La central nuclear más grande del mundo volverá a ponerse en marcha este miércoles en Japón, anunció su empresa operadora. La planta de Kashiwazaki-Kariwa fue paralizada como los demás reactores del país asiático después de que un terremoto y un tsunami posterior provocaran un desastre en la central de Fukushima Daiichi en 2011.
“Estamos realizando los preparativos para la puesta en marcha del reactor” de la instalación, ubicada al norte de Tokio, y “prevemos (...) ponerlo en marcha después de las 19:00” locales (10:00 GMT), informó la compañía Tokyo Electric Power (Tepco) en un comunicado.
Japón, un país pobre en recursos, quiere ahora reactivar la energía atómica y reducir su dependencia de los combustibles fósiles importados.
Un total de 14 reactores, la mayoría en las prefecturas del este y el sur, ya han reanudado su funcionamiento tras la imposición de estrictas normas de seguridad.
Kashiwazaki-Kariwa será la primera que Tepco -la empresa operadora de Fukushima- ponga de nuevo en marcha tras el desastre. El vasto complejo se equipó con un dique de 15 metros de altura contra los tsunamis, nuevos sistemas eléctricos de emergencia instalados en altura y otros dispositivos de seguridad.
Fuente: AFP.
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Ucrania conmemora 40 años de la catástrofe de Chernóbil
Ucrania conmemora el domingo el 40.º aniversario de la explosión en la central nuclear de Chernóbil que desató la peor catástrofe nuclear civil de la historia. Esta fecha se recuerda más de cuatro años después de la invasión rusa, que ha vuelto a poner en peligro la planta y aumentado el riesgo de que se produzca otra tragedia radiactiva. A continuación, cinco cosas que hay que saber sobre este desastre y la situación actual de la instalación nuclear.
A la 1:23 del 26 de abril de 1986, un error humano durante una prueba de seguridad provocó una explosión en el reactor número cuatro de Chernóbil, en el norte de Ucrania, que entonces formaba parte de la Unión Soviética. El estallido destrozó el interior del edificio y lanzó una nube de humo radiactivo a la atmósfera, mientras que el combustible nuclear ardió durante más de 10 días.
Se lanzaron miles de toneladas de arena, arcilla y lingotes de plomo desde helicópteros para contener la fuga radiactiva. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) determinó que la causa principal del desastre fue “graves deficiencias en el diseño del reactor y del sistema de apagado”, combinadas con el “incumplimiento” de los procedimientos operativos.
Nube radiactiva
En los días siguientes, la nube radiactiva contaminó gravemente Ucrania, Bielorrusia y Rusia antes de extenderse por toda Europa. La primera alerta pública se emitió solo dos días después, el 28 de abril, cuando Suecia detectó un pico en los niveles de radiación en su territorio.
El OIEA fue notificado oficialmente del accidente el 30 de abril, pero el líder soviético Mijaíl Gorbachov no lo reconoció públicamente hasta el 14 de mayo.
Se estima que miles de personas fallecieron como consecuencia de la exposición a la radiación, aunque varían las estimaciones del número exacto de víctimas.
Un informe de la ONU de 2005 estimó en 4.000 el número de muertes comprobadas o previstas en los tres países más afectados. Greenpeace calculó en 2006 que el desastre causó cerca de 100.000 muertos.
Según Naciones Unidas, unas 600.000 personas que participaron en las operaciones de limpieza y contención, conocidas como “liquidadores”, estuvieron expuestas a altos niveles de radiación. Esta catástrofe aumentó el temor del público hacia la energía nuclear, lo que impulsó un auge de los movimientos antinucleares en toda Europa.
Ocupación rusa
Las fuerzas rusas ocuparon la central el primer día de la invasión de Ucrania iniciada en 2022. Se tomaron la central sin combates tras enviar decenas de miles de soldados y cientos de tanques a Ucrania desde Bielorrusia, aliado cercano de Moscú.
Los soldados rusos cavaron trincheras y establecieron campamentos en zonas como el llamado Bosque Rojo, denominado así por el color que adquirieron los árboles tras la explosión radiactiva.
Su toma de la planta inactiva suscitó un intenso temor a que un incidente militar pudiera desencadenar otro desastre nuclear en el lugar.
El ejército ruso se retiró aproximadamente un mes después del inicio de la guerra, tras su fracaso para tomarse la capital, Kiev, ubicada a unos 130 km de Chernóbil, y donde hubo una feroz resistencia ucraniana.
Nuevas amenazas
Los restos de la central están cubiertos por una estructura interna de acero y hormigón conocida como el sarcófago, construida a toda prisa tras la emergencia de 1986.
Entre 2016 y 2017 se instaló una nueva cubierta exterior de alta tecnología, denominada el Nuevo Confinamiento Seguro y diseñada para sustituir finalmente al sarcófago, que no estaba pensado como una solución permanente.
Esta enorme estructura metálica exterior fue perforada por un dron ruso en febrero de 2025, por lo que perdió su capacidad para contener la radiación.
En un informe publicado en abril, Greenpeace señaló que, dado que la cubierta “no puede repararse por el momento, y no puede funcionar como fue diseñada, existe la posibilidad de fugas radiactivas”.
Se espera que las reparaciones duren entre tres y cuatro años. Otro ataque ruso podría provocar el colapso del refugio contra la radiación, declaró el director de la central a la AFP en diciembre de 2025.
Zona de exclusión
El área alrededor de la central fue evacuada y se convirtió en una zona de exclusión, con pueblos, campos y bosques abandonados. En total, más de 2.200 kilómetros cuadrados en el norte de Ucrania y 2.600 kilómetros cuadrados en el sur de Bielorrusia son, en la práctica, inhabitables.
La gente no podrá vivir allí de forma segura durante los próximos 24.000 años, según el OIEA.
La ciudad de Pripyat, a tres kilómetros de la central y con una población de 48.000 habitantes en 1986, fue completamente evacuada. Permanece abandonada, con sus edificios vacíos y en ruinas, incluido un parque de atracciones oxidado y una noria, que la hacen parecer una ciudad fantasma postapocalíptica.
Antes de la invasión rusa de 2022 era posible realizar visitas guiadas al lugar, pero desde hace casi tres años la zona permanece cerrada a los turistas. Sin presencia humana, la región se ha convertido prácticamente en una vasta reserva natural, donde en 1998 se reintrodujo el caballo de Przewalski, una especie rara y en peligro de extinción.
Fuente: AFP.
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Alerta de tsunami en el norte de Japón tras terremoto de magnitud 7,4
Un fuerte terremoto de magnitud 7,4 sacudió este lunes el norte de Japón, informó la agencia meteorológica nacional (JMA), que emitió una alerta de tsunami por olas de hasta tres metros. El sismo se registró a las 16:53 locales (7:53 GMT) en aguas del Pacífico frente al norte de la prefectura de Iwate.
"Evacúen de inmediato las regiones costeras y las zonas cercanas a ríos hacia un lugar más seguro, como terrenos elevados o un edificio de evacuación", indicó la alerta. “Se espera que las olas de tsunami golpeen repetidamente. No abandonen las zonas seguras hasta que se levante la advertencia”, añadió.
El temblor fue lo suficientemente fuerte como para sacudir grandes edificios incluso en Tokio, situada a cientos de kilómetros de distancia. La oficina del primer ministro informó que ha activado un equipo de gestión de crisis. Japón es uno de los países sísmicamente más activos del mundo, ya que se encuentra sobre cuatro grandes placas tectónicas en el borde occidental del “Anillo de Fuego” del Pacífico.
El archipiélago, hogar de unos 125 millones de habitantes, suele registrar alrededor de 1.500 sacudidas cada año y concentra aproximadamente el 18 % de los terremotos del planeta. La gran mayoría son leves, aunque los daños que causan varían según su ubicación y la profundidad a la que se producen bajo la superficie terrestre. En 2011, un terremoto de magnitud 9,0 desencadenó un tsunami que dejó 18.500 muertos o desaparecidos y provocó una devastadora fusión en la central nuclear de Fukushima.
Fuente: AFP.
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GuaraniSat-2: avanzan pruebas en Japón del nuevo satélite paraguayo
Los ingenieros de la Agencia Espacial del Paraguay (AEP) iniciaron en Japón las pruebas finales del segundo satélite paraguayo, denominado GuaraniSat-2, que se extenderán durante dos meses, antes de su lanzamiento al espacio. Los técnicos arribaron a la nación oriental a fines de marzo, donde fueron recibidos por el embajador paraguayo Mario Toyotoshi en el Aeropuerto Internacional de Haneda.
El GuaraniSat-2, un CubeSat 3U diseñado y construido por talento paraguayo, será sometido a pruebas ambientales finales en el Kyushu Institute of Technology (Kitakyushu), donde se evaluará su resistencia a las condiciones extremas del espacio: vibración, vacío térmico, temperatura y compatibilidad electromagnética. Este hito representa la continuidad del primer satélite, lanzado exitosamente el 20 de febrero de 2021 desde Virginia (EE. UU.).
“Avanzamos en una etapa crítica del desarrollo del modelo de vuelo del GuaraniSat-2, la prueba de vacío térmico (Thermal Vacuum Test, TVT), que simula el entorno espacial combinando vacío casi total con variaciones extremas de temperatura, en un rango aproximado de -24 grados a 61 grados. Estads condiciones permiten verificar que todos los sistemas funcionen correctamente antes del lanzamiento”, indicó un comunicado de la AEP
“El equipo cuenta con múltiples sensores para monitorear en tiempo real cada subsistema en el vacío ante los cambios térmicos extremos. Los equipos electrónicos y sistemas críticos deberán operar dentro de sus límites de diseño”, agrega el ente estatal. “La prueba de vacío térmico es fundamental para validar la resistencia, estabilidad y confiabilidad del satélite en el espacio, donde no existe atmósfera que regule la temperatura ni proteja los sistemas”.
En febrero pasado, la Agencia Espacial del Paraguay informó la autorización de uso de la obra musical “India” del maestro José Asunción Flores, que será incorporada al satélite, incluso en formato accesible como sistema braille. El permiso fue autorizado por Francisco Alberto Flores Leiva, nieto del creador de la guarania y titular de los derechos.