de las fortunas más grandes del planeta llegaran a su fin.
Aunque Bill Gates nunca fue acusado de participar en esos crímenes, sus reuniones con Epstein generaron fuertes cuestionamientos públicos cuando salieron a la luz.
El propio Gates reconoció posteriormente que haber mantenido encuentros con el financista fue un error de criterio. Más recientemente, durante una comparecencia ante legisladores estadounidenses, sostuvo que en aquel momento no comprendía la verdadera dimensión de los delitos atribuidos a Epstein y aseguró que nunca presenció actividades ilegales.
Sin embargo, el episodio continuó proyectando una sombra sobre su imagen pública y sobre la institución que lleva su nombre.
En un contexto donde la transparencia y la gobernanza ocupan un lugar central en la evaluación de organizaciones sin fines de lucro, el costo reputacional terminó convirtiéndose en un elemento imposible de ignorar.
Dos patrimonios que marcaron una época. La ruptura involucra a dos de las mayores fortunas del planeta. De acuerdo con las estimaciones más recientes, Warren Buffett posee un patrimonio cercano a USD 147.000 millones, mientras que Bill Gates conserva una riqueza estimada en torno a USD 124.000 millones, pese a haber destinado una parte significativa de su fortuna a proyectos filantrópicos.
Entre ambos concentran activos superiores a USD 270.000 millones, una magnitud comparable al producto interno bruto de varios países.
El mensaje para el mundo corporativo. La decisión de Buffett trasciende ampliamente el ámbito de la beneficencia.
En momentos en que las empresas destinan crecientes recursos a fortalecer sus políticas de cumplimiento, ética y gobierno corporativo, el inversor parece haber enviado una señal contundente: el destino de un patrimonio también depende de la confianza que inspire quien lo administra.
Para el mercado, el episodio constituye un recordatorio de que la reputación dejó de ser un concepto intangible para convertirse en un activo económico con capacidad de influir en inversiones, alianzas estratégicas y decisiones patrimoniales de miles de millones de dólares.
La histórica sociedad entre Buffett y Gates impulsó campañas sanitarias, programas educativos y proyectos de desarrollo en decenas de países. Su distanciamiento, sin embargo, demuestra que incluso las alianzas más sólidas pueden resquebrajarse cuando la credibilidad entra en juego.
Más allá del impacto personal entre dos de los empresarios más influyentes del último medio siglo, el episodio deja una conclusión que el mundo financiero conoce desde hace tiempo: las grandes fortunas pueden multiplicarse, pero la confianza sigue siendo el activo más difícil de recuperar.
Bill Gates acudió el miércoles a declarar en el Congreso de Estados Unidos sobre sus vínculos con el difunto delincuente sexual. Foto: Andrew Caballero-Reynolds/AFP
Bill Gates recibió amenazas “veladas” de Epstein por sus aventuras extramatrimoniales
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Bill Gates dijo a miembros del Congreso de Estados Unidos que había recibido amenazas “veladas” del difunto delincuente sexual Jeffrey Epstein por sus relaciones extramatrimoniales, según una transcripción de su testimonio hecha pública el martes. El cofundador de Microsoft declaró a puerta cerrada el 10 de junio ante el comité de Supervisión de la Cámara de Representantes sobre su amistad con el financiero estadounidense, quien falleció en prisión en 2019 mientras esperaba ser juzgado por delitos sexuales. En 2008 había sido condenado por solicitar servicios de prostitución a una menor.
Según la transcripción divulgada por el comité, Gates habló de amenazas “veladas” por parte de Epstein y dijo que éste pareció querer aprovechar su conocimiento de sus aventuras extramatrimoniales para obligarlo a permanecer en su círculo, cuando él ya se estaba distanciando. “No fui chantajeado, pero, ya sabes, al leer estos correos electrónicos, parece que las ideas del señor Epstein iban en esa dirección”, señaló Gates, refiriéndose a los documentos del caso Epstein publicados en enero por el Departamento de Justicia.
“Nunca me envió nada que yo calificara de chantaje”, prosiguió Gates, ante nuevas preguntas. Pero Gates añadió que le pareció que, a través de borradores de correos electrónicos, Epstein “estaba, en cierto modo, ensayando cómo él mismo, o alguien a quien él instruyera, podría optar por chantajearme, pero ninguno de esos mensajes me fue enviado jamás”.
Gates, de 70 años, ya había hecho públicas declaraciones ese mismo día, en las que afirmaba que nunca había tenido conocimiento del comportamiento delictivo de Epstein y que “nunca había victimizado a nadie”.
A finales de febrero, Gates declaró a The Wall Street Journal que sus vínculos con Epstein habían sido un grave error. También admitió haber mantenido relaciones extramatrimoniales con dos mujeres, aunque cualquier implicación en las actividades del financiero.
Gates sostiene que su relación con Epstein comenzó en 2011, tres años después de que este último se declarara culpable de delitos de prostitución de menores.
También reconoció que estaba al corriente de los problemas legales de Epstein, pero que le habían dicho que Epstein era alguien capaz de recaudar miles de millones de dólares para la salud mundial, un tema en el que Gates estaba profundamente involucrado. Al conocerlo, “sabía que había sido condenado”, dijo Gates a los legisladores. “Sabía que se trataba de algo de naturaleza sexual, pero no intenté saber más, aunque probablemente debería haberlo hecho”.